En un momento critico y decisivo de la II. Guerra mundial, 80.000 marines fueron preparados para el asalto más arriesgado a una estratégica isla japonesa.
"No supimos lo que nos esperaba, nunca tuvimos idea de lo que iba a ser aquello, era como pasear por una barraca de tiro al blanco."
Enfrentados a una resistencia arrolladora, lo arriesgaron todo para derrotar a un enemigo que había jurado matarlos o morir sin rendirse jamás. Muchos de los marines eran chicos de veinte años y de ellos gran parte nunca regresaron de las playas de arena negra de Iwo Jima.