Los Resúmenes de la ContraHistoria

Los Resúmenes de la ContraHistoria

By Fernando Díaz VillanuevaHistory
Download on the App Store

Los Resúmenes de la ContraHistoria episodes

  • Historia del Mossad - Acceso anticipado
    Agradece a este podcast tantas horas de entretenimiento y disfruta de episodios exclusivos como éste. ¡Apóyale en iVoox! Acceso anticipado para Fans - El Mossad, cuyo nombre significa simplemente “instituto”, es el servicio de inteligencia exterior de Israel. Depende directamente del primer ministro y forma, junto al Shin Bet y la inteligencia militar, el triángulo sobre el que descansa la seguridad del país. Su historia está tan cubierta de leyenda que cuesta separar lo probado de todo lo que le atribuyen.
    Sus orígenes son anteriores a la existencia del Estado de Israel. Durante la época del Mandato británico, la comunidad judía de Palestina creo una red clandestina de informantes, infiltrados y contrabandistas de inmigrantes llegados de Europa que aprendió el oficio de los servicios de inteligencia británicos, en aquel momento los mejores del mundo. Tras la guerra de 1948, David Ben-Gurion quiso poner orden en todo aquel entramado y a finales de 1949 creó un organismo de coordinación que muy pronto se convirtió en un servicio exterior unificado. Este servicio dependería de forma exclusiva del primer ministro y solo respondería ante él. Lo organizó Reuven Shiloah y años más tarde lo consolidó Isser Harel, los dos primeros directores que tuvo la agencia.
    Su misión iba más allá del espionaje clásico. El Mossad debía vigilar a los enemigos de Israel, ejecutar operaciones especiales y proteger a las comunidades judías del extranjero, a las que ayudó a salir de países como Irak, Marruecos o Etiopía. Con el tiempo asumió también labores de diplomacia secreta con gobiernos que no reconocían al Estado de Israel. Nunca ha tenido una ley propia, de modo que su control depende sobre todo de la confianza entre el primer ministro y el director.
    La entrega a la CIA del discurso secreto de Nikita Jruschov en 1956 les hizo ganarse el respeto de los servicios de inteligencia occidentales, la captura de Adolf Eichmann en Argentina en 1960 hizo del Mossad un ejemplo de eficiencia y buena información. En esos mismos años sus espías y la información reunida sobre la aviación egipcia contribuyeron a la victoria en la guerra de los seis días. La década siguiente trajo el terrorismo palestino. Tras la matanza de Múnich, el Mossad persiguió a los dirigentes de Septiembre Negro por Europa y Oriente Próximo, aunque en su búsqueda cometió algunos errores. Fue entonces cuando se cimentó su leyenda con operaciones como la del rescate en el aeropuerto de Entebbe.
    Desde finales del siglo pasado su prioridad ha sido Irán. Sabotajes informáticos, el robo de los planes nucleares iraníes y la muerte de varios científicos marcaron esa etapa, en la que también hubo algunos fiascos muy sonados. Tras los atentados de octubre de 2023, la agencia puso en la mira a Hezbolá y Hamas, acabó con sus líderes y su participación en la guerra contra Irán fue fundamental para eliminar al líder supremo Alí Jamenei.
    Durante casi 80 años el Mossad ha proporcionado al gobierno israelí información fundamental para la seguridad nacional, ha retrasado programas armamentísticos de sus enemigos y ha abierto canales diplomáticos que acabaron en acuerdos de paz. Pero sus operaciones letales, todas muy espectaculares, rara vez han resuelto los conflictos de fondo.
    Escucha este episodio completo y accede a todo el contenido exclusivo de Los Resúmenes de la ContraHistoria. Descubre antes que nadie los nuevos episodios, y participa en la comunidad exclusiva de oyentes en https://go.ivoox.com/sq/2640905
    1 min
  • ¿En qué creían los romanos?
    Resumen fiel y riguroso con las claves de lo tratado en el Episodio "¿En qué creían los romanos?", de la ContraHistoria.
    * Accede a los Capítulos inteligentes del episodio en: https://www.ivoox.vip/wv/audio-chapters-181902073
    * Accede al PDF con las ideas claves del episodio: https://www.ivoox.vip/wv/audio-chapters-181902073/pdf
    Se suele simplificar la religión de la antigua Roma con una mitología muy básica tomada de los griegos, pero pocas cosas hay tan complejas como la religión (o religiones) de los romanos. Durante la mayor parte de su historia, los romanos no entendieron la religión como un conjunto de creencias, sino como una práctica. Lo importante no era tanto lo que cada cual pensara en su interior, como cumplir con los ritos en el día y la forma adecuados para conservar la Pax Deorum, la paz de los dioses, una relación de respeto mutuo de la que dependían las cosechas, las victorias y la propia salud de sus habitantes. Cada casa honraba a sus Lares y Penates, los sacerdotes solían ser patricios que compaginaban el sacerdocio con la política, el verdadero peligro no era la duda en unas creencias muy poco definidas, sino el error en los ritos. Marco Tulio Cicerón, por ejemplo podía ser escritor, senador, augur y, a al mismo tiempo, discutir con frialdad la existencia de los dioses sin ver en ello contradicción alguna.
    Aquel era un sistema muy abierto, mucho más de lo que hoy podemos imaginar. Conforme Roma fue engrandeciendo su imperio y conquistando tierras lejanas hizo más nutrido su panteón. Fue entonces cuando adoptó a los dioses griegos y acogió con gusto cultos orientales como los de Cibeles, Isis o Mitra, que ofrecían algo que la religión cívica no daba, una iniciación personal, una comunidad elegida y una esperanza para después de la muerte. El Senado los toleraba mientras no escapasen a su control. Cuando creyó que lo hacían, como ocurrió con las Bacanales, reaccionó con dureza. Con Augusto llegó el culto imperial, que más que una fe ingenua en un emperador divino era un lenguaje de lealtad política compartido por todo el Imperio. La mayoría de sus pobladores, por lo demás, no elegían una religión, iban sumando protectores sin importarles mucho su origen.
    El cristianismo rompió con esa lógica. Nacido en el seno judaísmo, se extendió primero por las principales ciudades y exigía exclusividad. Eso implicaba que sus fieles se negaban a sacrificar a los dioses tradicionales y al emperador, lo que a ojos de los romanos le convertía en una forma de impiedad y, sobre todo, de deslealtad política. Las persecuciones contra los cristianos no fueron una cacería continua de tres siglos, más bien episodios locales que tuvieron su momento álgido a finales del siglo III y principios del IV con la gran persecución de Diocleciano. Muy poco después Constantino dio un giro radical y se erigió en protector de la Iglesia. A finales de ese mismo siglo Teodosio el Grande prohibió cualquier culto pagano, incluso el que se celebraba en el interior de las casas.
    La cristianización fue lenta y desigual. Los viejos ritos sobrevivieron mucho más tiempo en el campo y en parte de la aristocracia. La nueva religión absorbió fiestas, lugares y costumbres del mundo que sustituía. Cuando el Imperio de Occidente se deshacía ya en la segunda mitad del siglo V, los romanos habían pasado de un contrato cívico con muchos dioses a una religión de salvación exclusiva apoyado por el poder. Pero aquellos romanos que contemplaron la caída eran tan romanos como los de tiempos de la República o los de las conquistas de Trajano. Roma había ido cambiando durante mil años, sus religiones también lo hicieron.
    19 min
  • El éxodo
    Resumen fiel y riguroso con las claves de lo tratado en el Episodio "El éxodo", de la ContraHistoria.
    * Accede a los Capítulos enriquecidos del episodio en: https://www.ivoox.vip/wv/audio-chapters-181531563
    * Accede al PDF con las ideas claves del episodio: https://www.ivoox.vip/wv/audio-chapters-181531563/pdf
    A mediados de los años 50 Cecil B. DeMille estrenó “Los diez mandamientos” con Charlton Heston en el papel de Moisés. Aquel espectáculo cinematográfico convirtió la salida de los israelitas de Egipto en uno de los mayores éxitos de la historia del cine. La película ofrecía certezas que los historiadores y los arqueólogos nunca han compartido. Tras muchas décadas de excavaciones en Egipto y el Sinaí no ha aparecido rastro alguno de un pueblo tan numeroso vagando durante 40 años por el desierto. Las crónicas egipcias, muy puntillosas para casi todo, no recogen ni las plagas, ni una fuga masiva de esclavos en esa época.
    Eso no significa que el relato surgiera de la nada. Durante siglos Egipto y Canaán mantuvieron contacto continuo. Los pastores semitas bajaban al delta en tiempos de sequía, los hicsos llegaron incluso a gobernar el norte del país. Tras su expulsión los faraones convirtieron Canaán en una provincia vasalla. Es verosímil que un grupo pequeño, el clan de los B’nei Israel, trabajase en las grandes obras de Ramsés II y que regresase al desierto siguiendo a un caudillo con nombre egipcio. A finales del siglo XIII a.C ese clan ya estaba asentado en las montañas de Samaria, como atestigua una estela del faraón Merneptah.
    La memoria de aquella salida se transmitió de viva voz durante generaciones y se puso por escrito en tiempos de Salomón, cuando Israel era ya un reino unificado que necesitaba un mito fundacional. Fue entonces cuando las doce tribus pasaron a compartir una esclavitud y una liberación comunes. Los redactores del Pentateuco situaron la acción en la geografía de su propia época, por eso el relato está salpicado de anacronismos como la mención a los filisteos, que se instalaron en la costa después del supuesto éxodo.
    Aun así, quien escribió aquellas páginas conocía bien el terreno. El rodeo para esquivar los fortines fronterizos egipcios era una vía de escape habitual, un papiro de la época habla de la persecución de dos esclavos fugados por esa misma zona. El Mar de las cañas no sería el mar Rojo, sino alguna de las lagunas salobres de la costa del Sinaí, cuyas costras de sal y fango se tragaban a los hombres y a sus animales. Los pozos amargos y los oasis del itinerario seguramente sean lugares reales.
    Lo que no encaja es la escala. Según la Biblia, de Egipto salieron unos dos millones de personas junto a sus animales. En el Sinaí apenas llueve, sus escasos manantiales dan para unos pocos miles de personas, no es casual que las tribus beduinas siempre hayan sido de pequeño tamaño. La capacidad de soporte de aquel territorio es muy pequeña. Además, una cantidad tan grande de gente habría dejado restos de grandes campamentos, tumbas y cerámica.
    El texto resuelve los problemas logísticos con milagros como el del maná, las codornices y el agua brotando de la roca. Pero el Éxodo no es la crónica de un viaje ni pretende serlo. Es un relato teológico y en ese aspecto funciona muy bien. Cuenta cómo un grupo de esclavos se convierte en el pueblo de un dios que exige exclusividad, y por qué la generación que salió de Egipto tuvo que morir en el desierto para que sus hijos recibiesen la tierra prometida.
    19 min
  • La ciudad vertical: historia de los rascacielos
    Resumen fiel y riguroso con las claves de lo tratado en el Episodio "La ciudad vertical: historia de los rascacielos", de la ContraHistoria.
    * Accede a los Capítulos enriquecidos del episodio en: https://www.ivoox.vip/wv/audio-chapters-181154069
    * Accede al PDF con las ideas claves del episodio: https://www.ivoox.vip/wv/audio-chapters-181154069/pdf
    La palabra llegó antes que el edificio. En el inglés del siglo XIX, skyscraper significaba varias cosas. En el entorno de los marineros era la vela más alta de un velero, en el de los aficionados a la hípica un caballo de gran alzada y en el de la gente del común un sombrero de copa muy alto de esos que se pusieron de moda en torno a 1850. Cualquier angloparlante sabía a que se refería alguien cuando decía skyscraper en función del contexto. Pues bien, en la década de 1880 la prensa de Chicago dio un nuevo significado al término, empezó a aplicárselo a los edificios de oficinas que asomaban sobre los tejados. La palabra hizo fortuna porque pronto se calcó a otros idiomas. En el nuestro decimos rascacielos, en francés gratte-ciel, en portugués arranha-céu, en catalán gratacel. En alemán se quedaron algo más abajo, a los rascacielos los llaman wolkenkratzer, es decir, rasca nubes. En Holanda se limitaron a calcarlo del alemán y llaman a estos edificios wolkenkrabber.
    El término rascacielos tiene algo poético porque es imposible rascar el cielo, de hecho, definir un rascacielos parece sencillo, pero no lo es en absoluto. La altura importa, pero siempre es relativa. Un edificio de 10 plantas era realmente alto en 1885, hoy en cambio pasaría inadvertido en cualquier barrio de Madrid. El Consejo de Edificios Altos y Hábitat Urbano, más conocido por sus siglas CTBUH, considera altos a los edificios de más de 50 metros de altura, super altos a partir de 300 metros y mega altos a partir de 600, pero eso no explica lo esencial. Un rascacielos es tres cosas a la vez. Es un sistema constructivo al que se le da un uso y que parte de una ambición humana concreta. Es un esqueleto de acero u hormigón que libera a los muros de la tarea de sostener el edificio. Es un lugar habitado a diario por miles de personas que dependen del ascensor. Y es una apuesta económica y simbólica sobre un pedazo de suelo carísimo en el centro de una ciudad.
    Eso de construir hacia arriba no es nuevo. La humanidad lleva milenios construyendo en vertical. Los faraones levantaron pirámides que dominan el paisaje del valle del Nilo desde hace más de 4.000 años, las ciudades medievales en Europa compitieron entre ellas por levantar los campanarios más altos y las familias nobles de la Toscana y la Romaña erigieron torres para humillar a sus vecinos y, llegado el caso, defenderse. Pero ninguna de esas obras era un rascacielos en el sentido contemporáneo de la palabra.
    La verticalidad es antigua, pero el rascacielos es moderno. Nace en el último cuarto del siglo XIX, cuando coinciden cuatro factores que por separado no bastaban. El acero barato que salía de los convertidores Bessemer. El ascensor seguro, sin el cual nadie pagaría por tener una oficina en el piso 12. La ciudad densa, con sus áreas de negocios congestionadas y sus líneas de Metro que cada mañana llevan a decenas de miles de empleados hasta unas pocas manzanas en el centro. Y el capitalismo inmobiliario, que convierte el solar en mercancía y multiplica su rendimiento apilando plantas. Cuando esos ingredientes se juntaron en las ciudades de Chicago y Nueva York apareció algo nuevo.
    Llenar el mundo de rascacielos no fue sencillo, tampoco rápido. Aquel invento fue resolviendo un problema tras otro, cada nuevo récord de altura fue en realidad la respuesta a una dificultad anterior. Eso también explica por qué, aunque rascacielos hay muchos, se concentran en un número sorprendentemente pequeño de ciudades
    16 min
  • Osos, leones y águilas
    Resumen fiel y riguroso con las claves de lo tratado en el Episodio "Osos, leones y águilas", de la ContraHistoria.
    * Accede a los Capítulos enriquecidos del episodio en: https://www.ivoox.vip/wv/audio-chapters-180784986
    * Accede al PDF con las ideas claves del episodio: https://www.ivoox.vip/wv/audio-chapters-180784986/pdf
    14 min
  • Mao, el emperador rojo
    Resumen fiel y riguroso con las claves de lo tratado en el Episodio "Mao, el emperador rojo", de la ContraHistoria.
    * Accede a los Capítulos enriquecidos del episodio en: https://www.ivoox.vip/wv/audio-chapters-180378487
    * Accede al PDF con las ideas claves del episodio: https://www.ivoox.vip/wv/audio-chapters-180378487/pdf
    Mao Zedong nació en 1893 en una aldea de la provincia de Hunan. Una época en la que China sufría las humillaciones de las potencias extranjeras y gobernaba una dinastía, la Qing, ya en plena decadencia. Era hijo de un campesino tacaño y violento, al que detestaba, y de una madre budista a la que adoraba. Creció leyendo a escondidas novelas de bandidos y rebeldes que le marcaron mucho más que las enseñanzas confucianas que impartían en la escuela. Tras la revolución de 1911 empezó a leer a los autores occidentales y se formó como maestro en la pequeña ciudad de Changsha. En 1918 se trasladó a Pekín, donde trabajó como auxiliar de biblioteca. Fue en esa época cuando se unió al grupo que fundó el Partido Comunista de China.
    Frente a la ortodoxia marxista, estaba convencido de que la revolución la harían los campesinos y no los obreros industriales. Tras la matanza de comunistas ordenada por Chiang Kai-shek en 1927 se refugió en las montañas de Jingangshan y abandonó a su esposa Yang Kaihui, que sería fusilada en 1930. Ya entonces era implacable con las purgas dentro de su propio ejército. En 1934, cercados por los nacionalistas, los revolucionarios chinos emprendieron la Larga Marcha. Solo consiguieron sobrevivir entre 5.000 y 8.000 de los 86.000 que habían partido de Yudu un año antes. Mao capitalizó mejor que ningún otro comunista la marcha, se hizo con el control del partido y supo convertir aquel desastre en la epopeya revolucionaria que luego exaltaría la propaganda.
    Poco después, y a causa de la invasión japonesa de Manchuria, llegó a un acuerdo con Chiang Kai-shek. Se acuarteló junto a sus hombres en Yanan reservó sus fuerzas mientras el Kuomintang ponía los muertos. Se casó con la actriz Jiang Qing y en 1942 puso en marcha el llamado Movimiento de Rectificación, una purga que le otorgó el poder absoluto. Tras la derrota japonesa se reanudó la guerra civil, que terminó en 1949 con la huida de Chiang Kai-shek a Taiwán.
    El 1 de octubre de ese año proclamó la República Popular desde la plaza Tiananmén. Se instaló en el Zhongnanhai, un complejo de la palacios y jardines junto a la Ciudad Prohibida y allí se rodeó de una corte de aduladores. En 1950 envió tropas a Corea, donde murió uno de sus hijos, ocupó el Tíbet y desató varias campañas de puro terror como la reforma agraria, que costó entre 1 y 2 millones de muertos o la de las Cien Flores, que costó la vida a medio millón de intelectuales.
    El Gran Salto Adelante de 1958 fue el mayor de los desastres que provocó. Obsesionado con la producción de acero, obligó a instalar pequeños hornos en las casas de los campesinos para incrementar la producción. Las cosechas se desatendieron y pronto cundió la escasez. Eso y una serie de teorías agrícolas absurdas provocaron la mayor hambruna de la historia. Entre 35 y 45 millones de chinos murieron de hambre entre 1958 y 1962.
    Cuatro años más tarde, en 1966, llegó la llamada Revolución Cultural. Los Guardias Rojos sembraron el terror por toda China en nombre de Mao y de una interpretación rigorista de la revolución. La purga interna dentro del régimen fue de gran envergadura. Incluso sus hombres más cercanos sucumbieron a ella. El culto a la personalidad del conocido como “gran timonel” alcanzó el paroxismo. Pero ya le quedaba poco. En 1972 recibió a Richard Nixon, que quería contrarrestar a la Unión Soviética. Esta sería su última jugada. Enfermo e impedido fue apagándose hasta su muerte en 1976. Su sucesor Deng Xiaoping, que había sido purgado anteriormente, desmontó el maoísmo, pero sin tocar su imagen para salvar al partido y a la propia república popular que ha sobrevivido con mucho a su fundador.
    21 min
  • Los mamelucos
    Resumen fiel y riguroso con las claves de lo tratado en el Episodio "Los mamelucos", de la ContraHistoria.
    * Accede a los Capítulos enriquecidos del episodio en: https://www.ivoox.vip/wv/audio-chapters-179992341
    * Accede al PDF con las ideas claves del episodio: https://www.ivoox.vip/wv/audio-chapters-179992341/pdf
    Ninguna élite se ha jactado nunca de provenir de la esclavitud. Solo hay una excepción, la de los mamelucos de Egipto. Entre 1250 y 1517, durante 267 años, Egipto estuvo gobernado por hombres nacidos libres en las estepas del norte del Mar Negro y en las montañas del Cáucaso, que eran capturados cuando eran niños por tratantes de esclavos y luego vendidos a comerciantes italianos que los llevaban hasta Alejandría. Se les adiestraba en el oficio de las armas dentro de la ciudadela de El Cairo. Pasaban varios años aprendiendo árabe, estudiaban el Corán y la “furusiyya”, un entrenamiento ecuestre muy intenso que hizo de ellos los mejores arqueros a caballo del Mediterráneo. Al terminar la instrucción eran liberados y se les entregaba caballo y armas. Haber sido esclavos no era una vergüenza que trataban de ocultar sino un título del que presumían.
    El sistema no era hereditario. Los hijos de los mamelucos nacían libres y musulmanes, es decir, nacían ya descalificados, de modo que la casta se renovaba con cada generación. La institución como tal había sido creada en Bagdad, pero solo fue en Egipto donde se emancipó del todo. El último sultán ayubí compró miles de mamelucos para ponerlos a su servicio y los acuarteló en una isla del Nilo llamada Rawda. A aquellos soldados se les conocía como bahríes y fueron quienes derrotaron a Luis IX de Francia en 1250, luego asesinaron al heredero ayubí y se quedaron con el sultanato.
    Unos años más tarde, en la batalla de Ayn Yalut, detuvieron a los mongoles que habían arrasado toda Eurasia sin conocer la derrota. Uno de ellos, Baybars, que había participado en el magnicidio y mató después a su propio sultán, gobernó durante dos décadas un imperio con un gran ejército, una temible flota, fortalezas y hasta un correo que unía Damasco y El Cairo en solo cuatro días. Instaló en su corte a un superviviente abasí y le proclamó califa, una jugada magistral que le dio la legitimidad que le faltaba de origen. Sus sucesores tomaron Antioquía, Trípoli y por fin Acre en 1291, poniendo fin así a dos siglos de presencia cruzada en Tierra Santa.
    El poder no se heredaba, se ganaba por prestigio militar. Cada emir mantenía su casa financiada con rentas de unas tierras que el sultán podía retirar cuando quisiera. La historia interna del sultanato mameluco es la lucha entre esas casas. Fue un imperio muy rico. La proverbial fertilidad del valle del Nilo estaba a su servicio, controlaban los puertos del levante y el comercio del mar Rojo, por el que entraban valiosos productos como la pimienta, el clavo o la seda. El Cairo creció y se transformó en una metrópolis muy poblada en la que floreció el arte, la literatura y el comercio.
    A mediados del siglo XIV llegó la peste negra y, con ella, la crisis. Los nuevos mamelucos empezaron a llegar del Cáucaso, pero lo esencial no cambió. Lo que no supieron hacer fue modernizar su ejército. Despreciaban las armas de fuego portátiles porque las consideraban indignas de un caballero. Los otomanos de Selim I aprovecharon esa ventaja y derrotaron al sultanato en 1517. El último sultán fue ahorcado por órdenes de la Sublime Puerta, pero los mamelucos se las apañaron para seguir mandando en Egipto como gobernadores otomanos hasta que Mehmet Ali mando que les fusilasen ya entrado el siglo XIX.
    Para hablar de los mamelucos y de cómo unos simples esclavos se hicieron dueños de un gran imperio nos acompaña hoy en La ContraHistoria José Soto Chica quien, naturalmente, en este programa no necesita presentación.
    17 min
  • Dinero, deuda y confianza - Episodio exclusivo para mecenas
    Agradece a este podcast tantas horas de entretenimiento y disfruta de episodios exclusivos como éste. ¡Apóyale en iVoox! Resumen fiel y riguroso con las claves de lo tratado en el Episodio "Dinero, deuda y confianza", de la ContraHistoria.
    * Accede a los Capítulos enriquecidos del episodio en: https://www.ivoox.vip/wv/audio-chapters-179619337
    * Accede al PDF con las ideas claves del episodio: https://www.ivoox.vip/wv/audio-chapters-179619337/pdf
    En mayo de 1734 se produjo un incendio en una casa del barrio londinense de Mayfair. Entre los escombros apareció un cuerpo calcinado hasta tal punto que era irreconocible. La justicia concluyó que era el dueño de la casa, un banquero irlandés retirado llamado Richard Cantillon, pero el caso no cuadraba. El fuego se había declarado en la habitación en la que guardaba sus papeles, los criados sobrevivieron todos y meses después desembarcó en Surinam un tal señor Savigni con documentos personales del difunto. La sospecha de que Cantillon fingiese su propia muerte para librarse de pleitos y acreedores no ha sido demostrada, pero tampoco descartada.
    Cuarenta años antes otro cadáver dio origen a la carrera del segundo protagonista. En 1694 el escocés John Law mató en duelo a Edward Wilson en Londres, fue condenado a muerte por asesinato, se fugó de prisión y se estableció en el continente. Law, hijo de un orfebre de Edimburgo, creció viendo cómo los recibos de depósito de su padre circulaban como si fueran oro, a partir de ahí dedujo que el dinero no vale por sí mismo, sino por la confianza que inspira. Durante veinte años vivió del cálculo de probabilidades apostando en timbas de naipes por toda Europa mientras estudiaba el funcionamiento del Wisselbank de Ámsterdam y del recién nacido Banco de Inglaterra. En 1705 propuso que se crease un gran banco nacional emisor de papel moneda. En Escocia e Italia rechazaron la idea, pero no en Francia, donde encontró un terreno fértil.
    Cantillon pertenecía a la nobleza católica irlandesa arruinada por las confiscaciones. Aprendió la lección contraria, solo es seguro el patrimonio que se puede mover rápido. Pasó por varias ciudades comerciales como Burdeos, Nantes y Cádiz y fue el primero en dar naturaleza económica al término empresario. Un empresario era para Cantillon todo aquel que compra a precios ciertos para vender a precios inciertos, luego, soportando esa incertidumbre, ajusta la producción a la demanda sin que nadie lo dirija. Esta es la primera descripción funcional del mercado medio siglo antes de Adam Smith.
    Francia puso el escenario a ambos. Luis XIV murió en 1715 dejando una deuda gigantesca que ahogaba al Tesoro. El regente, Felipe de Orleans, dio vía libre a Law, a quien conocía de las partidas de cartas. En 1716 fundó la Banque Générale, que compraba deuda incobrable del Tesoro y emitía dinero contra ella. Durante dos años funcionó realmente bien. En 1717 creó la Compañía de Occidente sobre el monopolio de la colonia de Luisiana. Más tarde fue absorbiendo el comercio exterior, la recaudación de impuestos, ciertos monopolios como el del tabaco y la Casa de la Moneda. El circuito se terminó cerrando en un bucle diabólico. El banco imprimía billetes, los billetes compraban acciones y las acciones sostenían la deuda. El precio de las acciones se disparó convirtiendo a muchos parisinos en millonarios de la noche a la mañana. El regente le premio nombrándole controlador general de Finanzas.
    Cantillon también estaba en París en esa misma época y participaba del esquema de Law, pero desde dentro. Prestaba a nobles para comprar acciones y se quedaba los títulos en prenda hasta que, llegado un momento, los vendió cerca del máximo y exigió el cobro en metálico. Salió de Francia con más de 20 millones de libras y apostó contra los mismos billetes que le habían hecho rico. Años más tarde explicó por qué lo hizo. Sabía que el dinero nuevo no sube todos los precios a la vez, beneficia a quien lo recibe primero y perjudica a todos los demás. A eso en economía se le conoce como efecto Cantillon.
    El sistema saltó por los aires en 1720 dejando la ruina tras de sí. Law consiguió huir, trató de convencer a otros soberanos para que hiciesen lo mismo, pero nadie confiaba en él. Murió pobre en Venecia en 1729 solo cinco años antes de que Cantillon desapareciese en Londres. El primero tuvo un humilde entierro en una iglesia veneciana, del segundo nunca más se supo.
    Para profundizar en estas dos fascinantes historias nos acompaña Marta Caniego, que las conoce bien porque las ha tratado en Relatos de la Historia.
    Escucha este episodio completo y accede a todo el contenido exclusivo de Los Resúmenes de la ContraHistoria. Descubre antes que nadie los nuevos episodios, y participa en la comunidad exclusiva de oyentes en https://go.ivoox.com/sq/2640905
    15 min
  • Grandes impostores - Episodio exclusivo para mecenas
    Agradece a este podcast tantas horas de entretenimiento y disfruta de episodios exclusivos como éste. ¡Apóyale en iVoox! Resumen fiel y riguroso con las claves de lo tratado en el Episodio "Grandes impostores", de la ContraHistoria.
    * Accede a los Capítulos enriquecidos del episodio en: https://www.ivoox.vip/wv/audio-chapters-179259793
    * Accede al PDF con las ideas claves del episodio: https://www.ivoox.vip/wv/audio-chapters-179259793/pdf
    La impostura acompaña a la humanidad desde sus orígenes. Su secreto no reside tanto en el farsante como en la gran cantidad de gente que necesita creerle. Todo gran engaño se sostiene sobre un público que quiere ver a un rey resucitado, a un príncipe perdido o a un superviviente heroico, un público que prefiere la ilusión antes que admitir su propia ingenuidad.
    El caso más antiguo documentado se remonta al 522 a.C., cuando el mago Gaumata se hizo pasar por Esmerdis, el hermano asesinado de Cambises II. Gaumata llegó a gobernar el imperio aqueménida hasta que Darío le derrocó. Se encargó además de que la posteridad supiese que había acabado con un impostor grabando la historia en piedra. En la Inglaterra de los Tudor, el flamenco Perkin Warbeck dijo ser Ricardo de York, uno de los príncipes ejecutados en la Torre de Londres. Durante varios años recorrió las cortes europeas antes de acabar ahorcado en 1499. Años más tarde, tras la muerte de Sebastián I de Portugal en la batalla de Alcazarquivir sin que se encontrase su cadáver, surgiría el sebastianismo. Aparecieron varios falsos Sebastianes uno de ellos un pastelero castellano, Gabriel de Espinosa, y el otro un calabrés errante, Marco Túlio Catizzone, que ni hablaba portugués ni se parecía al monarca pero aún así encontró adeptos que le creían.
    El siglo de las luces no hizo honor a su nombre rindiéndose a los charlatanes más audaces. Un aventurero francés llamado George Psalmanazar engañó a todos en Inglaterra asegurando que provenía de una tribu exótica de la isla de Formosa. El conde de Saint-Germain insinuaba ser inmortal y Giuseppe Balsamo, convertido en conde de Cagliostro, se dedicó a vender elixires y extraños cultos masónicos que tenían mucho público. Aquella élite ilustrada era precisamente la que más deseaba ser embaucada. El siglo XIX trajo fraudes a otra escala. El escocés Gregor MacGregor se inventó un país entero en Centroamérica, Poyais, para el que emitió moneda y títulos de deuda en la City londinense. Mary Baker se transformó en la princesa Caraboo de una isla inexistente. Todos anhelaban exotismo y eso mismo fue lo que obtuvieron.
    Ya en el siglo XX, un zapatero prusiano llamado Wilhelm Voigt demostró que con un simple uniforme de capitán se podía dar un gran golpe. El austriaco Victor Lustig llegó a vender dos veces la torre Eiffel a unos chatarreros y a timar al mismísimo Al Capone. La ejecución de los miembros de la familia imperial rusa dio a Franziska Schanzkowska, una joven polaca de extracción humilde, la oportunidad de hacerse pasar por la gran duquesa Anastasia. En la posguerra el español Enric Marco se hizo pasar por un superviviente de los campos de concentración y gracias a ello ganó mucha celebridad. En la misma época Ferdinand Waldo Demara fue encadenando oficios, algunos muy delicados como el de cirujano, sin tener un solo título.
    Lo que une todas estas historias no es tanto el descaro de los farsantes como el deseo colectivo que supieron encarnar. El impostor no inventa esos deseos, se limita a representarlos y luego cada cual proyecta sobre ellos lo que ya lleva dentro. Por eso los recordamos más con simpatía que con rencor porque nos revelan hasta qué punto nos atraen las mentiras reconfortantes.
    Escucha este episodio completo y accede a todo el contenido exclusivo de Los Resúmenes de la ContraHistoria. Descubre antes que nadie los nuevos episodios, y participa en la comunidad exclusiva de oyentes en https://go.ivoox.com/sq/2640905
    19 min
  • Los asedios de Malta - Episodio exclusivo para mecenas
    Agradece a este podcast tantas horas de entretenimiento y disfruta de episodios exclusivos como éste. ¡Apóyale en iVoox! Resumen fiel y riguroso con las claves de lo tratado en el Episodio "Los asedios de Malta", de la ContraHistoria.
    * Accede a los Capítulos enriquecidos del episodio en: https://www.ivoox.vip/wv/audio-chapters-178894810
    * Accede al PDF con las ideas claves del episodio: https://www.ivoox.vip/wv/audio-chapters-178894810/pdf
    Malta es un archipiélago diminuto compuesto por tres islas principales de apenas 320 kilómetros cuadrados de superficie. No tiene ríos, hay muy poca tierra fértil y escasea el agua. Por lógica, un lugar así no debería ser muy deseable y su papel en la historia tendría que haber ido parejo a su tamaño. Pero ocurrió lo contrario. Su posición en el centro exacto del Mediterráneo, a la entrada del canal de Sicilia, donde el mar se estrecha y se parte en dos cuencas, convirtió a Malta desde tiempos lejanos en una de las islas más codiciadas. Quien dominaba Malta dominaba ese brazo de mar y podía asfixiar el comercio. Llegó a ser tan importante que en la segunda guerra mundial se ganó el apodo de portaviones insumergible. A ese valor se sumaba el de contar uno de los mejores puertos naturales del Mediterráneo, situado en la costa norte, donde los caballeros de San Juan levantaron la ciudad fortificada de La Valeta.
    Cinco grandes asedios han definido su historia. El primero fue en el año 870, cuando los aglabíes de Ifriqiya arrasaron la ciudad bizantina de Melita tras un sitio dirigido por el ingeniero Halaf al Hadim. La plaza fue saqueada, sus murallas demolidas y su población esclavizada o pasada a cuchillo. Los conquistadores no querían quedarse, solo neutralizar la isla. Décadas después la repoblaron colonos musulmanes llegados desde Sicilia que dejaron una herencia permanente, el maltés, único idioma semítico escrito en alfabeto latino de la Unión Europea.
    El segundo asedio fue el de Mdina en 1429. Una flota hafsí proveniente de Túnez desembarcó unos 18.000 hombres como represalia por una incursión aragonesa realizada poco antes en las costas africanas. La vieja capital resistió tres días encaramada en su cerro, pero el enemigo saqueó el resto de la isla y se llevó miles de cautivos. Malta tardó décadas en recuperarse de aquel golpe demográfico.
    El tercero, el Gran Sitio de 1565, es el más conocido. Solimán el Magnífico envió entre 40.000 y 50.000 hombres contra los 6.000 u 8.000 defensores de la Orden de San Juan capitaneados por su gran maestre, el anciano Jean Parisot de la Valette. El sacrificio del fuerte de San Telmo, que aguantó un mes y costó miles de bajas otomanas y la vida del corsario Dragut, dio tiempo a que llegara el socorro español desde Sicilia. Los turcos se retiraron en septiembre tras cuatro meses de sitio.
    El cuarto fue distinto. En 1798 Napoleón tomó la isla sin necesidad de disparar aprovechando la decadencia de la Orden. Pero su ofensiva anticlerical provocó una insurrección de los malteses. Los británicos declararon un bloqueo naval que obligó a rendirse a los franceses, pero solo después de dos años resistiendo tras los inexpugnables muros de La Valeta. Tras ello los británicos se apoderarían del archipiélago durante siglo y medio.
    El quinto sitio llegó en 1940, pero esta vez no llegó ni por tierra, ni por mar, sino desde el aire. Los aliados habían transformado Malta en una base clave para interceptar los convoyes del Eje rumbo a África. Los alemanes la bombardearon durante años de forma inclemente, pero la isla no se rindió. Gracias a eso su contribución a la victoria aliada en el norte de África fue fundamental. Para reconocérselo el rey Jorge VI concedió la Cruz de San Jorge a toda la población de las islas, la misma cruz que hoy la república de Malta luce orgullosa en su bandera.

    Escucha este episodio completo y accede a todo el contenido exclusivo de Los Resúmenes de la ContraHistoria. Descubre antes que nadie los nuevos episodios, y participa en la comunidad exclusiva de oyentes en https://go.ivoox.com/sq/2640905
    16 min

About Los Resúmenes de la ContraHistoria

From the publisher's feed

El podcast con los resúmenes en audio de los episodios completos de LA CONTRAHISTORIA, fieles y rigurosos, pensados para ahorrar tiempo, ya que los condensan en un 20-25% de su duración original.