Cristina nació a comienzos del 67, en un hogar de la Costa Atlántica, en la ciudad de Mar del plata, Argentina. En el mismo vivía con su mamá, papá, y por entonces 2 hermanos.
Ha visto algunas fotos de su infancia, pero poco recuerda de ella. Dichas fotos le reflejan que ha vivido tales experiencias, pero que no alcanza a recordar. Lo que sí recuerda, es que se mudaron a la ciudad de Buenos Aires, siendo ella muy pequeña. Al empezar la escuela ya se ve su personalidad retraída, solitaria y triste. Por fortuna siempre ha habido personas que le demostraban el cariño y la contención que ella no encontraba en su casa; esas personas eran las maestras, que le querían porque era muy buena alumna y pues no causaba "problemas".
A pesar de todo, amaba a sus padres, pero no lograba "conectar" con ellos; por lo que siempre le hicieron mucha falta, sobre todo su madre.
Pasaron los años y llegó la adolescencia... Su rebeldía era moneda corriente. Su temperamento se volvía más y más duro, pretendiendo esconderse de todo ataque exterior, detrás de aquella coraza. Vivía a la defensiva, atacando para no ser herida (o al menos eso creía ella) y buscaba en los demás esa aprobación que no sabía darse.
A sus 18 años conoció a quien actualmente es su esposo, y tuvieron dos hijas... ser madre fue lo mejor que le pasó en la vida. Con su esposo, prácticamente crecieron juntos, y se han acompañado a lo largo de todos estos años.
Antes de este confinamiento, le gustaba darse sus espacios para reflexionar, para encontrarse y descubrir esa parte más auténtica, divertida y soñadora, que sabe que tiene.
Puede decir que gracias a este "párate obligatorio", ha descubierto cosas y habilidades que desconocía tener, o no se permitía experimentar. Sabe que aún le queda mucho por descubrir, para poder expresar la mejor versión de si misma. ❣️