El profeta Isaías nos interpela a vivir nuestra fe con coherencia, la cual se verificará en el amor al prójimo, sólo así seremos testigos crelbles ante este
mundo que se sumerge en un individualismo salvaje. El apóstol Pablo nos ilumina con el himno de la caridad, como camino seguro de vivencia fraterno, anunciadora del Reino por venir. Mateo, en su evangelio, nos invita a descubrir en lo pequeño, en los gestos simples de nuestra vida, y en la entrega confiada al Señor, el camino que lleva a la realización plena. ¡Señor, donas tu gracia para ser hombres y mujeres de Caridad!