La Sartelli Por El Mango

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By Vía SocialistaNewsPolitics
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La Sartelli Por El Mango episodes

  • Átomos, avioncitos y dientes podridos - 24/08/20
    Eduardo Sartelli, en su columna semanal en Código de Barras, habló sobre el proceso capitalista argentino y realizó una comparación entre el acuerdo que tenía nuestro país con Inglaterra, a finales del siglo XIX, y el convenio que se planea firmar, actualmente, con China. Bajo su mandato, Juan Domingo Perón tenía un delirio: quería entrar al mundo como potencia. Y algún grado de conciencia de la necesidad de prepararse para eso tenía en tanto que desarrolla los llamados Planes Quinquenales. Su idea de potencia industrial iría de la mano del Estado. Más allá de sus elementos delirantes, el General esboza un plan. Muchos militantes kirchneristas creen que, por este pasado peronista, el kirchnerismo tiene un programa, un plan bien organizado que es sinónimo de Estado e industria. Sin embargo, si uno analiza detenidamente el proceso histórico que hace que nuestro país llegue a ser la Argentina de hoy, la realidad dista de ser la que piensa el “buen” kirchnerista.
    En el siglo XIX, el imperio británico cumple un rol progresivo y hace posible que en este espacio surja algo llamado Argentina. En un proceso histórico del desarrollo del capitalismo mundial se hace posible el desarrollo del capitalismo nacional. El mal denominado “modelo agroexportador” era, en realidad, un capitalismo basado en la producción agraria que daba pie a la existencia creciente de un mercado interno en el cual se desarrolla la industria, mucho tiempo antes de Perón. Es decir, la industria nace en la Argentina a fines del siglo XIX. Y crece, a los impulsos de ese mercado interno con una capacidad competitiva, al interior, nada despreciable. Sin necesidad de protegerla. Ese proceso culmina en las décadas del 20´/30´. Y finaliza, entre otras cosas, porque se agota Inglaterra. A partir de entonces, nuestro país desarrolla cierta independencia. No logra obtener este tipo de relación con otra potencia y tiene serios problemas con la inserción internacional.
    Hoy en día, con China vamos a un acuerdo en el cual la Argentina reproduce la relación que teníamos con Inglaterra. Es casi idéntica. Pero, este convenio es reaccionario y anti progresista en relación al que tuvimos con los ingleses. Sucede que la Argentina que se construyó con Inglaterra no tenía nada que perder y todo para ganar. El país que se va a edificar con el gigante asiático necesita desarmar buena parte de lo que construyó a lo largo del siglo XX. La industria argentina es un desastre, pero, aun así, es una base sobre la que trabajar. Es una herencia necesaria para asumir, sí uno quiere, y avanzar a partir de allí. Los acuerdos con China implican la cancelación de ese desarrollo y retrotraer a la Argentina a una estructura primaria al estilo de 1900. Para ese país, a la Argentina le sobre 20 millones de habitantes. Esto significa la derrota de cualquier perspectiva de un país distinto del que, de alguna manera delirantemente, imaginó Perón. Nos vamos a enfrentar a masa de desocupados y a salarios miserables. Lo más sorprendente es que la campeona de esto es Cristina Fernández, la supuesta heredera del peronismo, sinónimo de la industria y lo nacional.
    36 min
  • Un pagadiós detrás de la página - 10/08/20
    Eduardo Sartelli, en su columna semanal en Código de Barras, habló sobre el acuerdo que firmó el gobierno argentino, la semana pasada, con los bonistas. El convenio, festejado por la oposición y por los sectores empresariales, es una completa payasada. Los acreedores internacionales están buscando la posibilidad de renovar sus activos solamente para mantener el sistema funcionando porque ellos saben que la Argentina está quebrada y que no vamos a pagar. Para nuestro país, el problema no es la deuda. El error está en sacar dinero para pagar la deuda como hizo Néstor, el campeón de la soberanía. El problema de nuestro país no es el stock sino el flujo. Si uno toma deuda y su Producto Bruto Interno (PBI) crece y la sociedad se desarrolla, el endeudamiento está bien. Pero nosotros somos un país quebrado que se endeuda sistemáticamente que no logra salir de este ciclo. Acaba de explotar el 2001 y nadie se dio cuenta por la cuarentena. Ésta compone la bomba ya estallada que Cristina Fernández quería que le explote a Mauricio Macri, quién la complicó endeudándose y pasándole la bola a Alberto Fernández. En este contexto, no tenemos nada para festejar.
    Lo mismo ocurre con el acuerdo que el gobierno está buscando cerrar con China sobre la crianza de cerdos en nuestro suelo. De lo que se trata aquí es de dibujar el futuro social de la Argentina. Seguir construyendo un país, que ya no se sostiene, sobre la base de la producción de bienes primarios cuyo nivel de salarios es necesariamente inferior a la gran complejidad tecnológica, no es una alternativa para la Argentina. Hemos estado en lugares mucho mejores que esto. Este arreglo es una cortina de humo de gente que no tiene ningún plan porque el kirchnerismo es eso: “llegamos y vemos”. Nos gobiernan quienes no tienen un horizonte.
    36 min
  • Juez y Parte - 3/08/20
    En su columna semanal en Código de Barras, habló sobre las dos estrategias que tienen las distintas fracciones de la burguesía argentina y cuál sería la alternativa socialista para nuestro país. En la columna de la semana pasada se examinó el proyecto de la alianza “reprimarizadora” que, paradójicamente, está encabezada por quienes más hablan de producción y por quienes, se supone, alguna vez encarnaron la utopía de la autonomía nacional y de la soberanía. Esta coalición representa la fascinación que tiene el peronismo, en general, y el kirchnerismo, en particular, con la relación con China. La alianza con esta potencia va a colocar a los sectores agrarios en una posición mejor que la que tienen actualmente porque, básicamente, se trata de insistir en la función de productor primario de la Argentina. Acá no avanzamos en el desarrollo de la acumulación y de su creciente composición técnica. Y, por lo tanto, no se progresa en la construcción de una clase obrera que tenga que tener esas condiciones. Nos están dirigiendo a un acuerdo con una potencia emergente del mismo tipo que la que teníamos en su momento con Inglaterra. El país se está orientando a una estrategia pre industrial. Volvemos a una etapa anterior a la de los años 30´.
    Frente a este proyecto, sectores de la burguesía argentina, que se habían reunido con los sindicalistas que tienen miedo de esta alianza reprimarizadora, buscan una coalición productivista que aliente la producción de grandes empresas. Siempre al estilo desarrollista, es decir, privilegiando el mercado interno y desplazando a los capitales más chicos. Una especie de concentración del capital local. El portavoz de este grupo, que está preocupado por las inversiones de carácter exportador y que es motorizado por la Iglesia, es Jaime Campos.
    Ante estas dos orientaciones, el columnista explicó que existe una tercera alternativa: el socialismo argentino. Cuya formula es Suecia + Corea del Sur. El primer país ofrece un elevado estilo de vida a la masa de la población. Las instituciones que lograron crearse en el período de la socialdemócrata de los años 30 a los 70 es más o menos lo que buscamos como escenario inmediato para la Argentina. También, nuestro país tiene que aspirar a ser productora de bienes de alta tecnología y de gran composición técnica de la fuerza de trabajo. Por eso la idea de Corea del Sur. Esto contrasta mucho con la situación de la Argentina actual. En el socialismo queremos impulsar todas las ramas tecnológicas, todas las que tengan que ver con la comunicación, con la producción de máquinas complejas, con la producción de robots, energías alternativas, etc. Todas esas ramas tenemos que ocupar centralmente y, además, dotar de gran tecnología a las ya existentes. Esto significa expropiar a la masa del capital mercadointernista y formar grandes unidades productivas que, por un lado, privilegien la ocupación de actividades muy tecnológicas como centrales y, por otro lado, concentren la producción y eliminen procesos de trabajo atrasados. Acá no hay forma de entrar al mercado mundial y competir seriamente con la masa de pequeños empresarios que producen a un nivel tecnológico que es completamente disparatado.
    31 min
  • Cerdos, peces y dos armas humeantes - 27/07/20
    Eduardo Sartelli, en su columna semanal en Código de Barras, habló sobre los posibles cambios que produciría la instalación de granjas industriales chinas para la crianza de cerdos en Argentina. Estos días se puso sobre la mesa una presunta propuesta que permitiría a China producir cerdos en nuestro país para alimentar a su población. Está claro que, como todo país imperialista, está diseñando su producción interna dentro de la base de redistribuir la producción mundial, es decir, de crear una nueva división internacional del trabajo. Cada vez que una nueva potencia llega al tope promueve una nueva partición en función de sus propios intereses internos. Actualmente, el ascenso de China está llevando adelante una redistribución del mercado mundial, como bien se observa en África y en América Latina. Está emergiendo una potencia bifronte porque el gigante asiático tiene una serie de dificultades. Para empezar, no posee la tecnología que tienen Alemania, Japón o EE.UU. Por otro lado, su gran elemento de debilidad está en el área militar. Su ejército no se compara con el estadounidense. A pesar de que China tiene un montón de problemas para hacer efectivo su poder, va camino a lograr su objetivo ordenando porciones del mercado mundial.
    Este escenario que se va dibujando es interesante porque, en cierta forma, repite la historia argentina con Inglaterra. Básicamente, la relación con esta potencia se afianzó casi definitivamente con la aparición de frigoríficos y con la crianza de ganado en este suelo. Con el nuevo acuerdo lo que cambiaría sería el animal. Esto muestra cómo un movimiento que se planteaba nacionalista termina anudando el mismo vínculo con otra potencia, de la misma manera que esa relación estaba con la potencia con la cual se supone que Perón emergió como una solución. Es decir, Perón se hizo nacionalista, industrialista contra Inglaterra y el kirchnerismo nos va llevando a una confirmación de la primarización de la economía argentina y a el alejamiento de cualquier posibilidad industrial en relación a abastecer un mercado del Imperio que crece.
    En algún momento, el afianzamiento de esta relación con China, que es hoy la tabla de salvación a la cual se quiere aferrar buena parte de la burguesía argentina, va a implicar la negociación por la legalización de lo que esta potencia hoy hace clandestinamente (la pesca ilegal en mar argentino por parte de los barcos factoría). Vamos a transformarnos en una factoría alimenticia para los chinos. Todos los delirios que circulan sobre modelos productivos e industrias son cosas que se dicen en los discursos pero que en la práctica apuntan en otro sentido.
    El columnista explicó que, si esto realmente se desarrolla, la Argentina encontraría una vía de recuperación relativa de su situación presente. Pero, sus obreros tendrían salarios de gente que va a trabajar en condiciones muy primitivas, que no requieren educación. El escenario al que tenemos que acostumbrarnos, si seguimos por esta vía, es el de un escenario social muy pobre.
    35 min
  • Un paracaídas para el tío Alberto - 20/07/20
    Eduardo Sartelli, en su columna semanal en Código de Barras, habló sobre la situación política argentina, las internas al interior del peronismo y el diálogo que le propone la oposición al gobierno. Hace unos días un conjunto de dirigentes de opinión, intelectuales y empresarios le propusieron a Alberto Fernández organizar una mesa de acuerdo nacional con el fin de plantear una “solución” a la crisis. Acá se está gestando una coalición porque esta mesa es la red que le están preparando al presidente. Lo interesante de la propuesta es ver quiénes la firman. Entre las personalidades que se destacan se encuentran: María Eugenia Vidal, Eduardo Duhalde, Patricia Bullrich, Martín Lousteau, Juan Manuel Urtubey, Margarita Stolbizer, Unión Industrial Argentina (UIA), Eduardo Menem junto a todo el menemismo, el peronismo del interior y la Iglesia, entre otros. Esto es el germen de una coalición anti – Cristina Fernández. Para la ex presidenta Alberto sólo es útil en tanto ella tenga causas. Por eso, él necesita que esto se resuelva de la forma más lenta posible mientras remedia cómo sacársela de encima. En el medio de este escenario, hay una disputa al interior del kirchnerismo sobre si Alberto los representa o no y sobre la veracidad de la coalición que llegó al gobierno.
    El problema que tiene el peronismo es que Cristina tiene un poder institucional muy grande, y conseguir que quede tras las rejas va a depender de la situación social. En caso de que ella tenga que defenderse, su estrategia va a ser apelar a la erupción social. Es decir, va a correr por izquierda al gobierno existente. En este escenario de crisis social que se empieza a delinear post pandemia, Alberto se ve empujado a transformarse en el partido del orden que se encuentra conformado en base a una coalición de intereses. Por su parte, Cristina como buena burguesa, tendría que estar jugando para el mismo bando. Pero, dada su situación personal se ve obligada a recostarse sobre el partido del caos.
    El columnista explicó que, si bien la economía argentina está paralizada, esto viene encadenándose desde hace años. Más allá de que la pandemia agrava la situación, la parálisis no se debe a esto. Uno puede pensar que sí Alberto realmente tiene un programa, la cuarentena es el estallido de la bomba económica, que heredamos de los anteriores mandatos, en pequeñas cuotas: default, inflación, disparada del dólar, baja de salarios y desocupación. En una magnitud que rememora el 2001. Por ahora, no hay perspectiva en el escenario mundial que le brinde al presidente una “solución de momento” como la que tuvo Néstor Kirchner. Debido a esto, es probable que el conjunto de gente que firmó la solicitud para la mesa de diálogo conforme el primer esbozo de un intento de organizar el sistema político para enfrentar lo que se viene. Y el primer conflicto que se presenta es Cristina.
    37 min
  • Periodismo militante a ambos lados de la grieta - 13/07/20
    Eduardo Sartelli, en su columna semanal en Código de Barras, habló sobre la “guerra mediática” y la imposición de una falsa verdad, planteada por los discursos a ambos lados de la grieta. La semana pasada, unos 150 intelectuales de distintas tendencias firmaron una proclama advirtiendo de la censura de la nueva corrección política. Lo más interesante que declara este manifiesto es que dicha censura proviene de la izquierda, no del Estado. Esta tendencia presume que todo se basa en el odio contribuyendo a quitar el foco de un análisis político. Esto nos hace retroceder a la Edad Media, a la época anterior a Nicolás Maquiavelo, donde la política se pensaba en términos morales. Nos hace enfocarnos en un ámbito subjetivo y arbitrario. Esta línea del odio se conecta con la idea del periodismo militante, tan instalada por el kirchnerismo, que plantea que no existe la verdad. Acá no hay nada para discutir porque el problema es que “vos me odiás”. Se saca del juego a la razón.
    Detrás de la expresión “periodismo militante”, hay una verdad. Todo el mundo está parado en algún lado y tiene un interés. Un kirchnerista diría que esto invalida la verdad. Sin embargo, esto muestra que ésta no es el resultado de una acción puramente intelectual sino de un proceso social. El proceso de este tipo de periodismo está mostrando que la idea de que las relaciones sociales afectan la posibilidad de producir verdad es exactamente al revés. El hecho de estar de un lado y tener intereses, de formar parte de una fuerza social significa que podes producir verdad. Está claro que si uno está parado del lado de los que les interesa ocultar la realidad va a ser difícil producirla. Como ocurre bajo el kirchnerismo. El que dice que la verdad no existe, en realidad, está expresando una ideología con características perversas y cuya connotación es el fascismo.
    30 min
  • Que parezca un crimen pasional - 6/07/20
    Eduardo Sartelli, en su columna semanal en Código de Barras, habló sobre el asesinato de Fabián Gutiérrez, ex secretario de Cristina Fernández de Kirchner, y las explicaciones que se presumen sobre lo ocurrido. Antes de realizar una investigación seria sobre el caso, ya se adjudica que fue un crimen pasional. En la construcción del móvil se puede observar cómo la homofobia se hace kirchnerista. A pesar de reconocerse tan progresistas, los militantes k aceptan una explicación muy ad hoc que está cargada de prejuicios sociales. No sólo es lógicamente insostenible, sino que jurídicamente es el resultado de un procedimiento inválido. Mientras en cualquier lugar del mundo, alguien que ha intervenido en una causa que toque directa o indirectamente a una persona no puede ser parte de ese juicio, en nuestro país la fiscal que investiga dicho asesinato es la hija de Alicia Kirchner (Natalia Mercado). De esta forma, queda todo en familia.
    Lo sorprendente de la situación es que revela cómo hemos llegado a un punto en el cual destruimos cualquier elemento común que permita una explicación racional acerca de los problemas de la sociedad. Es decir, hemos llegado al grado máximo de descomposición de la conciencia social. Y esa es una expresión de la desintegración de la vida social que no solamente presagia situaciones graves, sino que manifiesta que ante estos hechos vamos a actuar de la peor manera. Este es el camino que nos lleva hacia el fascismo.
    El columnista explicó que acá hay una estructura mafiosa que está adueñada de la Argentina. Esto se debe a que cuando un país se descompone es necesario controlar a la plebe. Para ello, se precisa de una organización mafiosa. Esta une al gran personal político con el último simple patotero del aparato sindical, o barra brava. Esta es la expresión de la podredumbre de una clase social que lleva a la Argentina a su mayor descomposición. A fin de año vamos a apreciar como la economía del país cae, por lo menos, un 15 o 20%. A eso le sigue una desocupación gigantesca y una desmoralización de una población que hasta ahora lleva encerrada poco más de 100 días.
    39 min
  • El país de los niños "yo no fui"
    Eduardo Sartelli, en su columna semanal en Código de Barras, habló sobre la política que está llevando adelante Axel Kicillof, en este contexto de cuarentena. Las acciones del gobernador de la Provincia de Buenos Aires se asemejan a las del niño “yo no fui”: tira la piedra y esconde la mano. Un personaje que no tiene la más mínima responsabilidad política y que sólo llegó a posicionarse donde está hoy gracias a haberle chupado las medias a Cristina Fernández. Estos 100 días que llevamos de cuarentena, le tendrían que haber servido a Axel de escusa para ganar tiempo y lograr aplanar la curva de casos. Poner un servicio médico que esté a la altura de las circunstancias de esta pandemia. Sin embargo, ahora tenemos 1.000 casos por día de contagios en la Provincia de Buenos Aires y lo que se está buscando es cerrar todo de nuevo porque el gobernador no sabe qué hacer. En lugar de preguntarse por qué el sistema de esta zona colapsa con tan pocos casos en relación a otras regiones y hacerse cargo de la situación, les echa la culpa a otros. El problema es de la Ciudad de Buenos Aires porque relajan los controles, de Horacio Rodríguez Larreta porque permite pasar gente, los runners de Palermo, etc.
    La segunda pandemia que estamos transitando es la catástrofe económica que ya está visible. Y Axel Kicillof está gobernando a la manera neoliberal que consiste en “hay crisis, jodanse”. Acá la propiedad privada es responsabilidad de los propietarios privados. Es un acto inmoral que el Estado salga a rescatar los errores que comete la empresa privada, por lo tanto, háganse cargo. Lo sorprendente es que se suponía que Axel era la gran promesa K. El que representaba el carácter rupturista de esta tendencia política. Y sin embargo, lo vemos aplicar la receta neoliberal procíclica. Hoy somos testigos de un gobierno peronista que es incapaz de regalar plata, que tiene chirolas y no sabe cómo repartirlas. Que lo único que tiene para ofrecer es ajuste y más miseria.
    31 min
  • Llegó el «Derechavirus» - 8/06/20
    “Hoy no se habla de nada por fuera del virus” destacó Sartelli, haciendo referencia a los medios y a los políticos que, atravesados por la pandemia, “no parecen tener otro tema en agenda. Temas que son igual o más importantes que la cuarentena”.
    “Todo parece girar en torno a la cuarentena, cuánto dura, cuales son o no las restricciones, a quienes afecta, pero no se tocan temas de importancia como el sistema de actualización de las jubilaciones, por dar un ejemplo”, enfatizó Sartelli al aire de FRECUENCIA ZERO.
    El profesor universitario alertó sobre un “operativo de autoamnistía” que estaría planificándose para la ex mandataria Cristina Fernández de Kirchner, en las causas que la tienen como protagonista de casos de corrupción.
    También hizo mención sobre los escándalos protagonizados por Mauricio Macri con la causa de escuchas ilegales, que se realizaron a funcionarios durante su gestión.
    Por otro lado, el columnista dedicó un párrafo aparte sobre las deficiencias que atraviesa el sistema de salud más allá de la pandemia. “No se está abordando ninguna patología que no esté relacionada al covid-19”, señaló.
    32 min

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