*Realizador: Jorge Echavarría. *Lector: Carlos Ignacio Cardona.
En 1926, hace 100 años, vieron la luz dos obras imprescindibles de la literatura argentina: Don Segundo Sombra, una novela de tema rural, escrita en primera persona por Ricardo Güiraldes, y El juguete rabioso, de Ricardo Arlt, ubicada en los suburbios de la periferia bonaerense. Ambas, sin embargo, son novelas de formación, donde sus protagonistas deben aprender y crecer en esos espacios antípodas.
En 1927, apenas un año después de su publicación, la novela de Ricardo Güiraldes recibió el Premio Nacional de Literatura, espaldarazo que reconocía su relevancia en la construcción de la identidad nacional, al lado del Martín Fierro de José Hernández. No reivindica socialmente al gaucho, como sí lo hace el poema gauchesco de Hernández, del que lo separa un poco más de medio siglo, pero sí, bajo la tutela de Don Segundo Sombra, el protagonista, como con su autor, aprende el valor, el honor y la lealtad, en un mundo donde la burguesía urbana proclama otros referentes axiológicos.
Güiraldes nació en una familia bonaerense rica, en San Antonio de Areco, un pueblo a unos 100 kilómetros de la capital, donde sucederá la trama de su obra. Perteneció al llamado Grupo Florida, grupo vanguardista que se reunía en la Confitería Richmond, y que incluyó escritores como Victoria Ocampo, Leopoldo Marechal, Oliverio Girondo, entre otros. Vivió su infancia y juventud entre País y la estancia campestre de su padre, ambivalencia entre lo intelectual y lo criollo, de la que dota a su protagonista, un niño que crece al cuidado de familiares y se pone en camino de convertirse en resero, bajo la tutela de Don Segundo, que se convierte en una figura paterna, y que, en 5 años, logra hacerle aprender las tareas de manejador de ganado o resero, de baquiano y de domador.