Para algunos, el silencio no es nada, es simplemente
ausencia de ruido o puro miedo.
Para otros el silencio limpia, es transparente, hermoso; intangible, inaudible, invisible.
Hay silencio en todo.
La planta crece en silencio, la nube cruza en silencio,
la estrella brilla en silencio, la alborada llega en silencio.
El corazón palpita silencioso en el pecho.
El silencio es un amigo tierno,
conoce los ademanes de la dulzura y la suavidad.
El ruido hace invisible su presencia.
Al silencio le encanta la cortesía y la urbanidad.
Acoge al que llega en calma.
Artistas y místicos saben que en el se esconde el secreto de la creatividad.
Su amigo del alma, los hace participes de la divinidad.
Para San Juan de la Cruz “Dios es el señor del silencio”.
Autor: Hernando Uribe Carvajal