La Fe no es:
una impresión o un sentimiento,
una forma de optimismo frente a la vida,
la satisfacción de una necesidad de seguridad.
Tampoco es: una opinión, una regla de vida moral,
una convicción fundada en un razonamiento,
una evidencia científica.
La Fe es ante todo una Gracia, es decir un Don de Dios.
Esta gracia nos ayuda a encontrar una persona viviente, Jesús,
nos permite adquirir la certeza de que esta Persona dijo la verdad, y que su testimonio -palabra y vida- es exacto.
La imaginación y la sensibilidad son todavía más incapaces
de hacerte creer o de aumentarte la Fe. No te alarmes por no sentir nada.
Por el contrario, sólo cuando hayas por fin aceptado no comprender ya nada al modo humano, no sentir ya nada, entrarás de verdad en la Fe.
Autor: Michel Quoist