Teresa de Jesús es un ser de una sensibilidad exquisita y de una generosidad sin límites.
En Las Moradas, otro de sus grandes libros, leemos como en secreto lo que ella cuenta de su interioridad:
“Tienen también estas almas un gran gozo interior cuando son perseguidas, con mucha más paz que lo que queda dicho, y sin ninguna enemistad con los que les hacen mal o desean hacer; antes les cobran amor particular, de manera que si los ven en algún trabajo lo sienten tiernamente, y cualquiera tomarían por librarlos de él, y los encomiendan a Dios muy de gana, y holgarían perder las mercedes que les hace Su Majestad porque se las hiciese a ellos, porque no ofendiesen a nuestro Señor” (Moradas 7, 3, 5).
Cuanto más vive Teresa su relación de intimidad con Dios, más tiene los pies en la tierra. Así entendemos su simpatía arrolladora...
Padre Hernando Uribe Carvajal