En 1588 el grado extremo de enfrentamiento a que España e Inglaterra habían llegado como respectivos paladines de católicos y protestantes en las guerras religiosas europeas hizo inevitable el conflicto directo. La ejecución de María Estuardo, pretendiente católica al trono inglés, ordenada en 1588 por Isabel I, fue el motivo aducido por el monarca español para decidir el ataque, en el que la armada debía apoyar una invasión desde las posesiones hispanas de Flandes.
El año 1588 inicio el declive del poderío naval español en beneficio de las flotas inglesa y holandesa. Protagonista de ese cambio de rumbo fue la gran armada que Felipe II dispuso contra Inglaterra, y que por ironías de la historia fue bautizada con el nombre de "Armada Invencible".