Señor, muéstrate bondadoso conmigo,
que, de hecho, considero poco importante la fraternidad.
Estoy preocupado de que las cosas “funcionen”
y, así, encuentro el pretexto para olvidarme
de que los otros son mis hermanos,
cuando no los convierto en meros instrumentos.
Estoy preocupado por mi salud y, así,
me olvido de que los otros también tienen sus problemas,
quizás mucho más graves que los míos.
Estoy preocupado por el bien que debo hacer y,
con frecuencia, no me pregunto si lo hago tan solo como un “deber”
o si procedo de manera sincera y de corazón.
Señor, que yo vea en los demás tu presencia
e ilumíname de continuo con tu palabra y tu Espíritu,
como hiciste en los comienzos de tu Iglesia.
Autor: Lectio Divina