La primera tentación de Cristo,
tal cómo nos la narra el Evangelio
es la tentación de los panes. Era como decirle:
déjate de cosas raras, se más realista,
baja un poquito a la vida cotidiana, no seas tan espiritual.
Es una tentación, que nosotros podemos tener en nuestra vida cuando llegamos a perder toda dimensión sobrenatural,
cuando la relación con Dios es muy esporádica o nula.
Es la tentación del querer hacer las cosas
sin preocuparme si le interesan o no a Dios...
Autor: Padre Cipriano Sánchez