Charles Baudelaire (1821 – 1867) fue un poeta, crítico de arte y ensayista francés, considerado una de las figuras más influyentes de la literatura del siglo XIX y padre espiritual de la modernidad poética.
Nació en París en el seno de una familia burguesa. Tras la muerte de su padre, cuando él tenía seis años, su madre contrajo segundas nupcias con un militar estricto, lo que marcó profundamente la sensibilidad y rebeldía del joven Baudelaire. Estudió en el prestigioso liceo Louis-le-Grand, pero su carácter indisciplinado lo llevó a una vida bohemia y turbulenta.
En su juventud llevó un estilo de vida disoluto, frecuentando prostíbulos, cafés y ambientes marginales. En 1841, su padrastro intentó alejarlo de París enviándolo a un viaje a la India, aunque Baudelaire solo llegó hasta la isla de la Reunión. De regreso a Francia, heredó una considerable fortuna paterna, que dilapidó rápidamente en excesos, lo cual provocó que su familia lo pusiera bajo tutela judicial.
Su obra más célebre es Les Fleurs du mal (Las flores del mal, 1857), un poemario que escandalizó a la sociedad francesa por su exploración de temas como la sensualidad, la decadencia, el erotismo, la muerte, el spleen (angustia existencial) y la belleza en lo prohibido. La justicia lo acusó de atentar contra la moral pública y lo condenó, junto con su editor, a pagar una multa y suprimir algunos poemas. Pese a ello, el libro se convirtió en un hito de la poesía moderna y una influencia decisiva en autores posteriores como Verlaine, Rimbaud, Mallarmé y los simbolistas.
Además de su poesía, Baudelaire fue un agudo crítico de arte y literatura, gran difusor de la obra de Edgar Allan Poe, de quien tradujo numerosos textos, y admirador de pintores como Eugène Delacroix. Su ensayo El pintor de la vida moderna es fundamental para comprender su visión del artista como testigo de la fugacidad y el vértigo de la modernidad.
En los últimos años sufrió de sífilis, adicciones y una profunda miseria económica. Su salud se deterioró drásticamente hasta que en 1866 quedó semiparalizado y con problemas del habla. Murió en París el 31 de agosto de 1867, a los 46 años.
Baudelaire dejó un legado inmenso: su poesía abrió el camino hacia el simbolismo, el decadentismo y la poesía moderna, marcando a generaciones de escritores y convirtiéndolo en un verdadero “poeta maldito”.