Comienza la Cuaresma, un tiempo en que la Iglesia nos invita a la conversión.
Limosna, oración y ayuno cara a Dios, no cara a la galería.
Conversión interior. Crecer en amor a Dios y, por Dios, en amor al prójimo.
El Señor está deseando darnos un abrazo de Padre. En cuanto el hijo pródigo decide volver, su padre le cubre de besos. Así es Dios.