El profeta Joel nos invita a la conversión, empezando por los ministros y sacerdotes de la comunidad, la cual es convocada a proclamar que Dios es el único verdadero pilar de la existencia humana y sólo el que se apoya en él, se mantendrá firme. El evangelio nos confronta con nuestra soberbia humana que pretende desconocer la obra de Dios y trastoca los valores, perdiendo el discernimiento en la vida diaria. Jesús, por su parte, nos invita a estar junto a él, para así poder identificar la obra del Espíritu. ¡Señor, ten piedad de nuestras soberbias y orgullos!