Lo prometido es deuda, aquí les traigo la amiga que me inspiró a retar mis viejas formas de interactuar con otros, con entornos nuevos y sobre todo con mi propia incomodidad social en situaciones de fiestas, citas, juntas de amigos, etc.
Zein nos cuenta cómo su entorno influyó en que no tuviera un automático deseo/curiosidad por probar alcohol ni drogas. Y luego nos comparte como lo que observaba en sus amigos y conocidos que sí lo hacían, la llevó a seguir sintiendo que no había necesidad alguna para buscarse un trago en ninguna fiesta.
No sé... pienso que todos podemos aprender de las ideas de Zein. Después, de todo...¿No sería mejor no necesitar de nada para sentirte desinhibido y cómodo/cómoda en tu propio pellejo?