La Sartelli Por El Mango

La Sartelli Por El Mango

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La Sartelli Por El Mango episodes

  • Golpes - 15/03/21
    Eduardo Sartelli, en su columna semanal en Código de Barras, habló sobre la encarcelación de Jeanine Añez tras el supuesto “golpe de Estado”, la anulación de las causas de Lula da Silva y el futuro de Alberto Fernández como presidente. Pese a la visión que sostiene gran parte de la izquierda argentina, situaciones como la de Bolivia y Brasil están lejos de poder denominarse “golpes”. Ambos episodios van poniendo en marcha una vuelta de tuerca de la crisis política existente. A Añez la apresan por una cuestión meramente simbólica. Se está buscando producir hechos políticos debido a que el gobierno de Arce va en el sentido contrario al de sus votantes y porque el propio Evo Morales encuentra su poder muy deteriorado. En el caso de Brasil, el proceso de la crisis es muy extenso. Esto ha provocado el retorno de Lula.
    El columnista explicó que en la Argentina la crisis es más intensa que en cualquier otro lugar. Y no sólo está provocando la ruptura del Frente de Todos sino también, la cristinización definitiva del gobierno que puede darse con Alberto o sin él. Es probable que esto dependa de la magnitud de la crisis. Alberto puede pasar a la historia como un De la Rúa más, un traidor a Cristina Fernández y un inútil. Sin una fuerza aparente para resistir esta avanzada, el proceso está encaminado y va a depender del monitor de la infección. Es decir, si siguen subiendo casos, si aparece la cepa brasileña y si en abril se vuelve a cerrar todo. Si esto sucede, no va a haber dólar de la soja que lo salve.
    29 min
  • Formosa quiere decir «Hermosa» - 08/03/21
    El gobernador de la provincia de Formosa, Gildo Insfrán, decretó la vuelta a la Fase 1 de la cuarentena luego de que se registraran 17 nuevos casos positivos en la provincia y 1368 en total desde el comienzo de la pandemia.
    En ese sentido, en diálogo con FRECUENCIA ZERO, el historiador Eduardo Sartelli advirtió que las provincias como Formosa vivían de la coparticipación federal, por lo que, según él, se había configurado un sistema político en el que Gobierno las mantenía.
    Además, aseguró que los gobernadores aportaban representantes en la Cámara de Senadores, entonces, en su teoría, se fomentaba la actuación de los punteros. También remarcó que el gobierno de Alberto Fernández apoyaba a Insfrán porque no quería perder a alguien con vistas a las elecciones legislativas de octubre.
    Sin embargo, Fernández señaló ayer en un desayuno de la Corporación Vitivinícola Argentina que le preocupaba la violencia institucional que impartía el Estado formoseño. Contrariamente, la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, subrayó en una entrevista radial que había un ensañamiento de parte de la oposición con el gobernante norteño.
    37 min
  • Un país vacunable - 22/02/21
    Eduardo Sartelli, en su columna semanal en Código de Barras, habló sobre la política que está llevando adelante el gobierno argentino, y de la expulsión de Ginés González García a partir del escándalo del “vacunatorio VIP”. El ex Ministro de Salud de la Nación no sólo llenó el Ministerio de gente de su fundación, y vacunó a determinadas personalidades que estaban fuera de lo que establecía el protocolo, sino que se la ha pasado diciendo barbaridades y mentiras como que “a nosotros el Coronavirus no nos afecta” o que “para enero y febrero vamos a contar con 10 millones de vacunados”.
    En la primera columna del año expusimos que lo que va a decidir la suerte del gobierno es el desarrollo de dos elementos: la economía y la vacunación. El primero no está marchando bien, sobre todo porque estamos ante un acelere del proceso inflacionario. Si bien hay una breve reactivación económica, se debe a que hay un empuje después del retroceso que vivimos producto de la cuarentena. En relación al segundo elemento, se esperaba que fuera una nueva oportunidad. Al principio, el gobierno tuvo el acierto de comenzar de forma temprana la cuarentena, lo que posicionó bien a Alberto Fernández en las encuestas. Pero, de a poco, fue evidente que no se estaba preparando al país para lo que vendría, y la realidad se hizo presente. Vimos un confinamiento muy mal manejado que se agotó en julio. Pese a esto, tenían la oportunidad de la vacuna, de ofrecerle a la gente una solución, como lo están haciendo ahora en Israel. Esto hubiera catapultado nuevamente a Alberto en las encuestas. Sin embargo, el gobierno perdió su oportunidad, por inútiles y ladrones. En este sentido, la corrupción es también lo que acabamos de ver con el “vacunatorio VIP”: el privilegio. Mientras Brasil vacuna a 250 mil personas por día y Chile a 138 mil, la Argentina apenas llega a 15 mil. Esta gestión es la responsable de cada muerte que se está produciendo, no sólo por la falta de vacunación, sino también porque ordena reabrir espacios que en otros países se considera una locura hacerlo: las escuelas.
    Tras todo el escándalo de la vacunación, lo que se observa es una guerra política que empieza a tomar ya un carácter mucho más agudo del que tenía. En el fondo, esto es una maniobra para sacar a Ginés y poner en el Ministerio a gente de Cristina Fernández. El asunto, entonces, era hacer saltar a Gines. Lo que vemos es la continuidad de la lógica de que la Vicepresidenta gobierna, pero “sin hacerlo”. Esa forma de regir es la que la llevó a la famosa carta en la que expresaba que en el país había ministros que funcionaban y otros que no. Claramente, Ginés era uno de estos últimos, porque no estaba sabiendo aprovechar la oportunidad de la vacunación. En conclusión, estamos asistiendo a la apertura de una grieta en el seno de la propia coalición gobernante, que pone en marcha el plan “Cristina vuelve a la presidencia”.
    41 min
  • La mesa de los argentinos - 08/02/21
    Eduardo Sartelli, en su columna semanal en Código de Barras, habló sobre la situación económica argentina, las retenciones que el gobierno le quiere imponer al campo y lo que implica el control de precios. Esta última semana, el gabinete de Alberto Fernández ya estuvo amenazando al sector agrario con la aplicación de alguna forma de impuesto que logre intervenir en el mundo sojero. Aunque se empleó como excusa que el aumento de precios repercute en la mesa de los argentinos, la realidad es que el gobierno necesita hacer caja para un año electoral. Y si bien existen varias formas de intervenir la economía y de bajar los salarios, las retenciones son uno de los impuestos más fáciles sobre un bien que tiene una demanda importante e injerencia a nivel internacional.
    Otra de las ventajas es que el sector agrario no tiene en la Argentina ni el peso ni el lugar social que mucha gente supone. Acá no hay una oligarquía "todopoderosa"; más bien tenemos 90 mil productores repartidos por toda el área pampeana. Este sector se encuentra menos concentrado o monopolizado en comparación con otras ramas. Esta característica le da la posibilidad, por un lado, de actuar como un “movimiento de masas”. Pero, por el otro, le produce cierta debilidad porque estamos hablando de 90 mil personas que no tienen una gran convocatoria en tanto muy poca gente depende directamente de la agricultura. A diferencia, por ejemplo, del sector industrial cuyos sindicatos pueden poner a un montón de personas en la calle. Es decir, buena parte de la economía argentina depende directamente de los dólares que trae el campo, pero la dependencia directa de los que trabajan, para este sector, involucra a muy pocas personas. Por ello, el campo tiene una capacidad de presión relativamente baja. Su fuerte está en el hecho de que, si no invierten porque “no les conviene”, no va a haber soja y, por ende, el gobierno no va a tener retenciones.
    El llamado a la “mesa de los argentinos” pone el foco sobre cómo se resuelve este problema. Estos últimos días, Christian Castillo (PTS) expuso que la nacionalización del comercio exterior podría despegar los precios internos de los internacionales. Acá hay un error teórico central. El atacar el problema por el lado de los precios es como embestir la enfermedad desde sus manifestaciones. El conflicto de la mesa de los argentinos no es el precio del asado sino el empobrecimiento generalizado de nuestro país en su conjunto como economía, que se hace más pobre y más chica. Es decir, la economía argentina se degrada en el mercado internacional, y como esto ocurre, la capacidad de compra de su población también se ve deteriorada. Así, el problema no es el control de precios sino los ingresos de la clase obrera.
    30 min
  • La Argentina del “Rompan Todo” - 27/12/20
    El Dr. En historia y profesor universitario Eduardo Sartelli, realizó un balance del 2020 y advirtió las consecuencias que se avizoran en el 2021.
    Luego de anunciar el cierre de su página de Facebook y el lanzamiento de su Blog personal, Eduardo Sartelli, se adentró en un análisis del cual decidió quitar a la pandemia como factor determinante. No obstante califico a la pandemia como “aquel que le pone sal a un asado que ya estaba seco hace rato”.
    Durante su análisis, Sartelli, detallo la lógica peronista, parece que se obliga a hacer mal las cosas. El columnista político de FRECUENCIA ZERO, se ocupó de explicar en detalle el proceso de los últimos años de Gobierno, proveniente de diversos partidos políticos de la burguesía.
    “En vez de una explosión seguida de un cambio, el peronismo propone siempre una larga agonía”, aseguro Sartelli y agrego en este sentido, que “el Gobierno de Alberto asume cuando entre Néstor, Cristina y Mauricio se comieron la torta y la pandemia vino a sincerar una situación que nos va a llevar a todo una década para recuperarnos, con una reprimarización de la economía a lo Haití”.
    “En el 2021, lo esperable es que Argentina se plantee un paso, y lo que ofrece es el liberalismo que proponen tipos como Milei del Rompan Todo”, enfatizó Sartelli en la última columna del ano.
    39 min
  • Vamos a un Gobierno de Cristina - 21/12//20
    Eduardo Sartelli, en su columna semanal en Código de Barras, habló sobre la situación política mundial y realizó un balance del año de gobierno de Alberto Fernández. El mundo está travesando por una situación de “volatilidad”. Que nadie tenga una idea de lo que está pasando muestra una fragilidad enorme de la economía y de la política mundial. No existen ordenadores que dirijan este escenario. El único que pareciera estar seguro es China, lo cual crea cierta incertidumbre y nos hace preguntarnos si realmente este país está creciendo y continúa sin tener casos de Covid-19. El mundo se encuentra entre la volatilidad y la incertidumbre.
    En este contexto, tener un presidente como Alberto es lo peor que nos puede suceder. En la Argentina nadie sabe qué va a pasar debido a esa volatilidad que hay en todos lados, que en nuestro país se multiplica por diez porque no gobierna nadie. Si observamos la oposición vemos que tampoco hay jefes porque hay varios que ven la oportunidad que se está gestando y la quieren encabezar. Del lado del gobierno, lo que está claro es que no saben cómo accionar y están encubando una crisis sextuplicada. A un año de la asunción de esta nueva gestión todavía no se ha resuelto quién gobierna. Es evidente que hay una batalla interna en la que Cristina Fernández no puede actuar de la forma en que se le antoja y Alberto sigue reteniendo alguna forma de poder. Por su parte, del llamado peronismo lo que quedan son poderes territoriales. De ahí el énfasis en los planes sociales y en el empleo estatal. Eso es lo que está quedando en un país que se va descomponiendo.
    El columnista explicó que este 2020 la Argentina estuvo paralizada: la oposición, la izquierda, los sindicatos. El problema es que la clase dominante vive fagocitándose al país. Es incapaz de desarrollar a las fuerzas productivas y se va transformando en su propio cáncer. El resultado de esto es que no tiene salida y no hay ninguna elección de estrategia. De los 70´para acá la preocupación de la burguesía es que esto no explote. Y después con Alberto: “vamos viendo”. Vamos a una explosión generalizada.
    29 min
  • La última “Alberteada” - 14/12/20
    Eduardo Sartelli, en su columna semanal en Código de Barras, habló sobre el Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo que obtuvo, la semana pasada, media sanción en Diputados y realizó un balance de la situación al interior del gobierno. La propuesta llevada a votación tuvo varios cambios de la presentada en el 2018. Uno de ellos fue la cuestión de la objeción de conciencia que generó en la población numerosos debates. Si bien éticamente es un tema espinoso, cuando uno ve que el resultado final de esa objeción individual es un problema menor frente al gran problema mayor, se te aclaran todas las dudas. El conflicto de fondo ni siquiera es la conciencia porque en la vida real va a haber provincias y lugares enteros donde haya gente que no va a querer realizar un aborto por presiones laborales, del entorno, religiosas, etc. En estos espacios, las mujeres van a tener denegada por completo cualquier tipo de asistencia. En la práctica, aquella que pueda pagar, léase burguesa o pequeña burguesa, va a ir a una clínica privada. El aborto no va a ser libre, tampoco seguro para la masa de las obreras; va a ser seguro y pago para la pequeña burguesía progre de Capital Federal. Por ello, el resultado de este proyecto es igual a que no se sancione nada.
    El proyecto de Alberto Fernández no entusiasma a nadie porque está vaciado de contenido. Incluso, ha partido al feminismo k porque un porcentaje muy elevado está en contra. A la gente anti aborto el gobierno le acaba de regalar un instrumento más de batalla. Si el presidente logra que este proyecto sea ley algo va a tener para decir, claramente adornado. Si le toca a Cristina Fernández desempatar, entonces la heroína va a ser ella. Sin embargo, su problema hoy es la Corte Suprema porque una de las llaves que tiene esta institución es la Iglesia Católica. Hay un montón de cuestiones que están pasando ahora por la Corte. Existe un ajedrez que se juega muy finito. Y el problema de la causa de los cuadernos no es la vicepresidenta, sino la mitad de la burguesía argentina. Esa gente es la que no le perdonó a Mauricio Macri dicha causa. La burguesía no sabe qué hacer con Cristina, no puede controlar la crisis y tampoco tiene una salida como clase. Y el tema del aborto no hace más que reflejar esta situación.
    34 min
  • Un huracán de nacionalismo misógino - 30/11/20
    Eduardo Sartelli, en su columna semanal en Código de Barras, habló sobre el fenómeno de Diego Armando Maradona y las posturas que se asumieron tras su muerte. Luego de conocerse el fallecimiento del futbolista argentino muchas personas y distintos medios salieron a opinar sobre lo sucedido, ensalzar su figura y realizar una defensa de sus acciones. Incluso, numerosas feministas se olvidaron de quién era Maradona en nombre de que era un ídolo popular. Distintas personalidades de nuestra sociedad pasaron por alto hechos reprochables en pos de que no se puede criticar el dolor ajeno ni decir nada de alguien que fue amado por millones. En definitiva, al pueblo no se le puede decir nada ya que nunca se equivoca. Sin embargo, es importante desmitificar al personaje y mostrar lo que realmente significa todo este episodio que puso sobre la mesa blanco sobre negro el falso internacionalismo de mucha gente que dice ser de izquierda y revolucionaria. Este es el momento de hablar, de decir las cosas como son y denunciar la gigantesca operatoria del gobierno y de la burguesía.
    El columnista explicó que mientras el dolor es una reacción, los sentimientos se educan. En este sentido, hay que intentar entender cuál es la causa de que a muchos les duela más la muerte del Maradona futbolista que la del hombre que abandona a sus hijos y que es un profundo misógino. Es necesario advertir cuál es la ideología de hay detrás de eso. Si sostenemos como defensa (al igual que hace Gabriel Solano) el hecho de que fue “el gol a los ingleses”, caemos en un nacionalismo fetichista. La realidad es que nosotros perdimos con los ingleses, la burguesía argentina perdió contra la inglesa. Y las consecuencias de ello, las pagamos la clase obrera de ambos países. Perdimos la noción de clase y de género.
    Estos días estuvimos viendo un huracán de nacionalismo misógino, que representó a Maradona porque él es eso. Hemos retrocedido kilómetros no sólo en el conocimiento de la realidad sino también, políticamente como sociedad. Asistimos a la exaltación del hecho nacional, de la violencia y del dominio patriarcal.
    36 min
  • Toda para mí - 16/11/20
    Eduardo Sartelli, en su columna semanal en Código de Barras, habló sobre la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la antesala de la votación por el impuesto a los grandes contribuyentes. Esta semana el gobierno argentino ha abierto la fórmula descarada del ajuste. Si bien esta política ya era visible desde que arrancó la gestión de Alberto Fernández (disimulada mediante la cuarentena), la novedad es que el gobierno ha entendido que al ajuste lo tiene que militar y explicitar como tal. Esto se debe a que, si no obra de esta forma, no va a haber un acuerdo con el FMI ni un verdadero cambio de tendencias. Por su parte, Cristinas Fernández acaba de sacar una carta contra dicha entidad internacional, siguiendo esa vieja costumbre de la Niña Bart: “yo no fui”. En su declaración afirma: que la Reforma Judicial no es un proyecto suyo; que este no es su gobierno porque el que ejerce es Alberto; y que esta no es su relación con el FMI. Básicamente, que ella no tiene nada que ver con todo esto. Esta es la razón por la cual el kirchnerismo ha sacado a reflotar la ley del impuesto a los grandes contribuyentes. Mediante esta maniobra, esta tendencia política se plantea como una forma de diferenciación de un gobierno del cual el kirchnerismo siente que debe diferenciarse en público y de una forma muy ostensible.
    Si uno examina el proyecto se da cuenta de que contiene una serie de elementos muy notables. Por empezar, se busca aplicarlo a gente cuya fortuna arranca en los 200 millones de pesos. El valor del monto no es muy levado y se pagaría por una única vez. Esto no es un impuesto sobre las grandes fortunas. A la masa de la población más pobre de la Argentina se le ha pedido entre un tercio y un 50% más todos los meses que a este reducido grupo de personas. Basta ver lo que ha perdido la jubilación o el recorte de sueldo de hasta un 30% que han negociado algunos gremios. Este supuesto impuesto a las grandes riquezas es una estafa política y moral.
    El columnista explicó que este proyecto no sirve ni como medida de reactivación de la economía nacional, ni está produciendo ninguna redistribución de la riqueza. Al contrario, la está concentrando todavía más porque los que más tienen menos pagan. Si se analiza el destino de los ingresos de este “impuesto” se observa que: un 20% es para los planes de viviendas y urbanización, una contribución a la industria inmuebles y a la construcción; el 25% va a parar a Vaca Muerta y al subsidio de las empresas petroleras; un 20% a pymes; y el 20% restante se dirige al sistema de vacunas para que las personas puedan ir a trabajar. Es decir, si se suma todo y se saca el 20% que iría a parar a los planes Progresar, se percibe que el 80% es, básicamente, un subsidio para la burguesía. Denominan redistribución y justicia social a lo que es una nueva extracción de plusvalía para subsidiar a la burguesía.
    35 min

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Columna semanal de Eduardo Sartelli (Vía Socialista)