“Al anochecer de aquel día, estando las puertas cerradas, Jesús
se puso en medio de sus discípulos y les dijo: Paz a vosotros”. Juan 2.
Nuestra vida personal no es siempre tan alegre, tan diáfana,
tan fresca y luminosa como aquella mañana de Resurrección.
El mal que nos golpea apenas sí permite que nuestros días se
iluminen con la luz de la Pascua. Un mal que se llama Dolor,
angustia, soledad, incomprensión, enfermedad, pecado… muerte...
Autor: Padre Alexander Pareja Botero