¡¡Cuánto ha cambiado las relaciones interpersonales no solo en esta segunda actual segunda década del siglo XXI sino de un tiempo a esta parte amigos y amigas internautas y oyentes de nuestras "Letras Encadenadas"!! Si retrocedemos por ejemplo a partir de la década de los años setenta del siglo pasado su evolución ha sido total, impresionante, inimaginable, y yo diría que se ha establecido algo que antes no se consideraba normal, habitual. Me estoy refiriendo cuando hablo de "relaciones interpersonales" a las de un hombre con una mujer o viceversa. Antes, cuando una mujer insinuaba siquiera un acercamiento- en el buen sentido- a un hombre se le consideraba poco más o menos que... Estaba mal visto por la sociedad pecata y reprimida de entonces. Ahora esto ha cambiado tanto, tanto que se ve muy lógico que una mujer invite a dar un paseo o tomar un refresco a un hombre. Esta evolución ha sido realizada fundamentalmente por la mujer, que es la que ha llevado su iniciativa hasta la más completa equidad. Su mente, su comportamiento sobre como relacionarse con personas de distinto sexo si ha experimentado una revolución muy notable. La del hombre en cambio, se ha quedado anclada en las cavernas, en los ancestros de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado. Por otra parte, cuando cierto sector de los hombres una mujer le dice por ejemplo palabras como "cariño" o un "besazo" bien de palabra o por escrito se forma una serie-digamos- de películas, de castillos imaginarios, en el aire, que se derrumban cuando una frase femenina ("yo no voy por ahí") les saca de su equívoco. Por otra parte, la ruptura de estas "relaciones interpersonales" son por obra y gracia de las femeninas nunca de los masculinos. Seguramente es porque ellas lo tienen más claro y prácticamente es muy raro que den marcha atrás cuando le plantean a su pareja masculina que "esto se ha acabado", y que ya no hay más. Al género masculino le cuesta bastante aceptarlo, porque-si en el caso de que hubiera pensado poner un punto final con quien se relaciona- es bastante cobarde, pues el imaginarse iniciando nuevamente una nueva, en principio en solitario, le abruma y le aterra enormemente. Además, el hombre es muchísimo más dependiente que la mujer; soporta muy, muy mal la soledad. En estos dos aspectos la mujer es mucho más fuerte, equilibrada y sobre todo madura. Con esto último que les acabo de decir voy a presentarles a una persona que yo he conocido estos últimos días: él se llama Gabriel. Me contaba que el día menos esperado por él su mujer Patricia le dijo que hiciera la maleta, porque lo suyo había concluido. Él no se lo podía creer. Pensaba que su convivencia iba a ser para toda la vida, pero veía que sus ilusiones, sus sueños, que esas ideas fijas se desmoronaban en mil pedazos. Gabriel se derrumbaba de tal forma que fue incapaz de intentar pensar mínimamente como rehacer su vida. Estaba ido, sonámbulo, en completo estado de shock, y eso que él tuvo mucha suerte, pues tenía a Isabel gran amiga suya y a Juan Carlos su mejor amigo para apoyarle y asesorarle que si no... Otros en su misma situación que Gabriel no habían tenido tanta suerte. Tuvieron que ingeniárselas ellos solitos. Estas peripecias y vicisitudes de Gabriel nos la muestran muy excelentemente bien un formidable y muy buen escritor: ÁNGEL POLO en una simpática, original, peculiar y esperpéntica narración, a la que hay que añadir los de espléndida y muy buena. Lo de esperpéntica y peculiar viene no solo por cómo es sino por el carácter de Gabriel, que es su protagonista principal. La novela en cuestión se titula "HAY QUE SABER PERDER (Manual Infrecuente para futuros separados)". La ha editado y publicado Letrame Grupo editorial. No, no es nada frecuente que no solo en una narración, sino que exista expresamente un manual sobre este aspecto crucial e importante del ser humano. Por eso ÁNGEL POLO emplea muy acertadamente "infrecuente". "HAY QUE SABER PERDER (Manual Infrecuente para futuros separados)" es netamente una novela realista en la que existe evidentemente bastante ficción, pero condimentada con unas muy fabulosas dosis de humor, que nos hacen sonreír y hasta en varios momentos exteriorizar alguna que otra carcajada. ÁNGEL POLO ha sabido lograr esto muy brillantemente. Él consigue demostrarnos que la separación, el divorcio es algo muy habitual, bastante normal en la vida cotidiana de los seres humanos. Para mí esta novela va más dirigida a los hombres que a las mujeres. Ustedes se preguntarán ¿por qué? El desatado vínculo (aparentemente hasta que la muerte nos separe) lo sabe sobrellevar, asimilar mejor su cónyuge, su pareja que el mismo. Por otro lado ¿saben cuáles son unas de las causas por las que se producen feminicidios? Por el instinto de posesión que no sabe controlar y por esa manifiesta incapacidad de que él a partir de ahora se deberá construir una vida diferente a la de antes solito, aunque sea perdiendo no solo su techo sino la relación cotidiana con sus hij@s en el caso de haberlos. Esto no le cabe en su aparente amueblada cabeza al ser humano macho. Le rompe todos sus esquemas preestablecidos, y por lo tanto muestra una de sus genuinas debilidades: la dependencia física y emocional. El humor que impregna es esperpéntico con tonos nítidos surrealistas en todas y cada una de las vicisitudes por las que transcurre la nueva vida de Gabriel. Debo de emplear esta palabra, que responde a lo que he percibido. A pesar de que para algunos les pueda resultar maldita e incongruente o que les haga incluso mostrar su colmillo retorcido. Refiriéndome ahora a su lectura ésta es muy fácil. Su vocabulario no presenta ninguna complejidad semántica. Esto hace que sea muy amena. El ritmo es fluido y vibrante. El estilo muestra en el fondo una realidad fehaciente, que solo es palpable para quien la padece y de refilón la ven. Los alejados de ella ni se imaginan el sufrimiento de quien la soporta de distintas formas encima de sus hombros. Éste-me refiero al estilo-es muy cercano. Nos hace participar aún más de los padecimientos de Gabriel. Yo evidentemente se le aconsejo, pues no solo en estas fiestas navideñas sino en cualquier otra época del próximo año 2021 disfrutarán ratos muy divertidos. Para mí "HAY QUE SABER PERDER (Manual Infrecuente para futuros separados)" de ÁNGEL POLO. Editada y publicada por Letrame Grupo editorial tiene ya un privilegiado lugar en uno de los anaqueles preeminentes de la biblioteca radiofónico-sonora en por supuesto "LETRAS ENCADENADAS".