En 1886 los partidarios de Franck (Chausson, D'Indy, Fauré...) lo alzan como Presidente de la Sociedad Nacional de Música, derrocando a Saint-Saëns. Franck compone en esos 4 últimos años de su vida la música que lo hará memorable, incluida su Sinfonía. En ella se narra la eterna deriva desde lo tétrico, lo tenebroso, representado por el primer tema ("la interrogación"), hasta la felicidad lumínica que representa "el tema de la fe". El Finale es una celebración donde los temas oscuros se redimen y se tornan exultantes (03/10/10).