La decisión de la EPS SURA de pedirle a la Superintendencia de Salud que la autorice a retirarse
progresivamente del Sistema Nacional de Salud y le indique a quien le transfiere la atención de sus 5.3 millones de afiliados fue entendido en Colombia como el fin del servicio de salud que ha protegido a los 50 millones
de colombianos durante los últimos 30 años.
Un sistema apreciado por propios y extraños que reconocen los beneficios cuando el Estado y el sector privado trabajan juntos de manera organizada.
Una alianza que, a juicio del presidente, Gustavo Petro y sus dos ministros de Salud se agotó y obliga a que sea el Estado quien responda por la salud de los ciudadanos.
¿Quién tiene la razón? ¿Si el Sistema de Salud
de Colombia era (es) tan bueno porque no lo defendemos? ¿Por qué no lo defendemos?
Este nuestro tema de hoy en Libreta de Apuntes.