El escritor Ángel del Pozo es buen conocedor de los insólitos acontecimientos ocurridos en el actual Museo José Zorrilla de Valladolid. Objetos que se mueven solos, luces que se encienden y se apagan, cajones y puertas que se abren y se cierran... Éstos son tan sólo algunos de los sorprendentes hechos que se producen a menudo bajo la atenta mirada de directores y responsables del mantenimiento del centro.
Y es que desde que una pequeña habitación de la antigua casa natal del conocido escritor vallisoletano fuera clausurada, muchos de sus empleados tienen que convivir con fenómenos que son atribuidos al espíritu de Nicolasa, la abuela materna de José. Un espectro que el propio autor pudo contemplar con sus ojos cuando sólo tenía seis años.