Abril 02, 2019 - Cuando usted es invitado a cenar a la casa de un amigo, ¿trae consigo dinero para pagar por la comida? ¡No creo! Eso sería ofensivo para su anfitrión. ¿No lo cree? Tristemente, de igual manera, cuando recibimos la salvación por medio de la gracia, todavía queremos pagarle a Dios por ella a través de nuestras obras. Y eso es imposible, pues ninguna labor puede pagar por la salvación que Dios nos ha regalado.