¿Crees que pagar 500 euros de hipoteca es siempre mejor y más barato que pagar 700 euros de alquiler?
Cuidado, porque ahí es donde la gran mayoría de la gente se confunde y comete un grave error de cálculo financiero.
En el mercado del alquiler, normalmente tienes una certeza casi absoluta de lo que te cuesta vivir mes a mes.
Sin embargo, cuando firmas una hipoteca para comprar una casa, esa cuota mensual tan atractiva que le pagas al banco es solo el principio de la historia.
Rápidamente empiezan a aparecer facturas y gastos asociados a la propiedad que no siempre se tienen en cuenta al hacer los primeros números.
Hablamos del pago anual del IBI, los seguros de hogar y de vida, las cuotas ordinarias de la comunidad de vecinos, las derramas imprevistas y las siempre temidas averías.
Todas esas reparaciones y mantenimientos que antes asumía tu casero sin que tú te preocuparas, de repente salen directamente de tu propio bolsillo.
Por todo esto, tener una hipoteca más baja que la mensualidad de un alquiler no siempre significa que vayas a vivir de forma más barata.
A veces, simplemente significa que todavía no has hecho bien la cuenta matemática de lo que supone mantener un inmueble.