Modernos de otros tiempos

Modernos de otros tiempos

By Carlos PlusvaliasHistory
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Modernos de otros tiempos episodes

  • Francisco Arderius 4. Modernos de otros tiempos (8x17). 6/2/2023
    Sección del programa de RPA "La radio es mía" que demuestra que la modernidad es algo que viene de antiguo. Emisión del 6/2/2023, decimoséptimo episodio de la octava temporada.
    En Modernos de otros tiempos continuamos con la historia de Paquito Arderius (1835-1886), cantante, actor y empresario teatral que trasplantó a España el espíritu del Teatro de los Bufos Parisinos de Jacques Offenbach.
    En este cuarto capítulo hablamos de como, tras su rápido y contundente éxito, el teatro de los bufos se extendió por toda la Península Ibérica, lo que hizo que Arderius decidiera poner su nombre a la compañía (Bufos Arderius en vez de Bufos Madrileños) para diferenciarse de su competencia y «resolver el problema de mi inmortalidad».
    Con el triunfo de la revolución Gloriosa, pese a la desaparición de la censura teatral, se produjo una terrible crisis teatral que acabó prácticamente con todos los espectáculos y revistas musicales. De algún modo era lógico, el teatro estaba en las calles, el parlamento y el consejo de ministros. Arderius era el único empresario que no solo resistía a la crisis, sino que llenaba el teatro cada noche con gran éxito económico. Todo se parodiaba en los Bufos: los mitos clásicos, la literatura , la política y hasta sus propios éxitos. Todo ello en un ambiente despreocupado, de relajación de la moral y de apertura sexual con un escenario lleno de graciosas y bonitas suripantas y coristas masculinos «de lo más feo que se conoce».
    En 1872, el teatro de los bufos entró en crisis y bajó su actividad. No fue algo que sucediera solo en España, Offenbach tuvo que salir de Francia por culpa de la guerra franco prusiana y la experiencia revolucionaria de la Comuna de París y su brutal represión hizo cambiar la vida en toda Europa. Fue entonces cuando Arderius volvió a la zarzuela más convencional y dejó un poco de lado el género bufo, pero de eso ya hablaremos el próximo lunes.
    16 min
  • Francisco Arderius 3. Modernos de otros tiempos (8x16)
    Sección del programa de RPA "La radio es mía" que demuestra que la modernidad es algo que viene de antiguo. Emisión del 30/1/2023, décimoseto episodio de la octava temporada y tercero dedicado al actor y empresario teatral Francisco Arderius, gran bufo de los Bufos Madrileños en los alrededores de la revolución Gloriosa de 1868.
    Gracias a su Teatro de los Bufos Madrileños, Francisco Arderius (Évora, 1835-Madrid, 1886) fue si no el principal, uno de los principales impulsores del género bufo en España. En el episodio de hoy de Modernos de otros tiempos, revivimos la mítica rivalidad que sostuvieron dos barítonos y empresarios teatrales en los primeros años del sexenio democrático, nuestro Francisco Arderius, dueño de los Bufos Arderius, y Francisco Salas, fundador y empresario del teatro de la Zarzuela.
    Las zarzuelas bufas españolas que traducían las operetas bufas de Offenbach eran prohibidas normalmente por la férrea censura de la corte isabelina. De hecho, antes de la revolución glosiosa, solo consiguió ver la luz Los dioses del Olimpo, la traducción de Orfeo en os infiernos. Cuando Isabel II, graciosamente, se fue al exilio, se llevó con ella su censura y el país inauguró la deseada libertad de imprenta, reunión y asociación. Eso hizo que Arderius pudiera estrenar al fin La gran Duquesa de Gerolstein, la agudísima sátira que ridiculizaba «una corte de tres al cuarto —decía el semanario satírico Gil Blas— como la que acabamos nosotros de echar a la calle». Arderius se reservó en exclusiva la representación de La Gran Duquesa de Gerolstein que se convirtió en uno de sus caballos de batalla.
    En el año 1869 comenzó la guerra alegre, a base de zarzuelas bufas de Offenbach, entre los Bufos de Arderius y los bufos de la zarzuela de Francisco Salas. El Barba Azul de Offenbach tuvo, con el mismo título, una adaptación española en cada uno de estos dos teatros. Además generó varios pastiches, una secuela y dos parodias. Otras obras de Offenbach vivieron circunstancias similares, pero, al menos, las versiones de los bufos y de la zarzuela no coincidían en el título.
    En pleno fragor de la guerra alegre, Gil Blas, viendo que ambos teatros anunciaban el estreno de las mismas obras, dijo: «Ahora solo falta que las obras se estrenen el mismo día en los dos teatros y las hagan los mismos actores. Y encargar a un fabricante un público igualito al de Madrid, para tener dos, uno en cada lado, la noche del estreno»
    Cuando en 1870, el propio Offenbach vino a Madrid, dirigió su Los brigantes en el Teatro de la Zarzuela. Pese a lo que se pueda pensar, parece que los motivos económicos tuvieron más peso que los artísticos en la decisión del autor de Orfeo en los infiernos.
    Por cierto, esta historia la cuenta fantásticamente Quique Mejías en su fantástico libro Offenbach, compositor de zarzuelas (Ediciones ICCMU, 2020)
    La semana que viene, seguiremos.
    16 min
  • Francisco Arderius 2. Nodernos de otros tiempos (8x15). 23/1/2023
    Sección del programa de RPA "La radio es mía" que demuestra que la modernidad es algo que viene de antiguo. Emisión del 23/1/2023, décimoquinto episodio de la octava temporada y segundo de los que dedicaremos al actor y empresario teatral Francisco Arderius, gran bufo de los Bufos Madrileños en los alrededores de la revolución Gloriosa de 1868.
    Hoy hablamos del inicio de su carrera empresarial con la apertura del Teatro de los Bufos Madrileños que luego pasaría a llamarse de los Bufos Arderius.
    En septiempre de 1866 estrenó la campaña con una obra nueva, El pequeño Telémaco, con libro de Eusebio Blasco, música de José Rogel y dirección de Francisco Arderius. La crítica lo machacó pero fue un éxito de público tremendo. En El Pequeño Telémaco destacaba el Coro de las Suripantas que, cantado en un griego inventado, se convirtió en la canción que se cantaba en todo Madrid. El nombre de Suripanta quedó para las coristas y llegó hasta el diccionario.
    17 min
  • Francisco Arderius 1. Modernos de otros tiempos (8x14), 16/1/2023
    Sección del programa de RPA "La radio es mía" que demuestra que la modernidad es algo que viene de antiguo. Emisión del 16/1/2023, décimocuarto episodio de la octava temporada y primero de los que dedicaremos al actor y empresario teatral Francisco Arderius, gran bufo de los Bufos Madrileños en los alrededores de la revolución Gloriosa de 1868.
    «No es posible pronunciar este nombre sin que la risa asome a los labios», decía, hablando de Francisco Arderius (Évora, 1835-Madrid, 1886) la portada del diario político ilustrado Los Sucesos del 23 de diciembre de 1866. Hacía apenas unos meses que Arderius había puesto en marcha el Teatro de los Bufos Madrileños con un éxito que había puesto patas arriba el panorama del teatro musical madrileño. Su fórmula era traer a España el teatro de los Bufos Parisinos con el que Jacques Offenbach había conquistado París y el mundo entero. Las operetas de Offenbach y sus arrebatadores cancanes exaltaban la alegría de vivir a base de irreverencia y humor.
    Pese a lo limitado de su voz, Paquito Arderius inició su trayectoria teatral como corista en el Teatro de la Zarzuela. El maestro Gaztambide le dijo que «su voz tiene poca extensión, pero en cambio es bastante mala». Aún así le contrató como corista gracias a la influencia de la tía y madrina de Arderius, la cantante característica María Bardán. Pese a la maldad de su voz, poco a poco fue haciendo pequeños papeles de bajo cómico. Como actor era tan bueno que compensaba su maldad canora.
    «Cuando te veo en la escena
    mira tú lo que yo paso;
    siempre que hablas me detengo
    siempre que cantas me marcho».
    Le rimaron Manuel del Palacio y Luis Rivera.
    Con cierto nombre como actor cómico, en 1865 viajó a París a ver que se cocía allí. El viaje fue transcendental para Arderius y para el futuro del teatro musical español, porque allí descubrió a los Bufos Parisinos y se preguntó que «¿por qué no ha de haber también bufos en Madrid? y se respondió:
    «En esta bendita tierra somos muy aficionados a reírnos. Ni los males de la madre patria, ni los años de mezquinas cosechas, son causas suficiente para quitarnos el buen humor; por consiguiente tenemos algo de bufos en nuestro ser. ¡Pues habrá bufos en España!»
    El lunes que viene os contaremos cómo lo hizo.
    16 min
  • Anna Coleman Ladd. Modernos de otros tiempos (8x13) 9/1/2023
    Sección del programa de RPA "La radio es mía" que demuestra que la modernidad es algo que viene de antiguo. Emisión del 9/1/2023, décimoyercer episodio de la octava temporada y primero del año que dedicamos a la escultora norteamericana Anna Coleman Ladd (1879-1939) que, durante la I Gruerra Mundial creó un estudio de creación de máscaras para los mutilados que habían perdido la cara en las trincheras.
    Frente a esa creencia mayoritaria, que tan profundo arraigo tiene en nuestra sociedad, no se autorretrata quien quiere, sino quien puede. Se pongan como se pongan, por injusto que resulte, solo puede reflejar su rostro en un lienzo el que tiene uno –rostro y lienzo, de los dos–. No importa si dura o si blanda, pero el autorretratado necesita una cara donde reflejar su alma. Un semblante que ha de proteger con esmero, pues cuando a uno le parten la jeta, le parten con ella el alma y, lo que es peor, le arruinan los futuros autorretratos.
    Pocos de los que salieron a la calle a celebrar la declaración de aquella burrada que recordamos como I Guerra Mundial, dedicaron un momento a pensar en sus autorretratos futuros. En esos momentos de júbilo, solo los cenizos caen en que en las orgías de sangre las posiciones no son inamovibles. Solo los aguafiestas piensan que la cara –al menos tanto como la vida– es igual de frágil ante el impacto de un obús o de una piedra cuando es de los buenos como cuando es de los malos. Y así, con una inagotable alegría que duró menos que la merienda, prepararon la tortilla de patata y los filetes empanados y se fueron de picnic al campo de batalla. Un campo que suponían como cualquier otro, con sus prados y sus ríos y con sus avellanos y sus vacas, pero con la ganga añadida de poder partir las caras de fulanos que no conoces de nada sin la incómoda presencia del pejiguero código penal.
    Mientras en las trincheras eternas, boches y franchutes sentaban a bombazos las bases de la reconstrucción y auge del sector de la ortopedia, la norteamericana Anna Coleman Ladd dedicaba sus días a hacer estatuas en Boston. Antes de la guerra e, incluso, de su propia boda, Anna había aprendido a esculpir en Roma y, sobre todo, en París, por lo que guardaba entre sus buriles un profundo agradecimiento y un cariño desbordado por Francia y sus habitantes.
    Cuando, a finales de 1917, acompañó a su esposo, miembro de la Cruz Roja, al país de la libertad, la igualdad y la fraternidad, tenía la esperanza de inmortalizar a muchos de sus idolatrados gabachos en estatuas y devolverles así el gran favor que para ella había supuesto el aprendizaje de la técnica escultórica. Eligió sus modelos entre los heridos de la contienda, entre aquellos hombres valientes que habían dado la cara por defender los derechos de sus paisanos, el orgullo de su patria y los negocios de sus emprendedores. Duro propósito ese. Pobre homenaje es un busto al héroe sin rostro, y cada uno de los que pretendió esculpir se convirtió en un nuevo monumento al soldado desconocido, a un soldado sin alma que se pudiera reflejarse en su inexistente faz.
    Sabía Anna Coleman Ladd que los valientes sin rostro necesitaban su arte, pero quizás los bustos no fueran su mejor aplicación. Comprendió entonces que aquellos hombres que tontamente habían dado la cara por los negocios de sus compatriotas más pudientes, no necesitaban ser inmortalizados en piedra por su experimentado punzón, lo que debía a esos valientes sin cara era la recuperación de su derecho a identificarse con un autorretrato que, aunque requiriera de una imaginación portentosa, reflejara su alma generosa.
    Así comenzó la escultora de Massachussets a partir las caras rotas de los heridos franceses. La doble negación es una buena forma de afirmación y, además, cualquiera de esos desesperados valientes sin rostro hubieran aceptado como milagrosa una restauración facial como la del Ecce homo de Borja. Aun sin excesos, Anna Coleman Ladd fue más cuidadosa en su propósito que Cecilia Giménez. No sabemos si consiguió que sus modelos se animaran a hacerse autorretratos, pero uno, que se creía desahuciado, se echó novia y se casó. Nunca conocimos el informe oftalmológico de la mujer.
    18 min
  • Annie Edson Taylor. Modernos de otros tiempos (8x12). 19/12/2022
    Sección del programa de RPA "La radio es mía" que demuestra que la modernidad es algo que viene de antiguo. Emisión del 19/12/2022, duodécimo episodio de la octava temporada que dedicamos a Annie Edson Taylor, la primera mujer que se lanzó dentro de un barril por las Cataratas del Niágara.
    Annie Edson Taylor (Auburn, Nueva York, 1838- Lockport, Nueva York, 1921) había malgastado su vida en enseñar música y danza a sus alumnos en Bay City, Sault Ste. Marie y San Antonio. Tal vez, en algún momento, mientras condenaba a sus discípulos a soplar gaitas, pasar hambre y arruinar las siestas de sus vecinos, pensó en la conveniencia de destinar parte de sus exiguos emolumentos a asegurar su vejez. Pero, no nos engañemos, no ahorra quien quiere sino quien puede, y aunque Annie Edson Taylor se privó con alegría de buena parte de sus comidas, nunca consiguió aminorar la vacuidad de su corriente (en tanto que vulgar) cuenta bancaria.
    A punto de cumplir los 63 años, Annie Edson Taylor decidió enfrentarse con firmeza a su fracaso vital. Los años pesaban sobre sus orejas y sus facultades auditivas se aproximaban peligrosamente a las de un crítico musical. Nadie en la inspección educativa vería inconveniente en su sordera, pero era momento de atajar el tema por lo sano.
    En visita a las Cataratas del Niágara, donde, como un ornitólogo, gustaba de observar parejas de recién casados, encontró solución a las viruelas y a la falta de protección social a la ancianidad. A bordo de un barril de confección propia, remediaría los problemas de su porvenir lanzándose por las Cataratas del Niágara. No había lugar para el fallo. Si perecía en el intento, acabaría con su porvenir, que es la mejor manera de eliminar de raíz los inconvenientes que podría acarrearle. Si lograba su objetivo y se convertía en la heroína que saltó por primera vez las Cataratas del Niagara en el interior de un barril, obtendría fama y fortuna y, a falta de tertulias televisivas, dedicaría los años del postre a dictar conferencias, firmar autógrafos y dejarse fotografiar junto a su tonel.
    El plan era perfecto y estaba probado con un gato. El 24 de octubre de 1901, el día de otoño en que cumplía 63 primaveras, Annie Edson Taylor se embutió en un colchón y entró en el barril. Un ayudante de su abogado atornilló la tapa, inyectó aire en el interior del barril con la bomba de una bicicleta, tapó con un corcho el agujero y lanzó a Annie al agua del río Niágara. La gloria o la salvación estaba a veinte minutos, aunque a la temeraria se le hicieron veintemil. Como Dios protege a los insensatos, Annie llegó a destino con cuerpo y chaladura intacta. Era el ansiado momento de la gloria. ¡Con ustedes, Annie Edson Taylor, la primera persona en lanzarse en un barril por las Cataratas del Niágara! Todas las empresas la necesitaban para anunciar sus productos; niños y mayores la querían como abuela, madre, suegra o cuñada. La caja se llenó tan rápido que Annie necesitaba de los servicios de un asesor fiscal. Pero ya tenía uno, su abogado y representante Fran M. Russell.
    Una mañana, la abuela de América fue a consultar las cuentas del negocio. Era extraño que a esas horas su representante no estuviera en el despacho. Más raro aún fue que no se le viera en la ciudad, ni ese día ni ninguno de los muchos que vinieron después. «Soy un hombre responsable –declaró en Chicago–. ¿Cómo iba a dejar tal cantidad de dinero en manos de una chalada que se tira en barril por las Cataratas del Niágara? Sería una insensatez imperdonable.» Russell huyó con el dinero, el barril y la plácida vejez de la heroína. Annie Edson Taylor gastó su fortuna en buscar infructuosamente al abogado y perdió los restos en la Bolsa de Nueva York. El 29 de abril de 1921, con 82 años, la primera mujer que se lanzó en un barril por las Cataratas del Niágara murió pobre y olvidada en Lockport. Fue enterrada en la sección de acróbatas del cementerio de Oakwood, en las Cataratas del Niágara.
    17 min
  • Franz Reichelt.Modernos de otros tiempos (8x11). 12/12/2022
    Sección del programa de RPA "La radio es mía" que demuestra que la modernidad es algo que viene de antiguo. Emisión del 12/12/2022, undécimo episodio de la octava temporada dedicado al sastre bohemio Franz Reichelt que murió al saltar desde la torre Eiffel para demostrar que su traje paracaídas funcionaba. Eso sí, no funcionó.
    La historia está llena de fulanos que sacrificaron su vida para conseguir un avance para la humanidad. El sastre bohemio Franz Reichelt, aunque le pese, no es uno de ellos. En las dos primeras décadas del siglo XX, Reichelt (Wëgstadt, 1878-París, 1912) quiso evitar la muerte de muchos pioneros de la aviación construyendo un paracaídas ligero y seguro que pudiera llevarse a bordo del avión. Su intención era magnífica, pero pese a comprobar en numerosas pruebas que el invento, un traje-paracaídas, no funcionaba en absoluto, se empeñó en mirar para otro lado. Unas veces era que faltaba altura para desplegar el paracaídas, otras el poco peso de los maniquíes o su incapacidad par mover los brazos. Cualquier excusa era válida para negar los fracasos de su diseño. Él no podía equivocarse.
    Era tan grande la confianza en sí mismo que decidió mostrar al mundo su intento. El 4 de febrero de 1912 convocó a la prensa en la Torre Eiffel. Hasta dos camarógrafos de Pathè estaban allí para registrar su vuelo desde los 56 metros de altura de la plataforma del por entonces edificio más alto del mundo. Reichelt estaba convencido de que su santa voluntad triunfaría en el combate contra la ley de la gravedad. Pese al frío, la lluvia, el viento y las súplicas de sus allegados, Reichelt no cejó en su empeño de ser el hombre murciélago de la torre Eiffel. La grabación recoge una especie de duda en el último momento, pero saltó al vació. La tela del paracaídas no llegó ni a inmutarse y el sastre bohemio cayó a peso los 57 metros que le separaban del suelo. Después de caer, la distancia aumentó 20 cm, los el agujero que cavó su porrazo.
    Al día siguiente, la prensa publicó: «La pierna derecha y el brazo del sastre Reichelt estaban aplastados, su cráneo y su columna vertebral estaban rotos, sangraba por la boca, la nariz y las orejas. Eso sí, sus ojos estaban muy abiertos, como dilatados por el terror».
    16 min
  • Victor Lustig. Modernos de otros tiempos (8x10)
    Sección del programa de RPA "La radio es mía" que demuestra que la modernidad es algo que viene de antiguo. Emisión del 28/11/2022, décimo episodio de la octava temporada dedicado al estafador Victor Lustig, el hombre que vendió la torre Eiffel dos veces.
    Uno de los policías que le capturaron en 1935 confesó a Victor Lustig que le creía el estafador más fino que jamás existió. Desde luego, malo no debía ser, porque si ya es difícil venderle a un primo la torre Eiffel, Lustig la vendió dos veces.
    Las noticias sobre su origen son contradictorias. Es normal, ¿qué clase de embaucador iba a dejar pistas buenas sobre su existencia? Creemos que nació el 4 de enero de 1890 en Hostinné, en Bohemia, entonces Imperio Austrohúngaro y hoy Reública Checa. Él dijo que era hijo del alcalde y también de los campesinos más pobres. Lo que es cierto es que tenía don de lenguas (hablaba inglés, francés, italiano, alemán y checo) don de gentes. Empezó en los más bajos escalones del hampa y poco a poco fue ascendiendo. Se hacía pasar por un conde bohemio que huyó de la guerra y se convirtió en un timador en los transatlánticos de lujo que unían Europa y EEUU, donde mostró que la baraja de naipes no tenía secretos para él.
    Hizo larga carrera de falsificador de dinero e, incluso, llegó a fabricar y vender una máquina de hacer dinero, la caja de dinero rumana que imprimía un billete perfecto cada seis u ocho horas. Lustig metía en su interior un par de billetes buenos, vendía la máquina y lograba casi un día de ventaja para poder darse a la fuga.
    Entre su enorme catálogo de lilas se encuentra el mismísimo Al Capone. El mafioso ni siquiera se dio cuenta de la estafa y quedó encantado con Lustig. De hecho, pasaron sus últimos días en la cárcel de Alcatraz.
    Su gran timo fue la venta de la Torre Eiffel. La inspiración le vino leyendo un periódico que decía que el monumento eracarísimo de mantener. Lustig, transformado en alto funcionario, convocó a una reunión a los principales empresarios de chatarra. En la reunión, eligió a su primo. Se llamaba Poisson, y era lógico que el pez mordiera el anzuelo. Las 7000 toneladas de hierro del símbolo parisino eran un negocio bárbaro y Poisson aceptó pagar, además del primer plazo, un sustancioso soborno al bueno de Lustig. Cuando se dio cuenta del engaño, el conde estaba ya en Austria y tampoco iba a denunciarle Poisson para que todo el mundo se diera cuenta de que era un lila que no tenía inconveniente en pagar sobornos.
    Cuando el timo se olvidó, Víctor Lustig volvió a París y con otra identidad y otros pringados, vendío la Torre Eiffel por segunda vez. Es verdad que ahora si le denunciaron, así que puso un océano de por medio entre él y sus perseguidores.
    En EEUU perfeccionó sus técnicas de falsificación de moneda y consiguió unos billetes prácticamente indetectables. Lleó incluso a poner en peligro la confianza en el dólar. Fue entonces cuando el agente Peter A. Rubano se convirtió en su Elliot Ness particular. No lo tuvo fácil, Lustig utilizó, al menos, 47 identidades distintas y tenía más de 10 pàsaportes falsos, pero le denunció una amante despechada. Cuando le detuvieron, consiguió escapar de la cárcel con una cuerda hecha con sábanas, pero volvió a caer y le metieron en Alcatraz. Aunque lo intentó, no consiguió escapar de allí, pero finalmente le mandaron a un centro médico de Springfield (Missouri), donde murió de neumonía el 1 de marzo de 1947.
    16 min
  • Phineas Taylor Barnum y 8. Modernos de otros tiempos (8x9)
    Sección del programa de RPA "La radio es mía" que demuestra que la modernidad es algo que viene de antiguo. Emisión del 21/11/2022, noveno episodio de la octava temporada, y octavo y último de los dedicados a Phineas Taylor Barnum, el hombre que revolucionó la industria del espectáculo desde el Nueva York del siglo XIX.
    Afrontamos su último proyecto, el mayor espectáculo del mundo, el primer circo de tres pistas, el grupo de maravillas más grande jamás conocido. Tras el segundo incendio del american Musseum, PT Barnum decidió jubilarse del mundo del espectáculo. Pero un tipo como él no podía quedarse en casa como cualquier otro jubilado.
    En 1870, los empresarios circenses Dan Costello y WC Coup le propusieron volver al mundo del espectáculo con un gran circo que respondiese al nombre del Mayor Espectáculo del Mundo, Barnum no solo no dijo que no, sino que dijo el sí más grande de su vida. El 10 de abril dl 1871 abrió en Brooklyn el Great Traveling Museum, Menagerie, Caravans and PT Barnum
    Circus. Bjo su carpa cabían más de 10.000 personas, aún así, cada día quedaban fuera entre mil y tresmil. Además el circo giraba y para ello, Barnum compró un tren. Otro de sus emplazamientos fijos fue en Manhattan, el Hippodrome, que resultó ser la primera versión del Madison Square Garden, el mayor establecimiento recreativo construido hasta entonces.
    Una de las grandes atracciones del Mayor espectáculo del Mundo fue el elefante más grande del mundo, Jumbo. Jumbo era un elefante africano capturado en Abisinia. ue exhibido en el zoo de París antes de convertirse en una estrella en Londres. PT Barnum lo compró por una cantidad desorbitada y se lo llevó a América. La salida de Jumbo de Inglaterra tuvo una gran contestación popular y los niños británicos hicieron una colecta para recomprarlo.
    Jumbo tuvo una vida terrible pese a ser admirado en medio mundo. Tras tres años de una muy lucrativa gira por EEUU y Canadá, Jumbo murió atropellado por una locomotora. Los ímprovos trabajos a los que ue sometido hicieron que, aunque tenía 24 años al morir, su esqueleto pareciera el de un eleante de 60 años.
    Al circo de PT Barnum le salió competencia con el de Bailey, pero la solventó undiendo las dos empresas. Barnum dirigió el Circo Barnum & Baileys' hasta su muerte en 1891. Después, su viuda vendió su parte del circo a su socio. El circo de Barnum siguió fusionándose con otros (The Ringling Brothers, Barnum & Bailey's Circus) y funcionando hasta su desaparición en 2017.
    La vida de Barnum ha inspirado libros, películas, musicales y hasta programas de radio como éstos.
    Barnum el padre del espectáculo moderno, nuestro fullas favorito y, como dicen los cursis, el Shakespeare de la publicidad.
    15 min
  • Phineas Taylor Barnum 7. Modernos de otros tiempos (8x8)
    Sección del programa de RPA "La radio es mía" que demuestra que la modernidad es algo que viene de antiguo. Emisión del 7/11/2022, octavo episodio de la octava temporada, y séptimo de los dedicados a Phineas Taylor Barnum, el hombre que revolucionó la industria del espectáculo desde el Nueva York del siglo XIX.
    En este episodio abordamos las dos destrucciones del Museo Americano de Nueva York. Barnum se recuperó enseguida del incendio de 1865 que asoló su primer museo. En apenas unos meses, se asoció con la compañía de animales Van Amburgh y abrió su nuevo museo y casa de fieras. El éxito del nuevo museo fue aún mayor que el del anterior y le permitió pergeñar un plan para establecer una red de museos públicos y gratuitos con el apoyo del presidente Johnson. Pero el fuego, a veces purifica y otras lo jode todo. El 3 de marzo de 1868, un día que el que el frío neoyorkino convertía en cubitos de hilo el agua que salía de las mangueras de los bomberos, un fallo en las cocinas del sótano incendió el segundo Museo Americano de Barnum y quemó sus proyectos con el presidente. PT Barnum volvió a qudar en la ruina y decidió jubilarse y abandonar el mundo del espectáculo para siempre.
    ¿Para siempre? Eso es mucho tiempo para Barnum, sobre todo cuando en 1870 recibió la propuesta de dos empresarios circenses para montar «el mayor espectáculo del mundo. Era una oferta que nuestro moderno no podía rechazar, ¿en qué cabeza cabía?
    —El mayor espectáculo del mundo -dijo. Más grande que cualquier cosa que haya hecho. El grupo de maravillas más grande jamás conocido… Mi gran deseo es … eclipsar por completo a todas las demás exposiciones del mundo.
    El 10 de abril de 1871 se inauguró en Brooklyn el Great Traveling Museum, Menagerie, Caravans and PT Barnum Circus. (Gran Museo Itinerante, Casa de Fieras, Caravanas y Circo de PT Barnum. Nuestro moderno reclutó a sus viejos amigos artistas, buscó nuevas atracciones emocionantes y se lanzó a su última aventura.
    Una aventura que os contaremos en el próximo capítulo.
    16 min

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