Se cuenta la historia de una anciana pobre que vivía hace muchos años en un pueblo remoto. Su hijo había emigrado a Estados Unidos desde donde regularmente le enviaba cartas. Un día, el maestro del pueblo visitó a la anciana y ella le mostró feliz las cartas de su hijo y las lindas imágenes que siempre adjuntaba. Aunque siempre eran las mismas, ella se alegraba. Cuando el maestro las vio, le dijo: “Mujer, eso es dinero. Lo que tiene aquí son billetes, son dólares americanos. ¡Usted es rica sin saberlo!”
Nosotros nos reímos de la ignorancia de aquella anciana. Pero tal vez nos parecemos más a ella de lo que pensamos. Dios nos ha dado un tremendo privilegio: la oración. ¡Podemos acercarnos al Creador del universo y hablar con Él libremente! En cualquier lugar y en cualquier momento podemos derramar nuestro corazón delante de Él y recibir consuelo, paz, guía y fortaleza. ¡Somos verdaderamente ricos, porque tenemos libre acceso al trono del Todopoderoso y podemos hablar con Él como con nuestro mejor amigo! Entonces, ¿por qué vivimos a veces como pobres, sin esperanza?
Con esta edición de «Mensaje de Paz» queremos animarte a descubrir la riqueza de la oración y a vivirla. ¡Que Dios te bendiga!.