
Sign up to save your podcasts
Or


Ya no es un misterio saber lo que me toca hacer qué es amarme a mí pero cuán difícil se me hace a veces porque no me lo enseñaron. Solo aprendí amar a los demás y esperar que llegue el día en que mi príncipe encantado llegue y me amé. Pero nunca aprendí esa parte del cuento donde dice que ella se amó para siempre… never. Pero DONT WORRY Alexandra Liz, nunca es tarde cuando la dicha es buena aunque sea después de casi 50 años…estoy del carajo!!! Pero aquí estoy TREAT MYSELF!
¿Qué significa esto? Es hacer todo para no olvidarme de mí, de lo que necesito y de lo que quiero. Es tenerme presente, hacer un registro de cuánto tiempo saco para dedicarme a mi, para creer en mí, para estar puesta pa’ mi y ser valiente para seguir sintiendo por mí misma lo que merezco en la vida sin que me importe un carajo lo que no tengo o lo que perdí. Es aprender a vivir bien, es vivir a mi manera y no al gusto de los demás. Es cuidar mi alma con aceites esenciales de la vida como el aceite la loca, el aceite la confía, el aceite la tonta, el aceite la ciega, el aceite la muda y el aceite la sorda para que todo me resbale y así sea más fácil floshar a quien estorba. Es seleccionar a quien le doy acceso a mi vida con el fin de encontrarme con partes de mí que desconozco para así crecer. Es soltar lo que debería ser y honrar lo que es hoy. Es yo solita curar mis heridas. Es abandonar a alguien después de decirle mil veces que sus actitudes me lastimaban. Es escoger tratarme como me encantaría que me trataran porque de algo he aprendido… lo que no es puede llegar a ser. Como me ven, me tratan y si me ven mal … me maltratan!!! Y ese juego se terminó. Olvido el dolor que sentí y recuerdo lo que valgo.
¿Cómo puedo disfrutar de una felicidad más duradera en esta vida? Porque no es que no he sido feliz, pero me ha durado muy poco o por lo menos así lo veo. A veces pienso que haga lo que haga nunca es suficiente para estar completamente feliz. Y te confieso que esta interrogante viene porque últimamente me encuentro pensando que soy infeliz porque todavía no me he liberado de la frustración por haber fracasado en muchas áreas de mi vida.
Sé que estoy en el camino para curarme de mis heridas, de mis insatisfacciones y de mis carencias pero reconozco que me está produciendo en mí una lucha de exigencia personal y la comparación con las demás. Y aunque ya estoy libre de mis verdugos no sé qué hacer ahora con mi libertad y esto me está causando falta de disfrute. Necesito dejar de culparme o culpar, de ser rencorosa, de envenenarme por las cosas que no salieron como quería. ¡Ya está!
Coños, creo que necesito hacerle el amor a la vida y que me lleve al punto exacto donde explotas de placer. Pero cómo carajos hago para que el orgasmo de la plenitud me dure más que un instante. ¿Cómo hago para que mi vida sea plena y abundante?
Florecer mi personalidad jodida es imperativo. Tengo que cambiar las reglas en mi mente. Adquirir la mentalidad de la vida que yo quiero… no jodas a nadie, ayuda a que no jodan a los demás, ayuda a los mas jodidos, pero sobre todo, no te dejes joder. Es más, estoy en esta etapa que si hoy no quiero contestar los mensajes, no lo hago, si hoy no quiero hablar con alguien, no lo hago y si algo me harta lo digo de una. Estoy aprendiendo que de vez en cuando está bien alejarse un tiempo de las personas y centrarme en mí. Si no lo hago seguiré en las migajas.
Si me alejo un poquito veré que no todos están dispuestos a dar un paso para acercarse a mí. Así que ya no me conformo con solo dar, una vida plena es equilibrio. Y yo necesito también recibir. Entiéndeme. No soy como el mundo ordinario de alguien más. Tengo mi locura. Vivo en otra dimensión y no tengo tiempo para cosas que no tienen alma. Eso se llama selección. Y si, me volví selectiva. Excluyente. Y eso jode. Incluso en momentos en donde otras personas quieren emitir su opinión. Hay frases que no me gusta escuchar cuando me siento mal o estoy mal. Esas tipo: trata de ser feliz, todo pasa por algo, tu nunca, tu siempre, todo está en tu cabeza, te enojas por tonterías, no te quejes, hay personas que están peor que tú o que tienen problemas más importantes.
CARAJOS, como no quieren que tenga una personalidad jodida si me joden con su insensibilidad. Es más, hay personas que me escriben diciéndome que mucho he cambiado. Yo les digo… Yo no cambié, solo crecí. Aprendí lo que es mejor para mí. Y si en el camino tengo que perder a alguien o perderme para llegar a donde quiero ir, estoy bien con eso. El detalle está en que si tuvieras los ojos abiertos verían porque SOY así.
Este camino de vivir la vida que yo quiero me ha llevado hacer cosas distintas, cosas que antes las imaginaba imposibles, insólitas e inaceptables como la gratitud por el dolor vivido. Y digo esto porque verme enfrentar mis heridas en vez de evadirlas me ha hecho sentirme más fuerte y relajada con lo que busco de la vida. Miro este año de calendario que está por terminar y sé eso mismo: que termina. ¿Esto no es motivo para dar gracias? Ya termina. ¡Todo termina! Las cosas que me dolieron llegan a su final feliz y este acontecimiento merece ser reconocido, es más merece ser expresado con todas las fuerzas del mundo. Y en esta semana de acción de gracias donde deberíamos todas dar gracias por las bendiciones de la vida, yo daré mis gracias a las maldiciones, haré una oda a los que me cagaron la vida. Algunas al escuchar esto dirán, ahora si perdimos a Alexandra Liz, y tal vez tengan razón me perdieron, me perdí pero solo así me encontraré de vuelta.
Doy gracias al cielo porque sé que las personas no volverán a lastimarme porque ahora me cuido intencionalmente.
Comencé a hacer mía la palabra NO. Me enamore de mi voz y de lo que tiene para decir así que ya calladita no soy más bonita. Es más, ahora cobra sentido ese dicho de que la belleza es relativa. Por lo tanto puedo cortar por lo sano antes que me destrocen la vida. Mando al carajo a la persona que venga con la idea de cambiarme para aceptarme. Las personas que trajeron dolor me llevaron a definir mis límites, crear un escudo, proteger mi energía, mi tiempo y mis ganas. Protegerme a mí, a mis cosas y a mi paz mental. Eso ha hecho que abrace la gratitud hacia ellos.
Hoy 20 de noviembre es el momento de reconocer mis altos y bajos. Que yo misma puedo ser mi propia mala compañía cuando no supero mis limites, no estoy clara en la vida y no sé lo que quiero de ella. Ni hablar de si no remuevo lo que se daño, deshago lo que acumule y retiro lo que sobra. Cada 20 de noviembre suelo sacar unas unas horas a solas para que mi mente esté en silencio y así encontrar la obligación de completar esos espacios en blanco de la vida que yo quiero como la única forma de romper con la mediocridad que me lleva a tener exactamente lo que no quiero de mi vida y para dejar ir lo que ya no está y me posterga. Así que en esta ocasión este episodio es ese espacio de reflexión por eso lo estoy publicando a destiempo de lo que usualmente lo hago. Aunque últimamente mi vida parece ser un destiempo para todo pero sabes que … la primera lección que puedo encontrar en esta meditación es que no existe el tiempo perfecto ni las condiciones perfectas solo la actitud perfecta. De qué me sirve deprimirme por un pasado o angustiarme por un futuro si el presente se me desvanece entre mis manos. Debo ser responsable conmigo misma. Dejar de autolesionarse por lo que pasó y reescribir mi nueva historia de amor propio.
Antes cometía el error de creer que necesito algo más para ser feliz. No me di cuenta que ya tenía todo porque me tenía a mi. Celebro mi vida coño. Una vida que ahora se encuentra buscando florecer porque ya convirtió la mierda vivida en su abono para poder decir cómo mi amiga Frida Kahlo… Echame tierra y verás como florezco. Justo ahora estoy en donde necesito estar. Saco la cabeza del hoyo, levanto mi vista y me doy auto-terapia con este episodio. Tengo que seguir haciendo lo que me hace bien. Lo importante no es llegar rápido a la vida que yo quiero sino llegar bien. Me toca fluir con la vida. No me puedo quedar en donde no puedo crecer y no puedo ser yo la que me obstaculice en avanzar. En esto de la vida que yo quiero estoy aprendiendo que las bendiciones y las crisis van de la mano. Es más, te diría que no hay bendición personal sin una crisis previa. Así que definitivamente en este nuevo año de vida será como diría Buzz Lightyear… Hasta el infinito y más allá… porque mira puñeta como este año de mi vida terminó jodido y dolió como no te imaginas. Pero bueno partiendo de la premisa que te acabo de decir tengo que declarar que el año que comienza me ira cabrón y lo sé y no porque… no vendrán más crisis… eso es de seguro. Sino sería engañarme. Lo digo porque no soy la misma persona que era hace 1 año… La vida me dio algunos golpes fuertes y los he superado todos gracias a la única forma de levantarme de vuelta; volver a lo que me apasiona. Algo que sin duda me llevó nuevamente a establecer metas realistas, claras y firmes. Ni hablar que me ha devuelto mi fuerza de voluntad. En otras palabras, recibí la bendición personal de florecer mi RESILIENCIA.
No se si son mis hormonas hablando, pero estoy en una edad en que no aguanto muchas cosas que antes permití. En el pasado, callar me llevó a la inercia y a la insatisfacción pero los golpes de la vida me enseñaron que la falta de comunicación arruina muchas cosas, porque en vez de que la otra persona sepa lo que siento, espero que lo suponga y no es así. . . Hoy, estoy descubriendo que a veces la mejor forma de ser feliz es aprender a hablar aquellas cosas que trago y que no me hacen bien aunque no le agrade a la otra persona. Enfrentar lo que pasa para llegar al acuerdo de que estamos en desacuerdo y poder seguir sin lastimar.
Necesito autorespetar mi voz; darle validez a lo que pienso y siento para cuando me toque mirar mi vida de vuelta no descubra que se apagó y esta vez por mi responsabilidad y no la de nadie más. Si no hablo me ahogo en las palabras que no digo. Y no debe ser así. Tengo que hablar de lo que me duele para que me duela un poco menos. Tengo que perder el miedo a decir lo que siento. Hablar sana. Hablar permite desprenderme de todo lo que me ha hecho sufrir y cuando haya sanado voy a entender porque carajos me apague…
Reconozco que mi mente cuando decide hacer las cosas a su manera hay que tenerle miedo. Tiene un temperamento mortal. Su fortaleza es saber cuando alguien miente. Tanto es así que su frase es Yo me entero de todo, que no lo diga es otra cosa. Mi mente es peligrosa cuando se enoja. Ella se pasea como quiere. No me pide permiso para pensar cualquier barbaridad. Esa independencia a veces me ha traído problemas por eso entiendo que hay que mantenerla ocupada.
A veces me encuentro fingiendo demencia para calmarla porque cuando algo se le mete entre ceja y ceja no hay como hacerla cambiar de opinión. Se vuelve terca como una mula y decide ignorar el pequeño gran detalle de que en muchas ocasiones el tiempo es autónomo y que por más que quiera apurar las cosas, el tiempo se toma su tiempo para marcar la hora para que se den las cosas. Y eso me encabrona. Y si, me he dado cuenta que mi frustración con la espera usualmente es cuando dependo de otra persona…un ligerito detalle que no puedo controlar y eso hace que se me olvide que soy demasiado inteligente, demasiado exigente y demasiado habilidosa para hacerme cargo de mí enteramente. Claro está, este debate mental de la autosuficiencia es porque tengo mi autoestima hecha mierda gracias a los que me cagaron la vida incluyéndome a mi.
Diría que hay personas que les gustaría que no dijera nada. Y todo porque el silencio le conviene a varias de ellas y claro porque ya no podrían justificar ni sostener la imagen que dan a los demás. Hoy mis quejas son reclamo por justicia a mi misma. Ya no práctico el famoso dicho que calladita me veo más bonita por querer impresionar y que me acepten. Si total, después que vendo mi alma me tiran a la mierda ante mi primera falla de no cumplir expectativas ajenas. Y no se si te pasa, pero por mucho tiempo deje de decir lo que siento porque tenía miedo de no ser escuchada o juzgada por lo mal visto que se ve cuando uno se queja hasta que dije pa’l carajo. Decidí romper el silencio que me estaba matando porque estaba guardando las emociones que socialmente no son aceptadas.
...
Algunas personas al escucharme podrán pensar que estoy desequilibrada y creerán que estoy loca por pretender cosas en mi vida que no son sostenibles con la definición del amor que todo lo soporta, todo lo sufre y buscarán vincular mis expresiones o conductas a creencias banales y carentes de sentido común al pretender encajar el amor desde la perspectiva del otro olvidándose que para amar a los demás me tengo que amar a mi misma. Y en esas ando. Buscando amarme desde el reclamo, desde la queja, desde asumir postura para no permitir más atropellos a mi vulnerabilidad.
No les pasa que están hartas de contestar la pregunta: ¿Cómo te sientes? Cuando es notorio que me siento como una mierda. A veces pienso en cómo me siento y ni siquiera puedo recordar lo que se sentía antes de que el dolor llegara. ¿No es horrible? Pero lo más espantoso es que las personas a tu alrededor no se den cuenta que cuando una está rota lo que menos quiere es que le pregunten: ¿Qué tal tú? ¿Cómo lo estás llevando? Este tipo de pregunta es como echar sal a la herida porque responder me lleva a pensar en lo que quiero dejar ir. No se dan cuenta que pequeños errores en la formulación de preguntas llevan a grandes fallos en las respuestas y lo que me provoca es no querer estar cerca de ellas.
Así que amiga que me escuchas ya sabes; si te cruzas conmigo quiero que me preguntes sobre mis planes. Sobre qué voy a hacer ahora. Necesito que me ayudes a comenzar a sentirme viva para poder vivir la vida que yo quiero. No puedo quedarme cruzada de manos porque las cosas no salieron como esperaba. Ahora es el momento de sorprender a la vida y no esperar que ella me sorprenda. Tengo que convertirme en una experta en la mezcla de tequila, limón y sal. Debo crear mi mejor plan B porque el A no funcionó. Ese plan que me llevará algún día ser una mujer autosuficiente para amarme porque la falta de amor propio me ha llevado a lamentarme de ser quién soy, de pensar que me odio. Te sorprenderás que piense así de mi y creo que es normal que esto me pase más cuando me he hecho tanto daño.
Dejar de sentir cargas ajenas es aceptar que increíblemente vivo en un sistema donde se me enseña que mis cargas son una virtud, y yo no tengo problema con ese concepto de padecimiento siempre y cuando sean mías y no impuestas. Porque sarna con gusto no pica. La cosa se daña cuando las cargas son impuestas especialmente si están relacionadas a lo que se espera de mí. Ahí es donde desaparece el amor incondicional y se pone manifiesto el amor condicionado a tu infelicidad. Y esto no es la vida que yo quiero. Me cansé de escuchar la frase: “El amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta''.
¿Dónde está la parte en que el amor se da cuenta de que necesito un abrazo y me lo da? Conscientemente sé que nunca lo recibiré o simplemente sé que no quieren dármelo porque el amor nunca estuvo. Y para aceptarlo hay que tener huevos. O mejor dicho tengo que tener ovarios para hacer la pregunta aunque a veces me duelan las respuestas más que la pregunta; hacerla a pesar de saber que nunca me van a responder la pregunta porque los expone a su carencia afectiva y lo más cabrón del asunto es que siempre supe que nunca iba a llegar lo que necesito. Sabía muy en el fondo que nunca vendrían a cargarme, a rescatarme. Por qué aguanté tanto, por qué esperé mucho.
From the publisher's feed