El Amor de Dios por nosotros es un Amor Misericordioso, comprensivo, paciente.
Aparición de Jesús resucitado a los Apóstoles y a Tomás, el incrédulo.
La fe es para practicarla: lectura y meditación del Evangelio, participación en la Eucaristía, oración personal.
Alegría profunda de sabernos amados por Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Las pruebas de esta vida nos deben ayudar a purificar nuestra fe, nuestra esperanza y, sobre todo, nuestro amor a Dios.