NADA MÁS QUE MÚSICA

NADA MÁS QUE MÚSICA

By MANUEL ALCAINEMusic
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NADA MÁS QUE MÚSICA episodes

  • Nada más que música - El Blues - III
    “El blues no es simplemente una secuencia de acordes de doce compases, es un estado mental y todo cabe dentro de él”.
    Esto decía Graham Foster, el guitarrista británico afincado en España en una reciente entrevista. Y así es, el blues nos abre los ojos y nos hace ver la realidad de las cosas de la vida, es la queja interior que nos pone en movimiento, que nos hace ponernos en marcha.
    La temporada pasada habíamos iniciado una “mini” serie dedicada al blues y hoy vamos a continuar con ella. Desfilarán por nuestro programa los mejores clásicos del género y la esencia de una música inmortal.
    Vamos a empezar con Elmor James, un guitarrista de blues nacido en el condado de Holmes, Missisipi, el 27 de enero de 1918. Su estilo contundente y apasionado se distinguía por el sonido característico del slide blues, del que podríamos considerar inventor, y que podemos apreciar en canciones como este The sky is crying
    Vamos a seguir nuestra andadura con otro de los grandes, un tipo al que ya hemos escuchado en programas anteriores y que, precisamente, anduvo con Elmor James durante algunos años. Se trata de Sonny Boy Williamson, poeta, músico, cantante y compositor, nacido, como no, en el estado de Misisipi en 1897. Nuestro amigo conoció la fama en vida y se codeó con lo mejorcito del momento. Se traslado a Inglaterra a comienzo de los años sesenta y tocó con gente como The Animals y Jimmy Page.
    Esto es su Ninety nine.
    Nuestro siguiente invitado, viejo conocido de la casa, es Little Walter, el fabuloso interprete de armónica cuya revolucionaria manera de tocar influyó en generaciones de músicos y que, además, la valieron comparaciones con artistas tan importantes como Django Reinghardt, Charlie Parker o Jimi Hendrix.
    Tal fue su virtuosismo que fue incluido en el Salón de la Fama del Rock and Roll en 2008 siendo el primer artista incluido en la categoría de armonicista y, de momento, el último.
    Juzgarlo vosotros sino en este Juke.
    John Len Chatman, de nombre artístico Memphis Slim, vio la luz, que cosas, en Menphis, Tennessee en 1915 y es un reconocido pianista, cantante y compositor de blues que lideró un buen número de bandas que cultivaron el popular jump blues, un subgénero del blues que surgió a finales de la década de 1930 en los EEUU. En aquella época, el sonido del blues se fué “urbanizando” en una mezcla de blues clásico con letras humorísticas y ritmos heredados del boogie-woogie.
    Memphis Slim y su Forty foour blues
    Otis Rush nació en Filadelfia en abril de 1935 y fue un cantante y guitarrista de blues. Su sonido era lento, ardiente y con un característico glissando, ya sabéis, esa forma especial de arrastrar los dedos de la mano izquierda por el mástil de la guitarra.
    A Rush le encantaba tocar en directo, desde pequeños clubes en el West Side de Chicago (donde por cierto le conoció Eric Clapton y desde entonces lo consideró como su Dios particuar) hasta locales con entradas agotadas en Europa o Japón. Rush fue incluido en el salón de la fama de la Fundación Blues en 1984 y ganó un Grammy a la mejor grabación de blues tradicional en 1999.
    Este es su So many roads, so many trans.
    Nuestro siguiente invitado es Howlin Wolf, el lobo aullador, un gigantón de dos metros de altura y 140 kgs. de peso, hijo de unos cultivadores de algodón y granjero en su juventud que llegó a instalarse entre los principales artistas de blues eléctrico. De él se dijo que “nadie puede igualar a Howin Wolf en su singular capacidad para el blues”.
    Es curioso que, teniendo en cuenta sus orígenes clásicos, el rock psicodélico de los sesenta, tuviera en Wolf a uno de sus máximos inspiradores. De hecho, el mismísimo Jimi Hendrix comenzó su actuación en el mítico festival de Monterrey en 1967 con una frenética versión de un clásico de Howlin Wolf.
    Vamos a escuchar al Lobo en Smokestach lightnin.
    El cantante y pianista Ray Charles grabó entre 2003 y 2004 un disco de duetos, que resultó póstumo, ya que el artista falleció a los 73 años, unos meses antes de su edición.
    Geniu Loves compay se puso en marcha en junio de 2003 cuando Van Morrison le hizo subir a un escenario neoyorquino para interpretar juntos un tema de Morrison.
    El dúo le gustó tanto que al mes siguiente, se reunió en un estudio con B.B. King. El guitarrista recordaba a un Ray meditabundo que le dijo “Sabe B.B., si hubiéramos sabido que íbamos a vivir tanto, seguro que no habríamos hecho tantas barbaridades con nuestros cuerpos”.
    Al poco tiempo su salud empeoró y se dedicó en exclusiva al proyecto de duetos, abandonando todas las giras. Y lo cierto es que ninguno de los invitados quiso perderse la ocasión, sabían que era ahora o nunca.
    Este es el corte que grabó con B.B. King, Sinner’s prayer.
    William James “Willie” Dixon fue un bajista, cantante, compositor, productor discográfico y… boxeador.
    Como instrumentista destacó con el contrabajo y, como para corroborar la vieja discusión del origen de rock and roll en el blues, Willie colaboró en numerosas ocasiones en las grabaciones de Chuck Berry.
    No fue un tipo fácil, tuvo problemas con la justicia en su juventud por lo que tuvo que salir pitando para Chicago. Se negó a alistarse en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial por lo que fue encarcelado durante diez meses.
    El mismo estaba orgullosísimo de conocerse. Dijo: “Yo soy el blues” viniéndose arriba. Bueno, lo cierto es que, a pesar de la fanfarronada, sí es cierto que Dixon fue una de las personas más influyentes en este género musical, principalmente debido a la gran cantidad de composiciones originales, actuaciones en directo, grabaciones y trabajos de producción que realizó.
    Trabajos como este Pain in my herart.
    Otro músico que protagonizó la transición del blues al rock and roll fue Bo Diddley. Su estilo personal ha influido y sigue influyendo de tal modo que según pasa el tiempo su figura se agranda en el panorama de la música rock. Por otro lado, su fama no fue premiada en el aspecto económico como cabría haber esperado. La crudeza de su estilo le cerró las puertas a ventas millonarias, puertas que, paradójicamente, sí se abrirían de par en par para muchos músicos y bandas en los que influyó.
    Hombre de profundas creencias religiosas, vivió siempre bajo la influencia de la Biblia y una filosofía en la que todos los seres humanos eran como hermanos y hermanas independientemente del color de su piel.
    Mona, uno de sus muchos éxitos.
    Todos hemos escuchado versiones de este blues: Eric Clapton, The Blues Brothers, Bonnie Raitt y un larguísimo etcétera. Hoy escucharemos el original, la versión mítica del no menos mítico Robert Johnson. Por supuesto, estamos hablando de Sweet home Chicago.
    Al parecer, Johnson pretendía que la canción fuera una descripción metafórica de un paraíso imaginario en el que se mezclaran lo mejor del norte y el sur de los EEUU, lejos del racismo y la pobreza característica del Delta del Mississippi en aquel lejano 1936.
    Por otro lado, la autoría de la canción siempre se le ha atribuido a Johnson pero, según otros historiadores, ésta podría ser el resultado de la mezcla de varios viejos blues de origen desconocido.
    Sea como fuese, esto es Sweet home Chicago.
    Buddy Guy, nacido el 30 de julio de 1936, es un guitarrista y cantante, exponente del blues de Chicago que ha influido en generaciones de guitarristas como Clapton, Hendrix, Page, Richards, Ray Vaughan y tantos otros.
    Como hemos dicho, la música de Guy se etiqueta como blues de Chicago, pero su estilo es único y personal. Su música puede variar desde el blues más tradicional y profundo hasta una mezcolanza creativa, impredecible y radical del blues, rock, soul y free jazz y que, además, puede cambiar en cada actuación.
    Y si no, oigamos este Goin’ down slow con un regusto innegable de soul.
    Y nada más por hoy. Le hemos dado un buen repaso al blues más clásico con grabaciones que nos pueden sonar un poco rancias que son la esencia de todo lo que vendría después. Cualquier género posterior al blues, le debe algo.
    Gracias por vuestra atención y, si os parece, nos seguimos escuchando aquí, en Sienteloconoido.caster.fm.
    Y como siempre, os deseo una muy ¡¡¡Buenas vibraciones!!!
    46 min
  • Nada más que música - Louis Prima - 'The King of Jumpin’ Swing'
    Nuestro invitado de hoy es Louis Prima, un músico genial, extrovertido, ingenioso y divertido, trompetista y cantante de jazz de los últimos años cincuenta y primeros sesenta. Mezclaba su inglés natal, había nacido como el jazz, en Nueva Orleáns, con el italiano materno, y era un huracán, en el escenario y en sus discos. En su grupo destacaba el saxofonista Sam Butera con el que mantuvo gloriosos desafíos musicales y en el que figuró, durante unos años, su esposa, la cantante Keely Smith.
    Vamos con su música. Ya está sonando su ultrafamoso “Just a gigolo”.
    Louis Prima nació en el seno de una familia italoamericana en Nueva Orleans, Luisiana. La madre de Prima era una amante de la música y se aseguró de que cada uno de sus hijos tocara un instrumento. A Louis se le asignó el violín, pero pronto se interesó por el jazz al frecuentar los clubs de la ciudad en los que podía escuchar en directo a gente como Louis Armstrong. Así que, cuando su hermano mayor Leon se ausentó unos días para pasar unas vacaciones, se adueño de su trompeta, instrumento que le había correspondido en el reparto de su madre, y ya no la dejó nunca.
    Su primera banda, casi infantil, la formó con sus amigos de la escuela, Candy al bajo, Irving al clarinete y Johnny a la bateria. Pero fue en 1927 cuando se asoció con otro compañero de la escuela de jesuitas donde estudiaba para tocar en el “Whip”, un club nocturno de la ciudad. Y fue allí donde nuestro hombre decidió que quería ser profesional.
    Un ejemplo perfecto de la contaminación del inglés con el italiano en su éxito Buona Sera, una canción que, aunque no es suya, fue él el que la llevó a la fama.
    Buona Sera,
    Los primeros años de sus carrera no fueron muy alentadores. Sus primeros conciertos fueron un pequeño desastre, incluyendo su participación en alguna de las grandes orquestas del momento. En una ocasión, Prima y el saxofonista Dave Winstein fueron contratados para un concierto en Florida pero cuando llegaron, allí no había nadie. Estas cosas pasaban. Con dinero prestado para gasolina, volvieron a su casa. Por suerte, allí le esperaba un contrato para tocar en un barco de vapor, el Capital. Este trabajo no le proporcionó ningún aliciente a su carrera pero, bueno, tenía un sueldo fijo.
    Durante la Gran Depresión, Nueva York fue un polo de atracción para todos los músicos hambrientos, y había muchos. Allí fue también Louis y tuvo la suerte de conocer a Guy Lombardo, un afamado director de orquesta y esta circunstancia le dio un poco de estabilidad económica. Además, por aquel entonces, ya estaba casado.
    Fever
    Su buen hacer en los escenarios le fue granjeando fama y la oportunidad de trabajar en el cine. Además de algunos papeles menores en diversas películas, pudo demostrar sus dotes de actor de una manera un poco más seria en la película musical “Rythmn on the Range”, dirigida por Bing Crosby. Durante esta década, la de los años 30, junto al también trompetista Red Nichols, formaron el grupo “New Orleans Gang” y fue con esta formación, en la que participaban otros siete músicos, con la que grabó buena parte de su producción. A esta época pertenece su celebérrima “Sing, sing, sing”.
    Para la ocasión, hemos elegido la versión que hizo Benny Goodman por que está mejor remasterizada.
    "Twilight Time" es una canción muy popular del cancionero norteamericano. Fue compuesta por The Three Suns, un famoso, en su momento, grupo neoyorquino, aunque la versión que se hizo más famosa fue la de The Platters.
    La versión instrumental que dejó grabada Louis Prima de esta canción nos va a permitir apreciar su buena técnica como instrumentista.
    Twilight Time.
    Cuando estalló la Segunda guerra Mundia, nuestro amigo Prima, que por entonces estaba instalado en Las Vegas, fue enviado al frente, bueno realmente fue enviado a las bases que los americanos tenían por Islandia y Groenlandia y por allí paso la guerra, animando a lo soldados con su música.
    Cuando acabó la guerra, y otra vez en la carretera, incorporó a la orquesta a una joven vocalista, Keely Smith, con la que finalmente se casó. Su trabajo juntos dio muy buenos resultados porque en 1956 ambos recibieron el Grammy a la mejor canción. Y esto fue el primer año en el que se celebraba la entre de estos premios.
    Esta es That old black magic
    Los años 60 no fueron nada buenos para el artista en su vida personal: se divorció de Keely y fallecieron sus padres. No obstante, su carrera siguió creciendo, sus contratos cada vez fueron más suculentos y siguió relacionado con el mundo del cine.
    Desgraciadamente, este músico genial y paciente con sus fans (siempre dispuesto a firmar autógrafos y fotografiarse con una sonrisa), y cuando había regresado a su ciudad natal, Nueva Orleans, fue diagnosticado con un tumor cerebral que le mantuvo en estado vegetativo hasta su muerte.
    Vamos a despedirnos del Sr. Prima con una contundente versión de Night Train, en la que deja de manifiesto su especial querencia por el jazz.
    Y nada más por hoy. Espero que os haya gustado el programa, y que el descubrimiento o recordatorio de este artista os haya hecho pasar un rato entretenido. A fin de cuentas… ese es nuestro objetivo.
    Nos oímos la semana que viene. Chao.
    35 min
  • Nada más que música - Mayte Martín y Tete Montoliu (Boleros)
    “Un bolero es una melodía nocturna y próxima, olorosa y frutal, que sirve para llorar, para adorar, para abrazar como la hiedra, para apagar un loco amor que más amor es un sufrir, para olvidarse del tiempo, del mundo y de todo; para ver la luz del otro lado de la luna, para borrar antiguos besos en los besos de otras bocas, para pedirle a un reloj que nunca amanezca. Un bolero es la última oportunidad para cortarse las venas con el filo de una metáfora antes de hacerlo con el cuchillo del pan.
    Mayte Martín y Tete Montolíu, dos seres hechos de música que nacieron para el bolero el día en que se conocieron.”
    De esta preciosa manera presentaba Jordi Saladrigas el disco FreeBoleros que los dos artistas grabaron en directo los días 1, 2, y 3 de julio en el auditorio del Convento de San Agustín dentro de la programación del Festival de Verano de Barcelona Grec 96.
    Hoy vamos a repasar el disco. La conjunción de dos extraordinarios talentos artísticos que beben de fuentes tan distintas y a la vez tan próximas como el flamenco y el jazz nos ha dejado una obra perfecta.
    Vamos a escuchar el primero de los temas del disco, Contigo en la distancia.
    Cuando se grabó este disco, Tete Montolíu era uno de los maestros indiscutibles del jazz europeo y llevaba sin tocar con una cantante desde los años cincuenta, en los que Tete interpretaba unos boleros que algunos puristas tenían como un pecado de juventud. Lo cierto es que esta extraña pareja estaba muy contenta con el proyecto.
    Mayte Martín, en una entrevista contaba: “Un día estaba en el escenario en uno de esos clubs de jazz de Barcelona cuando veo entrar a Tete, se sienta en primera fila y se pide un whisky. Un rato después se levanta y le dice al pianista “sal de aquí”. Hubo un momento de pánico hasta que comenzó a tocar el mismo bolero. Los siguientes conciertos que hicimos fue intentar reproducir ese momento. Nunca ensayamos. Por cierto, nunca quiso escucharme cantar flamenco”.
    Nostalgia
    Tete Montolíu nació en Barcelona en 1933. Fue ciego de nacimiento y empezó a tocar el piano muy pronto, influido por su familia, unos buenos aficionados. Su inclinación por la música de jazz se debe a la influencia que tuvo en él otro pianista ciego, Art Tatum.
    Profesionalmente comenzó a trabajar en 1954 como pianista en la orquesta del bolerista venezolano Lorenzo González. En uno de los clubs en los que trabajaba, el Hot Club de Barcelona conoció a lIonel Hampton que le invitó a participar en una grabación suya en 1956.
    En 1958 toca por primera vez fuera de España, en Cannes. Desde este momento se abren las puertas de Europa: Berlín, Copenhague, París, Londres… y Estados Unidos.
    Sus colaboraciones son interminables: Chick Corea, Paquito D’Rivera, Stan Getz, Stéphane Grappelli.
    Tete Montolíu falleció en Barcelona en 1997 cuanto tenía 64 años victima de un cáncer de pulmón.
    Adoro
    La catalana Mayte Martín es, básicamente, una cantaora y, esporádicamente, bolerista. Hija de malagueños, se empapó de flamenco gracias a los disco que su padre había metido en la maleta. Juanito Valderrama fue su epifanía: “Aquello me atrapó. Fue el primero que hizo emocionarme con el flamenco”. Y desde ese momento, todo fue un obsesión. En su adolescencia, encontró en esta música una vía de escape para hablar de lo que le pasaba. El amor, las rupturas, sus dudas y decepciones. Y es que Mayte es un espíritu libre y difícil.
    Pero, esta actitud rebelde y luchadora tiene un precio. Un ejemplo: su último disco “Tempo Rubato”, ha salido adelante gracias a una campaña de “Crowdfunding”, y todavía le queda pendiente el resto de los costes que correrán a cargo de la artista y que serán sufragados poco a poco mediante los royalties.
    Otro bolero… Mía
    “Ya nadie llama a mi puerta. Soy una artista que va por libre y eso tiene sus consecuencias. Hay que pagar un precio muy alto: no te llaman para conciertos, festivales o promoción. Soy una artista muy poco, nada, mediática, pero para mí, es la única forma de crear en paz.”
    Así se expresaba Mayte Martín en una entrevista.
    Pero esta actitud aparentemente pesimista de su carrera, no debe engañarnos. Es la actitud de una luchadora que, por motivos ajenos a su arte, ha visto torpedeada en algún momento su carrera.
    Debería bastarnos oírla para comprender por qué, otro artista que ya estaba en lo alto de su carrera jazzistica , volvió a sus orígenes para acompañar, deliciosamente, a una cantaora de flamenco. Su trabajo, “Free Boleros” es hoy un hito en la historia del jazz en español.
    Otro ejemplo… Tú, mi delio.
    Parece ser que el bolero nació en Cuba, se paseó por América Latina y terminó posándose en el resto del mundo.
    Su fecha de nacimiento la podemos anotar alrededor de 1840 y hay un acuerdo generalizado que dice que el primer bolero fue “Tristezas”, compuesto por el cubano Pepe Sanchez.
    Al principio, el bolero se interpretaba con tríos de guitarras, hay numerosos ejemplos, pero ya en los años 30 fueron apareciendo orquestas, primero de estilo tropical para más tarde hacerlo las big band, sobre todo en Cuba y México. Fueron las big band las que consiguieron fusionar de forma impecable los dos géneros: bolero y jazz.
    Es curioso como se repite la historia, la utilización de algo popular como la música, con fines políticos.
    La era dorada del bolero coincide con las dictaduras militares en los años treinta, cuarenta y cincuenta. Como paso aquí, en España, con la copla y el franquismo.
    En fin, a pesar de todo, el bolero ha vuelto a su sitio y hoy disfruta, con otros estilos, con otros arreglos, de un salud envidiable.
    Escuchamos ahora a esta dúo irrepetible: La hiedra.
    “Creo que es una gran suerte que momentos tan emotivos y tan especiales puedan pasar a la posteridad.
    Mi decisión de que este disco fuera grabado en directo, obedece a un acto de lealtad a esa suerte y de entrega al placer de lo irracional y lo auténtico. Era la mejor forma de plasmar, con absoluta veracidad la magia que vivimos en el escenario”.
    Así se expresa Mayte Martín en la carátula del disco, y tiene razón porque esos momentos que ellos y el público vivieron fueron irrepetibles, y no solamente por el fallecimiento de Tete, si no porque cuando la magia de la que nos habla hace su trabajo, es imposible resistirse al disfrute por que sabemos que nunca más volverá a suceder. Tendremos otros, pero no este. Seguramente será por eso por lo que nos gusta tanto la música.
    Somos
    Bueno pues nada más por hoy. Otro día nos pararemos a revisar algunos de los muchos discos que nos dejó grabados el gran Tete Montoliu en su faceta más jazzera.
    Hasta entonces os deseo ¡¡¡Buenas vibraciones”.
    48 min
  • Nada más que música - B.B. King - Live at San Quentin
    Para ponernos en situación; 25 de mayo de 1990, prisión estatal de San Quintín, condado de Marin, California, sobre un escenario improvisado la mejor banda de blues que podía reunirse en ese momento y parapetado tras una Gibson ES-355 apodada Lucille… B.B.King.
    Live at San Quentin
    Todas las canciones del disco por separado, canciones tocadas y retocadas por B.B. King cientos o miles de veces a lo largo de su exitosa carrera, no son lo extraordinario del disco. Las habíamos oído antes y las seguiremos escuchando siempre con la misma satisfacción. El verdadero sentido de este álbum es la complicidad y la interactuación que el Rey de Blues consigue con hombres de todos los colores y credos que, por el motivo que sea, están prisioneros entre cuatro paredes. Personas marginadas y apartadas de la sociedad que hablan con B.B. King como si fueran amigos de toda la vida, familiares o vecinos.
    De hecho, cuando el artista presentaba su canción Sweet sixteen, dos reclusos subieron al escenario para pedirle que no se olvidara de sus duras condiciones de vida. Vamos a escuchar ese momento.
    Sweet sixteen
    Hubo un momento durante el concierto que causó un cierto estupor entre la audiencia. B.B. King pidió, en un momento determinado, un aplauso para los guardias que custodiaban la prisión , con ese buenismo tan característico del artista. Y es que todavía se recordaba en la prisión la visita de otro ilustre músico, Johnny Cash, y el desdén con el que miraba a los guardias, solo comparable con el de los propios reclusos.
    Una de las canciones que King interpretó en este concierto fue Let the good times roll, “Dejemos que los buenos tiempos pasen”, un título que, francamente, no se si era muy apropiado en este contexto. B.B. King lo grabó en 1999 en un álbum dedicado a la música de Louis Jordan.
    Let the good times holl
    La música de B.B. King tiene tantos matices como su propia vida. Es inconfundible su manera de tocar la guitarra, con esa especial manera de hacer vibrar las cuerdas con la mano izquierda y su voz, que parece diseñada para el blues.
    Pero no lo tuvo nada fácil. Nació en condiciones de esclavitud, la separación de sus padres hizo que tuviera que vivir con su abuela. Con 18 años abandonó su pueblo y se fue a trabajar de tractorista, actividad que simultaneó con la música, tocando en la iglesia y en locales de mala muerte.
    Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, en la que luchó enrolado en el Ejercito de los EEUU, volvió a Memphis para, ahora en serio, retomar su carrera musical.
    King hizo su primera grabación en 1949 y entonces empezó todo. Desde este momento sus éxitos se sucedieron ininterrumpidamente.
    Éxitos como este Every day i have the blues, incontestable.
    Every day i have the blues
    Si la fama le sonrió a B.B. King no fue por generación espontánea. El tipo era un trabajador incansable, llegando a promediar entre 250 y 300 conciertos al año.
    Además siempre supo rodearse los mejores músicos, los propios de su banda y de las más brillantes estrellas del mundo del rock: Eric Clapton, Elton John, Sheryl Crow, Van Morrison o Bonnie Raitt.
    Igualmente, toda su vida reconoció que había tomado “prestadas” algunas virtudes de otros grandes guitarristas: Blind Lemon Jefferson o T-Bone Walker, entre otros.
    Lo cierto es que él supo aglutinar todas estas virtudes y conseguir un estilo sin parangón en la música popular.
    Todos su esfuerzos fueron recompensados con numerosos premios: inclusión en el Salón de la Fama del Rock and Roll, 15 premios Grammy y la Medalla Presidencial de la Libertad. No está mal para un pobre negro del delta.
    Vamos a escuchar ahora Ain’t nobody’s bizness, un viejo blues de la década de 1920 que puede considerarse como uno de los primeros estándares del género.
    Ain’t nobody’s business
    B.B. King nunca fue muy ortodoxo y, según su propias palabras, él creía más en la música que en un estilo. Decía “Yo me eduqué en el delta del Missisipi y lo que escuchaba era blues, gospel o country. Así que yo he tocado eso, y también algo de rock, pop...Y mi interés se centra, exclusivamente, en tocar. Lo he hecho con grandes bandas como las de Count Basie, Duke Ellington o Tommy Dorsey, he tocado con músicos de rock y con orquestas sinfónicas. Pero, al final… La música es solo eso, música.”
    Ahora escucharemos el mismo tema que cerró el concierto que B.B.King dio en la cárcel de San Quentin en 1990, Rock my baby, una canción del propio B.B. King basada en otra de Lil’ Son Jackson, Rockin’ and Rollin, de 1951. La de B.B. King se ha convertido en otro estándar de blues y una de las canciones de este género más grabadas de todos los tiempos.
    Rock my baby
    El año 1970, B.B. King visitó también la cárcel del condado de Cook, en Chicago, un hecho que no era en absoluto algo especial ya que el bluesman lo hizo, a lo largo de su vida, en más de cincuenta centros penitenciarios. Y también en esta ocasión dejó constancia de su paso por el recinto en su álbum Live in Cook County Jail, grabado el 10 de septiembre de 1970 y correspondiendo a una invitación del alcaide. King y su banda actuaron para una audiencia de 2.117 personas, la mayoría de ellos jóvenes negros. Un repertorio de éxitos, interpretados y grabados en directo fue suficiente para el disco llegara y se mantuviera un buen tiempo en el número 1 de la lista Top R&B, por cierto, el único álbum de King que lo ha conseguido.
    La grabación no estuvo exenta de tensión. El alcaide, como atención a los músicos, les hizo una visita guiada por el comedor y los corredores de las celdas. Que los músicos se sintieron un “poquito” incómodos es quedarse cortos.
    Tocaron en un pequeño escenario en el patio y el público debía de permanecer sentado en unas sillas dispuestas al efecto. Los funcionarios de la prisión contaron con seguridad adicional para el evento, principalmente boxeadores retirados. Pero, bueno, a pesar de todo, B.B. King y su banda hicieron un concierto inolvidable.
    The Thrill Is Gone, una de las canciones interpretas. Sonido directo de la cárcel.
    The Thrill Is Gone
    Bueno, la versión de ese día duraba unos 13’ por lo que, en contra de nuestra costumbre, hemos decidido cortarla un poquito.
    Esta actuación en la cárcel de condado de Cook produjo en el artista un profundo impacto. Entristecido por las condiciones racistas hacia algunos de los prisioneros negros, King ofreció sus servicios de forma gratuita, no solo en este establecimiento sino también a cualquier otro que quisiera contar con él.
    Y es que, el hombre, fue una persona muy religiosa y espiritual. De su visita en 1977 a Pablo VI, con motivo de su participación en un concierto de Navidad organizado por el Vaticano, dijo: “Ha significado mucho para mi la audiencia que tuve con el Santo Padre. Tal como amo a Dios, amo al Papa. Le he regalado una guitarra, y el me dio un rosario que va siempre conmigo”.
    Bueno pues… hay que reconocer que el papa se tiró largo, un rosario por una Gibson. No está mal.
    Three o clock blues, también interpretada en la cárcel pero esta grabación es de estudio.
    Three O Clock Blues
    Bueno amigos, nada más por hoy. Os espero a todos el próximo programa para escuchar más música, conocer a más músicos y recordar viejas historias. Hasta entonces... ¡¡¡buenas vibraciones!!!
    45 min
  • Nada más que música - El último de la fila
    Nuestro grupo de hoy es El último de la fila, una banda de referencia en la historia de nuestra música más próxima. Manolo García y Quimi Portet, fueron los soportes de esta banda que nos ha dejado páginas musicales imborrables en nuestra memoria.
    Todo empezó, como muchos otros, con un Manolo García de vocalista de orquestas de baile como las que todavía recorren nuestros pueblos en las fiestas patronales.
    Pero su objetivo era formar un grupo que hiciera su propia música, así que, junto con Esteban Martín (que más tarde estaría en Gabinete Galigari), empezó a componer sus primeras canciones y, con ellas, nacieron Los Rápidos. Un quinteto donde también militaban José Luis Pérez, Luis Visires y Antonio Fidel.
    Hoy escucharemos canciones de dos de los discos más interesantes del Ultimo de la fila, “Como la cabeza al sombrero” y “Nuevo pequeño catálogo de seres y estares”. De este último es Músico loco.
    Nuevo pequeño catálogo de seres y estares
    Los Rápidos solo grabaron un disco que tuvo una pobre repercusión, a pesar de que ese año, 1980, habían recorrido media España.
    En 1982, cuando los Rápidos empezaban a dar signos de desgaste, Manolo y Quimi se conocieron y enseguida congeniaron. Al poco tiempo crearon Los Burros y también una discográfica independiente, Discos Criminales, que por supuesto salió mal y tuvieron que abandonarla para centrarse en el grupo, en el que también estaban Jordi Vila (más tarde batería de Loquillo) y Antonio Fidel, que ya estaba en Los Rápidos.
    Tras algunos fracasos discográficos tuvieron que reinventarse y fue así como nació El último de la fila.
    Enseguida tuvieron ocasión de grabar con Virgin, pero ya se habían comprometido con la compañía independiente PDI y decidieron ser fieles a su palabra, un gesto que les ha acompañado siempre.
    Ese aire aflamencado de la voz de Manolo y la guitarra española, daban un tono fresco y novedoso a las canciones.
    También del Nuevo pequeño catálogo… es este: Canta por mi.
    Su segundo álbum, Enemigos de lo ajeno, grabado en 1986 vendió 60,000 copias, algo inaudito entre las compañías independientes. Esto les permitió hacer una gira en la que la entrada media era de unas 5,000 personas.
    Y llegaron los premios, de la crítica y del público: mejor álbum, mejor directo, mejor canción, en fin, la fama había llegado. Ya eran un grupo solvente.
    Un disco recopilatorio con nuevas versiones grabado en Londres vendió 300,000 copias.
    Su compañía discográfica, PDI, era independiente pero no era idiota. Sabía que tenía entre las manos una joya, así que decidió echar toda la carne en el asador y mandó al grupo a grabar su próximo trabajo a Francia. Allí se coció Como la cabeza al sombrero. Editado en menos de dos meses, las ventas alcanzaron las 400,000 copias. De la gira, ni os cuento.
    De este disco, Como la cabeza al sombrero, es la preciosa canción Sara.
    La cresta de la ola les llegó cuando fueron invitados a participar en el concierto Pro Derechos Humanos organizado por Amnistía Internacional en el estadio olímpico de Montjuic, en Barcelona. Allí tocaron con Bruce Springsteen, Sting, Peter Gabriel, Tracy Chapman, en fin, la crem de la crem.
    Esta vorágine les obligó a hacer un descanso y replantearse su futuro. Lo primero que hicieron fue desligarse de su compañía PDI. Se les había quedado pequeña.
    Las giras ya eran internacionales, Europa, EEUU, Sudamérica. Pero antes de su gira de 1989, el grupo ya había iniciado la preparación de un nuevo trabajo. Se empezó a grabar en mayo de 1989 y lo terminaron en mayo de 1990. Salió a la venta con el título de Nuevo catálogo de seres y estares.
    De este disco, del que ya hemos oído algunas canciones, es A Jazmín,
    Este nuevo elepé fue directo al número uno de las listas. Habían vuelto a la aventura de crear su propia discográfica, Perro Records, un sello para distribuir y publicar sus propios discos a través de la multinacional EMI.
    La gira de Nuevo catálogo de seres y estares comenzó el 12 de mayo de 1990 y duró cinco meses.
    También hubo gira internacional por Europa: Francia, Alemania, Italia, Inglaterra, Suiza, Austria… Y por Sudamérica: México, Argentina, Colombia y Venezuela.
    Astronomía razonable, su siguiente trabajo, se grabó en mes y medio y permaneció durante diez semanas en el número uno de las listas de éxitos. Algo nunca visto con un grupo español.
    Volvemos con Como la cabeza al sombrero, vamos a escuchar el tema que da nombre al disco.
    Durante el año 1994 el grupo hizo un parón y se dedicaron a descansar y a preparar su siguiente trabajo. Un CD que apareció en septiembre de 1995 con el exótico nombre de La rebelión de los hombres rana.
    Con ánimo renovado comenzó la gira del nuevo trabajo. En esta gira incluyeron también temas de su época en Los Rápidos y Los Burros. La girá terminó en abril de 1996.
    Después de tres años sin noticias de la banda, Manolo y Quimi, en rueda de prensa, anunciaron su separación y el comienzo de sus respectivas carreras en solitario.
    Más adelante, Manolo García, comentó en una entrevista de Crónica, el periódico digital catalán que “el grupo se disolvió porque Quimi empezaba a estar incómodo con el tema lingüístico”. El grupo utilizaba habitualmente el castellano en sus canciones.
    “El tema de la lengua para él es importante, él es catalán. Yo soy de los “otros catalanes”. Soy catalán, evidentemente, y con todo el orgullo, pero mi lengua materna es el castellano. A él le apetecía que hiciéramos alguna canción en catalán, y yo encantado, hicimos alguna canción con Maria del Mar Bonet. En algún vídeo hay ya algún guiño mío como lo de “que soc de Barcelona i em moro de calor”, y está dedicado a Quimi, para hacerle reír un poco. A mi me era indiferente. Yo defiendo absolutamente que los catalanes hablen catalán, evidentemente, y yo puedo hablar catalán, pero no tengo esa sensación de patria, igual que tampoco la tengo de la patria española. A mi los estados y las banderas no me interesan nada.”
    Toda una declaración de principios sin contestación.
    Volvemos con su música, Barrio triste.
    Antes de repasar un poco su trayectoria en solitario, vamos a escuchar un último tema de El último de la fila, una de sus canciones más hermosas y enigmáticas, Cuando el mar te tenga, pura poesía.
    La frase “Si lo que vas a decir, no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir”, que viene de un cita árabe, nos sedujo desde el mismo momento en que lo escuchamos. Una gran canción.
    Cuando el mar te tenga
    El mismo año de la disolución del Ultimo de la fila, Manolo García sacó su primer trabajo en solitario, Arena en los bolsillos, grabado en Londres con la colaboración de Nache Lesko y Pedro Javier González. Y como quien no quiere la cosa, en su primera semana de vida se colocó en cabeza de las listas de ventas, llegando a colocar 900.000 discos en el mercado.
    La culpa la tuvieron unas canciones que iban desde el pop melódico más intimista hasta el rock ando roll de sus primeros grupos.
    Pajaros de barro es una de estas canciones.
    Despues de dos años en silencio, Manolo García volvió con nuevo disco, en esta ocasión contando solo con la producción de Pedro Javier González.
    El álbum, Nunca el tiempo es perdido, se grabó entre Gerona, Barcelona y París y se mezcló en Los Angeles. Sus trece canciones tienen un toque más intimista en su trabajo anterior, arropadas por una orquesta de cuerda.
    Vamos a escuchar la canción que da nombre al álbum, Nunca el tiempo es perdido.
    Manolo García siempre ha sido muy celoso de su vida privada y ha conseguido mantenerla fuera del alcance de revistas y seudo-tertulias.
    Como él mismo ha dicho en otras ocasiones, su ego lo alimenta en el escenario pero fuera de él, quiere ser una persona normal y pasar lo más desapercibido posible.
    Mantiene un control férreo sobre su obra y no ha permitido que sus canciones se utilicen en publicidad o concursos. De hecho, tuvo una buena enganchada con la gente de Operación Triunfo por este motivo. (También es verdad que TV pagó los derechos correspondientes pero no pidieron permiso al autor).
    En cualquier caso, Manolo García se ha ganado un puesto muy merecido en el panorama musical y un público fiel que le permite seguir componiendo lo que quiere, trabajar lo justo y dedicar su tiempo a cultivar su espíritu, leyendo, pintando y haciendo muy buena música.
    Vamos a escuchar, para mi gusto, una de sus mejores canciones, Rosa de Alejandría, también del álbum Nunca el tiempo es perdido.
    Manolo García no es que esté de vuelta de todo, lo que ocurre es que su veteranía y experiencia y los kilómetros recorridos de bolo en bolo, le permiten afrontar apuestas arriesgadas como la gira acústica que inició en 2019. 55 conciertos que han quedado registrados en un doble CD y DVD que llamó Acústico, acústico, acústico. En fin, ingenio no le falta.
    Estos conciertos intensivos, tres horas de media, y que culminó con cinco presentaciones en el Palacio de Congresos de Madrid, dejaron de manifiesto la vigencia de un estilo, de una música que se ha ido enriqueciendo a lo largo de toda la carrera del artista.
    Los que tuvieron la suerte de asistir a alguno de ellos los recuerdan como una combinación de intimismo acústico y despliegue de entrega en el escenario, arropado todo ello por la excelencia de siete músicos de categoría.
    Una muestra de estos directos es este Somos levedad.
    Gracias, gracias a tí, Manolo García. Bueno amigos, nada más por hoy. Os espero a todos el próximo programa para escuchar más música, conocer a más músicos y recordar viejas historias. Hasta entonces... ¡¡¡buenas vibraciones!!!
    55 min
  • Nada más que música - Paul Simon
    Simon y Garfunkel fue, y es, un grupo mítico. Ya lo hemos visto en este programa. Pero en 1970, cuando disfrutaban de las mieles del éxito, acababan de lanzar su famoso “Puente sobre aguas turbulentas”, el dúo se separó. Una pena, pero la vida sigue y Simon emprendió, en solitario, su exitosa carrera. Una carrera que le ha consolidado como uno de los mejores cantautores de la historia de la música pop, ocupando en esta subjetiva lista el octavo lugar, según la revista Rolling Stone.
    Tras algunas grabaciones sin repercusión especial y algún reencuentro puntual con su viejo amigo Garfunkel, en diciembre de 1975 editó su nuevo LP, titulado Still Crazy After All These Years, “Todavía loco después de todos estos años”, en el que contó con los mejores músicos de sesión del momento y que está profundamente impregnado de una pátina de jazz. Las letras, salvo algunas incursiones en el genocidio judío o el béisbol, están repletas de sensaciones encontradas que le ocasionaban la dura experiencia de su reciente divorcio. El álbum fue un gran éxito, llegando a n.º 1 y vendiendo más de un millón de ejemplares. Una de las canciones más famosas de este disco es 50 Ways To Leave Your Lover, “50 maneras de dejar a tu amante”.
    50 Ways to leave your lover
    CD 1, Corte 06
    Otro éxito de este LP fue la canción que da título al álbum, Still Crazy After All These Years, “Todavía loco después de todos estos años”. Esta canción ha sido muy versionada: Rosemary Clooney, Ray Charles, Karen Carpenter y Willie Nelson, que incluyó su versión en la película Vaqueros del espacio, del 2000.
    Still crazy after all these years
    CD 1, Corte 19
    Cuando su popularidad comenzó a disminuir, Simon se subió al carro de la música étnica, un género emergente en ese momento. En una visita a Sudáfrica, conoció a muchos músicos locales con los que hizo Graceland (1986), una exquisita fusión de su propia sofisticada poesía de conciencia con el du-duá de la Sudáfrica negra y la música coral zulú. Aunque algunos lo acusaron de robo cultural, es decir, la apropiación y explotación de la música de otra cultura, el álbum fue uno de los más comercialmente exitosos y aclamado por la crítica y ayudó a poner la música sudafricana en el escenario mundial.
    Esto es Graceland, la canción que da título al disco.
    Graceland
    CD 2, Corte 01
    Simon realizó un viaje similar a Brasil para grabar Rhythm of the Saints (1990), una fusión aún más densa (y algo menos popular) de percusión de origen africano con el folk rock estadounidense. Sus letras, un poco extravagantes, debían mucho al poeta caribeño ganador del Premio Nobel, Derek Walcott. Walcott colaboró con Simon en The Capeman, el primer musical de Broadway de Simon, que se estrenó en enero de 1998 y que resultó ser un fracaso de crítica y publico. Esta basado en un famoso asesinato ocurrido en Nueva York en 1959 en el que estaba implicada una pandilla puertorriqueña. Con música de Simon, Walcott colaboró en las letras. La obra ponía en escena la música callejera de Nueva York, la música que le había inspirado y con la que quería poner de manifiesto la contribución de los hispanos al pop urbano. No fue suficiente.
    El espectáculo se estrenó en el Teatro Marqués el 29 de enero de 1998, y tuvo unas críticas malísimas. El espectáculo duró 68 representaciones.
    Vamos a escuchar dos de las canciones del espectáculo. Adiós hermanos, en castellano en el original, es la primera.
    Adiós hermanos
    CD 2, Corte 10
    Esta es otra canción del fallido espectáculo. Born in Puerto Rico, escuchadla atentamente por que no tiene desperdicio.
    Born in Puerto Rico
    CD 2, Corte 11
    Afortunadamente para Simon, no todo eran desgracias. Graceland seguía dándole satisfacciones. El sencillo You can call me al llega a lo más alto de las listas, gracias también al videoclip promocional en el que intervino Chevy Chase, el famoso cómico estadounidense.
    Pero vuelven los problemas, la ONU, nada menos, le declara persona non grata y lo incluyen en sus listas negras por haber roto el boicot impuesto a Sudafrica al contratar músicos de esta nacionalidad en el álbum y haber grabado parte del mismo allí.
    Finalmente, al ser evidente que lo único que había hecho era dar cara y ojos a un buen número de músicos negros del pais y poner en el mundo la música y la cultura sudafricana, en 1987 Paul Simón dejó de estar en las listas negras y en febrero de ese año comienza en Róterdam el Graceland Tour, auténtico fenómeno de masas universal que llevaría a Simon a recorrer durante dos años todo el mundo.
    Este año, Graceland obtiene el Grammy al mejor disco del año.
    You can call me al
    CD 2, Corte 04
    En 1999, Simon se unió a Bob Dylan para una gira de verano en los Estados Unidos. La serie de conciertos, que puso fin a los ocho años de ausencia de Simon de los escenarios, marcó la primera vez que los dos artistas trabajaron formalmente juntos. Más tarde, ses mismo año, continuó una gira en solitario.
    You’re the one, “Tú eres el único”, es el décimo álbum de estudio en solitario de Paul Simon y fue editado en el año 2000. Este trabajo fue nominado para un Premio Grammy al Álbum del año en 2001. Con esta nominación, Simon se convirtió en el primer artista que conseguía ser elegido en cinco décadas consecutivas (1960-2000). Solamente Paul McCartney consiguió igualar esta marca en el año 2006.
    De este álbum es Darling Lorraine, “Querida Lorraine”.
    Darling Lorraine
    CD 2, Corte 13
    So beautiful or so what, “Tan hermoso o tan qué”, es su duodécimo álbum de estudio. Simon, que ya se había experimentado con ritmos y melodias étnicas, volvió a componer canciones de una manera más tradicional, o sea, solo con su guitarra acústica. Aunque, bueno, en el estudio su productor Phil Ramone, las editó a su gusto.
    Según sus propias palabras “La música de So beautiful or so what se inspiró en el blues de África Occidental, combinado con tambores indios y armonías bluegrass”.
    Otra de las características de este trabajo son los simbolismos religiosos bastante evidentes en las letras de Simon y, aunque el autor no tenía ningún objetivo a priori sobre el tema, lo cierto es que, “las letras me fueron llevando a este resultado sin que yo tuviera nada que ver… o si”.
    En cualquier caso, el disco fue recibido con una aclamación generalizada por la crítica.
    Vamos a escuchar el tema que da nombre al disco, So beautiful or so what.
    So beautiful or so what
    Bueno pues… esto ha sido todo por hoy. Nos ha quedado claro que, si bien Garfunkel tiene una voz preciosa, el talento y la música la tiene Simon.
    Nos escuchamos en el próximo programa, aquí, en Sienteloconoido.caster.fm, tendremos más música, más músicos y más historias. Hasta entonces, … ¡¡¡Buenas vibraciones!!!.
    45 min
  • Nada más que música - Zaz
    Nuestra invitada de hoy publicó su primer disco en mayo de 2010. El trabajo fue muy bien recibido en toda Europa y ya no ha parado. Pasó de 0 a 100 en un par de años, de cantar en la calle a llenar teatros, de ser una perfecta desconocida a protagonizar uno de esos raros fenómenos mediáticos para los que no resulta fácil encontrar explicación. Aunque su estilo ha ido evolucionando con el tiempo, este trabajo tiene un marcado acento de Gypsy jazz, un estilo difícil que ella hace que parezca sencillo con su fuerza, su expresividad y la innegable calidad de su voz.
    El disco se llama ZAZ y ella es… ZAZ.
    CD ZAZ, corte 01
    Esta canción, Les passants, “Los paseantes”, abre el disco y ella es la autora del texto, bueno, salvo una pequeña parte del estribillo que coincide con el de la antigua canción popular La P’tite Hirondelle.
    Isabelle Geffroy, así es como se llama realmente la artista, nació en Chambray les Tours, Francia.
    Empezó muy pronto a estudiar música, estuvo de los cinco a los once años en el Conservatorio de Tours estudiando solfeo, violín, piano, guitarra y canto.
    Tras el divorcio de sus padres, se trasladó a Burdeos donde siguió con sus estudios musicales en la Escuela de Música Moderna, el CIAM. Fue allí donde empezó a dejarse llevar por las influencias más eclécticas, desde Vivaldi a Ella Fitzgerald, pasando por Bobby McFerrin (el famoso cantante a capella estadounidense) o Richard Bona (el también famoso músico de jazz camerunés). Y también, también se dejó empapar por los ritmos africanos, latinos y cubanos.
    Je veux “Quiero”, fue el primer sencillo extraído de este primer álbum, y su primer gran éxito internacional.
    Je veux
    CD ZAZ, corte 02
    Y de la teoría a la práctica. La primera vez que pisó un escenario lo hizo formando parte de un grupo de blues, los “Fifty Fingers”. Colaboró con otros grupos locales, especialmente en un quinteto de jazz. También fue una de los cuatro cantantes de Izar-Adatz que en eusquera significa “Estrella fugaz”. También ha hecho coros y dúos con gran cantidad de artistas.
    Y todo esto hasta que el 10 de mayo de 2010, Zaz lanzó su primer álbum al mercado, este que estamos escuchando hoy. La revista francesa “Telerama” anunció: “Han surgido rumores estas semanas: Zaz tiene una voz sagrada y será la revelación del verano”. Y vaya si lo fue.
    “Le long de la route” “A lo largo del camino”, fue el segundo sencillo del disco, una canción compuesta por la propia Isabelle y Mickael Geraud.
    Le long de la route
    CD ZAZ, corte 03
    Zaz tiene un timbre de voz particular, tanto, que alguna crítica la ha comparado con Edith Piaf o con su admirada Ella Fitzgerald. Esta peculiaridad la ha llevado a trabajar con artistas de la talla de Quincy Jones y Charles Aznavour.
    También se ha dicho de ella que es la embajadora moderna de la canción francesa. Bueno, en este disco no, creo que todas las canciones que contiene tienen un marcado acento “gypsy”, pero si es cierto que su evolución la ha llevado en muchas ocasiones por ese camino. Un estilo en el que se siente cómoda en la paradoja de expresar en sus canciones su yo más íntimo con una actitud alegre y despreocupada.
    Y si no, escuchemos Prends garde a ta langue, algo así como “Cuidado con lo que dices”.
    Prends garde a ta langue
    CD ZAZ, corte 06
    Los directos de Zaz son, como he leido en una crítica, “la alegría de la huerta”. Yo solo la he visto una vez, pero da la sensación de que el grupo que le acompaña no es de circunstancias, realmente parece un grupo estable. Se les nota una complicidad tremenda, tanto en la puesta en escena como en lo musical. Diría que son amigos, vaya.
    Cuando Zaz canta, todo son sonrisas, en el escenario y entre el público. También, de vez en cuando, se dirige al respetable en español. Cuando yo la vi lo hizo para cantar “Historia de un amor”, un famoso bolero. Y es que, su madre, era profesora de español.
    Vamos a escuchar ahora otro de los cortes del disco, Ni oui ni non. Al más puro estilo gipsy jazz o “jazz manouche”, término por el que es más conocido en Francia.
    Ni oui ni non
    CD ZAZ, corte 07
    El éxito le pilló descolocada. Había poca confianza en una cantante cuya exigua experiencia consistía en haber cantado en los pasillos del metro de París o en las plazas de Montmartre exclusivamente para turistas. “Los pintores me hicieron un hueco y hasta me dejaron dinero para producir mi primer disco”, cuenta en una entrevista.
    Triunfó contra todo pronóstico. Salio al mercado en medio de la peor crisis del mercado discográfico y, sin embargo, vendió más de cuatro millones de discos.
    En esa misma entrevista contaba: “El éxito me desestabilizó. Fue violento, intenso, turbador y agotador. Pero siempre fue una suerte que me pasara a los 30 años. Diez años antes, con lo enfadada que estaba con el mundo, hubiera sido catastrófico. Creo que llegó en buen momento”.
    Dans ma rue
    CD ZAZ, corte 10
    En su primer éxito, “Je veux”, cantaba:
    “Quiero amor, alegría, buen humor.
    No es vuestro dinero lo que me dará la felicidad.
    Lo que quiero es morir con la mano en el corazón”.
    Hoy Zaz es millonaria. ¿Ha cambiado de opinión?.
    Definitivamente no.
    “Creo que se entendió mal esa letra. Lo que yo rechazaba era el lujo”, reflexiona Zaz. “Pero el dinero es importante porque te permite hacer cosas”.
    Y entre esas cosas, está su su apoyo financiero a la ONG Colibrí, movimiento que cuenta con miles de seguidores en Francia por su mensaje ecologista, antiliberal y antiglobalización. También la fundación creada por ella, Zazimut, a través de la que organiza un festival de música cada verano en la región francesa de la Ardèche, donde también se dan cita asociaciones que trabajan por causas en las que cree.
    “Pierdo 130.000 euros cada año. Podría comprarme muchas cosas con ese dinero, pero prefiero crear conexiones entre la gente”, afirma. También quiere organizar un encuentro parecido en Rusia y montar un festival itinerante en el continente africano, un proyecto largamente acariciado.
    En fin, parece que, efectivamente el dinero no le ha cambiado y que compromiso no le falta.
    Vamos a escuchar otro de los cortes de su disco: J’aime a nouveau, “Amo otra vez”.
    J’aime a nouveau
    CD ZAZ, corte 09
    El amor y la devoción que ZAZ siente por París es indiscutible. Y esta entrega por la ciudad en la que vive le ha hecho acercarse a la canción más tradicional francesa. Son numerosos los temas grabados por ZAZ que hacen referencia a la ciudad y a su tradición musical.
    Canciones popularizadas en su momento por Aznavour, Edith Piaf, Maurice Chevalier, Joe Dassin o Trenet han tenido su particular versión en la voz de ZAZ.
    La cantante cuenta en una entrevista que no estudió las versiones originales en la voz de sus autores, sino a partir de la raíz, de la partitura, para hacer unas versiones lo más personales posibles. “No queríamos cambiar las canciones del todo, pero sí darles un barniz personal”.
    Todas estas canciones están contenidos en un trabajo de la artista que, como no, se llama “París”.
    Vamos a escuchar la versión que hace, en un dueto con Thomas Dutronc, de la canción de Charles Trenet “La romance de París”.
    La Romance de París
    Descarga de You Tube
    À Paris es una canción de Francis Lemarque, un parisino de origen ruso que tuvo una larga aunque discreta carrera pero que tenía una gran capacidad de trabajo, registró más de 400 canciones. Esta À Paris fue un gran éxito en su estreno y se ha convertido en estándar internacional versionado por numerosos cantantes.
    La versión de ZAZ es verdaderamente particular al estar interpretada a capela y, para mi gusto creo que ha conseguido una de las mejores versiones que se han hecho de esta canción.
    Á Paris
    Y vamos a terminar nuestro programa de hoy con una canción que resume todo lo dicho hasta ahora de la relación de ZAZ con su querida París. Una canción que popularizó el famosos Maurice Chevalier en 1939 y que ZAZ le toma prestada para decirnos que, aun en el peor escenario posible, la segunda guerra mundial..., "¡París siempre será París!, la ciudad más bella del mundo, incluso cuando a lo lejos retumba el cañón, su atuendo es aún más bonito…
    Esta es su trepidante versión: “París siempre será París”.
    París sera touyours París
    Buena gente esta ZAZ, bueno, eso me parece. Nos vamos, el próximo programa nos traerá, como siempre, más música, más músicos y más historias.
    Así que… hasta entonces...¡¡¡Buenas vibraciones!!!
    46 min
  • Nada más que música - Lila Downs - La cantina
    Esta tarde vamos a conocer, o a reconocer, ya veremos, a una cantante, compositora, productora, actriz y antropóloga mexicana, que interpreta sus canciones tanto en español como en inglés o mixteco, zapoteco, maya y un montón de idiomas nativos de su país. Ella es Lila Downs, una artista que reivindica sus raíces en su vida y en su música, pero que fusiona de manera impecable el folclore con el pop, el rock, la cumbia, el jazz e incluso el hip hop.
    Hoy repasaremos uno de sus trabajos más militantes, “La Cantina”, un álbum en el que invirtió año y medio y que finalmente se publicó en abril de 2006.
    Consta de quince temas, de los cuales doce son del repertorio tradicional mexicano y tres han sido compuestos por Lila Downs.
    La cumbia de mole, incluida en este disco y que fue un éxito internacional, es la carta de presentación de la artista y una de las piezas de la que es autora.
    La cumbia del mole, Corte 01
    En este disco, “La cantina… entre copa y copa”, que este es su nombre completo, Lila Downs se nos presenta mestiza y desgarradora. Sobre su trabajo, opina: “La música que tocamos o cantamos en una cantina tiene que ser un bálsamo para los pesares y el desamor porque, esa cantina, es un espacio por donde hombres y mujeres transitan para ahogar sus penas, su penas de amor”.
    Y efectivamente, porque las canciones elegidas evocan con toda intensidad el sentimiento devastador que produce un desamor; sin embargo, el disco también nos sirve para exorcizar los pesares, esos que invariablemente recalan en el alma. Más todavía si se escucha “tequiliando”.
    Agua de rosas, Corte 03
    Downs disfruta de una voz privilegiada que le permite cantar con la misma intensidad rancheras, corridos, boleros o cantos tradicionales. En este disco se vuelca en mostrar, en todo su esplendor, la ranchera.
    Esta reivindicación, esta recuperación del género que para muchos no pasa de ser “música de borrachos”, quiere dejar de manifiesto la carga poética de la ranchera. La misma poesía que le acompañó en su infancia, cuando escuchaba a su madre cantar las canciones de José Alfredo Jiménez o Luis Aguilar. De hecho fue su madre, Anita la Tacha, quien le pidió que si iba a cantar, lo hiciera con sentimiento, porque, según sus palabras, la ranchera es la “poesía mexicana”.
    “Tu recuerdo y yo”, una canción de José Alfredo Jiménez que ahora vamos a escuchar en la versión de Downs, nos habla, como no, de un hombre que va a una cantina para olvidar a la mujer que le ha abandonado sabiendo que solo conseguirá recordarla más.
    Por cierto, fijaos un momento en la fusión de rancheras, instrumentos electrónicos y hip-hop. Genial.
    Tu recuerdo y yo, Corte 04
    Lila Downs nación en la ciudad de Traxiaco, Oaxaca. Su madre era un cantante de cabaret, indígena mixteca, y su padre un profesor de cine estadounidense, de Minnesota, con ascendencia escocesa.
    Desde muy pequeña se interesó por la música y durante su estancia en EEUU, en Los Angeles, recibió clases de canto. Cuando tenía 16 años falleció su padre y este hecho empujó a su madre a volver a su ciudad natal.
    Nuevamente en EEUU obtuvo la licenciatura en Antropología en la Universidad de Minnesota y posteriormente culminó sus estudios musicales en Nueva York.
    Tras deambular cantando por bares, restaurantes y locales nocturnos, y tres discos fallidos, finalmente en 1999 se editó su disco “La Sandunga” que la catapultó al éxito internacional. Europa y EEUU recibieron con entusiasmo un trabajo en el que, por primera vez, se utilizaban lenguas indígenas como el mixteco y zapoteco y se fusionaban sonidos prehispánicos y modernos.
    La tequilera, otro claro ejemplo de fusión.
    La tequilera, Corte 08
    El narcocorrido es un subgénero musical de carácter popular, basado los ritmos de polca, vals y mazurca. Pero lo más importante de este género son su temática, su particular aproximación a la muerte y al goce de la vida, la lealtad, al amor y a los excesos.
    Nació en la región fronteriza entre México y Texas, y siempre se ha considerado el producto más tangible de la narcocultura. El asunto no es baladí, varios de sus interpretes han llegado a ser asesinados por los propios carteles de la droga y han pasado a ser la banda sonora de la guerra contra el narcotráfico en México.
    Uno de los compositores más famosos y controvertidos de este género es Mario Quintero, famoso por rendir tributo en sus canciones a los traficantes y capos de la droga. Uno de sus éxitos fue El centenario, la historia de la escalada dentro de la mafia de un joven de baja extracción social.
    Esta es la versión que hace Lila Downs de El Centenario.
    El centenario, Corte 10
    En el disco se incluye una canción tradicional cantada a capela que es sencillamente maravillosa. Yo no digo nada. Solo escuchad.
    Yo ya me voy, Corte 14
    Y para despedirnos de Lila Downs escucharemos un corrido al más puro estilo mariachi, un mariachi por cierto femenino, Mariachi Las Mezcalitas interpretando el corrido tradicional “El relámpago”.
    El relámpago, Corte 06
    Y esto ha sido todo por hoy. Os espero a todos la semana que viene en otra entrega de Nada más que música, un espacio en el disfrutaremos de más música, más músicos y más historias.
    Hasta entonces… “Buenas vibraciones”.
    46 min
  • Nada más que música - Los Salvajes
    Todo empezó en la extraordinaria década de 1960. Una década convulsa que cada uno vivió como pudo. Cuando en el mundo empieza a venderse la píldora anticonceptiva, Kruschev monta el show de los zapatos en el XXV aniversario de las naciones unidas, mientras la crisis de los misiles amenaza con iniciar una tercera guerra mundial y es asesinado el presidente John F. Kennedy, en España, concretamente en la localidad de Palomares (Almería), nos caen del cielo, bueno, de un bombardero nuclear B-52, 3 bombas de Hidrógeno de 70 kilotones, hecho que nos proporciona la impagable ocasión de ver a Fraga en calzoncillos, pero también llegó el 600, y el boom turístico.
    En fin, que en este contexto, y gracias a la radio, siempre la radio, con programas como Europa Musical, o Discograma, se empieza a promocionar a nuevos artistas que emulan a otros que nos llegan de más allá de nuestras franquistas fronteras y que, sin que yo quiera desmerecerla, dejan atrás a la copla para acercarse a las nuevas tendencias que hacen furor en Europa y EEUU.
    Festivales, revistas y clubs de fans dan a Barcelona una actividad mucho mayor que a cualquier otra parte de España en estos primeros y balbuceantes pasos del rock and roll. Y es allí, en Barcelona, donde aparecen grupos como los Pajaros Locos, Lone Star, los Sirex, los Mustang y nuestros invitados de hoy: LOS SALVAJES.
    Los Salvajes
    Recopilatorio
    Mi bigote, CD 2, corte 05
    Mi bigote, una de las primeras canciones propias del grupo.
    Los Salvajes, o sea, Andy, Gaby, Delfin, Sebastian y Francisco, nacieron musicalmente en Barcelona en 1962 y fueron el contrapunto de otros grupos más modositos, como los Brincos en Madrid, erigiéndose, para toda la eternidad, como los Rollings Stones nacionales, aunque, realmente, ellos querían ser los Who.
    El grupo su formó en el Poble Sec, en el taller del padre de Gaby, el carismático cantante del grupo. Coetáneos de los Sirex, empezaron haciendo versiones de cantantes italianos, Pepino de Capri o Tony Dallara, pero pronto descubrieron el Rock and Roll escuchando a Johnny Hallyday, Eddy Mitchell y los Shadows y entonces cambió todo.
    Empezaron a tocar en un garito, El Pinar se llamaba, un garaje durante la semana y sala de conciertos los sábados, donde se juntaba lo mejor de cada casa.
    De allí pasaron a tocar en la Costa Brava donde un manager alemán se interesó por ellos y se los llevó a Alemania, concretamente a Kiel donde debutaron.
    No me puedo controlar, una muy buena versión del I Can’t Control Myself, de The Troggs.
    Los Salvajes
    Recopilatorio
    No me puedo controlar, CD 2, corte 04
    Su paso por Alemania fue todo menos bonito. En la primera audición ya les dijeron que podían volverse a España, su desfase era evidente. Su repertorio tenía diez años de antigüedad y, según palabras de su representante, “sonaba a música de puticlub”. Tras muchas súplicas consiguieron que los mandasen de gira por los pueblos con otros grupos ingleses para que aprendieran, y vaya que si aprendieron.
    A los dos meses, después de bregarse en locales inmundos y con públicos que estaban al mismo nivel, con nueva indumentaria, nuevos peinados y con repertorio de Little Rihard y Chuck Berry, ya parecían un grupo inglés.
    Y así, con nueva imagen y nuevo sonido, volvieron a España.
    Es mejor dejarlo como está, versión del éxito de los Four Tops.
    Los Salvajes
    Recopilatorio
    Es mejor dejarlo como está, CD 2, corte 03
    A mediados de 1964 volvieron a España atraídos por una oferta de la compañía EMI y por un concierto en el que actuaron de teloneros de Moody Blues y en el que, según las crónicas, no desmerecieron en absoluto.
    Emi quería que Los Salvajes hicieran con los Stones lo que los Mustang hacían con los Beatles. Versiones. Llegaron a un acuerdo para hacer también canciones propias, una mínimo en cada disco. Resultó que luego funcionaron mejor que las versiones, que a su vez, ya funcionaban mejor a veces que los originales, como «Todo negro», o el famoso “Satisfacción”, así, en español, de los Stones.
    Estas imposiciones de las compañías eran el pan nuestro de cada día. Y es que, en esa época, esta compañías, algunos programas de TV y algunos de radio, abusaban de su posición de privilegio y exclusividad en los medios de comunicación exprimiendo hasta la extenuación a los artistas. Los dueños de estos programas tenían, además, cadenas de discotecas, salas de conciertos, vaya, que movían el cotarro y si querías salir en sus programas, si querías que tu disco sonara, tenías que tocar gratis en sus locales. En fin…
    Vamos a escuchar una de las versiones que hemos citado: Todo negro, Paint It, black
    Los Salvajes
    Recopilatorio
    Todo negro, CD 2, corte 06
    Pero, además de las presiones de los medios, estaba el sindicato vertical. Claro que esto no afectaba solamente a los Salvajes, afectaba a todo aquel que quisiera dedicarse al mundo del espectáculo.
    Para actuar en España en cualquier sala de fiestas, así se llamaban entonces los bailes, el artista debería estar en posesión del carnet del sindicato vertical de músicos, un carnet blanco que te habilitaba. Para obtenerlo había que pasar un examen de música, o sea, leer un partitura. La inmensa mayoría de los grupos no tenían ni idea de música por lo que debían optar por otro carnet, uno rosa, que era el correspondiente a “circo y variedades”. Como si fuera un domador de leones.
    Pero ojo, si tocabas con el carnet rosa, la gente no podía bailar y si te pillaban, multa al canto. Bueno…, cosas de la época.
    Una de las canciones propias de su repertorio, Fuera de mi corazón, una producción propia al mejor estilo de James Brown.
    Los Salvajes
    Recopilatorio
    Fuera de mi corazón, CD 2, corte 06
    Los Salvajes vivían de los directos, las ventas de discos nunca dieron para ello, por eso, cuando llegaron las discotecas, se acabó lo que se daba. Salas atractivas, equipos de sonido de última generación y música enlatada de cualquier país del mundo. ¿Que grupo podía igualar la oferta?
    A esto habría que añadir que la discográfica empezó a pedirles pop más ligero, tipo Fórmula V o Los Diablos, un estilo que estaba años luz del suyo.
    Así que, todo esto, el cansancio acumulado, alguna mala crítica y el mal royo entre los miembros del grupo hizo que Gaby, el cantante, abandonara el grupo. El resto siguió unos meses más para finalmente separarse en 1970.
    Vivir sin ti, otra producción propia.
    Los Salvajes
    Recopilatorio
    Vivir sin ti, CD 2, corte 07
    Desde entonces, Los Salvajes han permanecido, de forma intermitentemente, en activo y por sus filas han pasado infinidad de músicos pero Delfín Fernández, batería de la formación desde el primer día, sigue al frente de la banda.
    Para todos aquellos, bueno, con una cierta edad, que en algún momento de nuestra vida hemos querido formar parte de un grupo, la referencia de Los Salvajes, ha sido una constante.
    Típica banda de garaje, golfos hasta la médula, músicos hechos así mismos, con las ventajas e inconvenientes que ello puede tener, fagocitados por la industria y, como tantos otros, por las rencillas internas.
    Sobre su reiteradas vueltas a los escenarios no me voy a manifestar. Yo soy de la opinión de que las cosas tienen su momento y que forzar etapas puede resultar patético.
    Me quedo con los salvajes de la primera época, el grupo en el que me hubiera gustado estar.
    El bote que remo, una versión de la canción de Neil Diamond.
    Los Salvajes
    Recopilatorio
    El bote que remo, CD 2, corte 08
    Vamos a despedirnos de nuestros, a su pesar, Rolling Stones particulares, con una de sus mejores versiones, Algo de títere, o lo que es lo mismo: Jumping Jack Flash.
    Los Salvajes
    Recopilatorio
    Algo de títere, CD 2, corte 14
    Y nada más por hoy. Nos lo hemos pasado muy bien recordando a un grupo español de los sesenta, que marcó distancias con su coetáneos diseñando una imagen y un sonido que muchos que vinieron después han sabido aprovechar.
    Gracias a todos por la atención y os esperamos aquí el próximo jueves. Os esperamos con más música, más músicos y más historias. Hasta entonces, … ¡¡¡buenas vibraciones!!!.
    32 min
  • Nada más que música - Rod Stewart (The Best of The Dreat American Songbook)
    A mediados de la década de los noventa, nuestro buen amigo, el inglés Rod Stewart, había perdido un poquito el norte y las ganas de trabajar. Ya no componía. Él mismo decía que “no era un compositor natural sino ocasional”. Al mismo tiempo, las críticas de sus últimos trabajos no habían sido muy propicias, por decirlo de una manera amable.
    Así que, en 2002, y con un nuevo contrato discográfico bajo el brazo, dirigió su carrera a versionar las grandes canciones americanas del siglo XX, que desde luego, le representaban poco trabajo de composición.
    El trabajo, fueron varios discos los que editó con este planteamiento, está basado en el Great American Songboock, el cancionero que engloba las más conocidas composiciones de la cultura popular de los Estados Unidosl del siglo XX, la mayoría de las cuales fueron escritas por los compositores que, en aquella época, 1920-1960 , trabajaban para Broadway y Hollywood.
    Nosotros escucharemos la grabación resumen de todas las publicadas: The best of the Great American Songbook. “Lo mejor del cancionero americano”.
    La primera es Long ago and far away, una canción compuesta por Jeremo Kern y letra de Ira Gershwin y estaba incluida en la película musical “Cover Girl”, “Chica de portada”, protagonizada por Rita Hayworth y Gene Kelly en 1944.
    Esta es la versión de Rod Stewart. 01’26’’
    ROD STEWART
    Long ago and far away
    The Best of The Great American Songbook, Corte 01
    They can’t take that away from me, algo así como “No puedes quitarme esto”, es una canción compuesta por Geroge Gershwin en 1937, con letra de su hermano Ira para la película Shall We Dance, interpretada por Fred Astaire.
    Estuvo nominada al Oscar a la mejor canción original en los premios de ese mismo año, aunque no lo ganó.
    La versión más conocida es la que grabaron Louis Armstrong y Ella Fitzgerald. Nosotros escucharemos la de Rod Stewart.
    ROD STEWART
    They can’t take that away from me
    The Best of The Great American Songbook, Corte 03
    “Beyond the sea” es una canción de amor romántico que compuso Jack Laerence en 1945 basándose en la música de la canción El mar, compuesta por el francés Charles Trenet años antes.
    La canción de Trenet tiene algunas diferencias con la de Laerence. Mientras que la versión francesa es una oda a los cambiantes estados de ánimo del mar, la del americano es una canción de amor. El cambio lo hizo añadiendo la palabra Beyond, más alla de… Más allá del mar.
    ROD STEWART
    Beyond the sea
    The Best of The Great American Songbook, Corte 04 ’’
    “The way you look tonight” es una canción de la película Swing Time que interpretó Fred Astaire. Fué compuesta por Jerome Kern con letra de Dorothy Fields. Esta sí, esta ganó el Oscar a la mejor canción original en la gala de 1936.
    Contaba Dorothy Fields, la letrista, que cuando oyó por primera vez la melodía rompió a llorar y no había forma de pararla. Tan hermosa le parecía.
    En la película, Fred Astaire canta a Ginger Rogers mientras ésta se lava el pelo en una habitación contigua.
    ROD STEWART
    The way you look tonight
    The Best of The Great American Songbook, Corte 08
    Nuestra siguiente canción, Bye Bye Blackbird, fue compuesta por el americano Tay Henderson y la letrista Mort Dixon. Es un estándar muy popular y se grabó por primera vez en marzo de 1926 por la Orquesta de Baile de Sam Lanin.
    Tristemente, esta canción fue vilmente utilizada por los segregacionistas opuestos al Movimiento Estadounidense por los Derechos Civiles, particularmente en las sangrientas Marchas de Selma a Montgomery, emitiéndola por altavoces como una burla.
    Y es que, la traducción literal del título de la canción es Adiós, Adiós pájaro negro.
    Otra anécdota más amable nos cuenta que los Beatles quisieron hacer una versión de esta canción, aunque nunca llegó a término. Sin embargo, Ringo Star si que la publicó en su album Sentimental Journey y Paul McCartney también lo hizo en Kisses on the Bottoom. ’
    ROD STEWART
    Bye bye blackird
    The Best of The Great American Songbook, Corte 09
    Otro de los estándares que aparecen en este disco es These foolish things, una canción con música de Eric Maschwitz y letra de Jack Strachey, ambos ingleses.
    La canción no tuvo un éxito inmediato. Tuvieron que pasar algunos años para que, de forma puramente casual, cayera en manos de Leslie Hutch, un famoso pianista y cantante de la época. Le gustó, la grabó y la canción se convirtió en un gran éxito. A partir de este momento, fue interpretada por numerosos artistas. Las versiones más populares fueron la de Benny Goodman y la de Teddy Wilson con Billie Holiday. Recordareis que, en el capítulo dedicado a Billie Holiday tuvimos ocasión de escuchar esta versión. Hoy será la de Rod Stewart.
    ROD STEWART
    These foolish things
    The Best of The Great American Songbook, Corte 10
    Vamos a despedirnos por hoy con una de las más famosas canciones del disco: What a wonderful world, una canción que fue escrita con la idea de que, de alguna manera, pudiera calmar el clima político y racial de la década de 1960. Pensada desde su origen para Louis Armstron, éste la estrenó en 1967 como sencillo.
    La canción describe la inclinación del cantante por las cosas sencillas de cada día, con un tono optimista y esperanzado en el futuro.
    Curiosamente, esta canción entró a formar parta de la Lista de canciones inapropiadas que confeccionó, tras los atentados del 11 S , la Clear Channel Communications, la corporación más grande de medios a nivel mundial, con participación en los sectores de TV, Radio, Internet y Publicidad.
    Bueno, pues estos personajes, que saben en todo momento lo que es bueno o malo para el resto de los mortales, confeccionaron una lista de alrededor de 165 canciones cuyas letras eran cuestionables en el contexto posterior a los ataques terroristas. No las prohibieron, pero aconsejaban no radiarlas. Estas canciones no tenían, en muchos casos, letras belicistas ni incitaban al odio, simplemente se trataba de no avivar los recuerdos de aquel trágico suceso que tan profunda huella había dejado en la sociedad estadounidense.
    Si alguien tiene curiosidad por analizar la lista, la puede encontrar en internet Memorando del Clear Channel de 2001.
    Ah, en esa lista, está el Black is Black, de Los Bravos. Una canción peligrosa, donde las haya.
    ROD STEWART & Stevie Wonder
    What a wonderful world
    The Best of The Great American Songbook, Corte 12
    Bueno, pues hemos llegado al final. Yo creo que Rod Stewart acercó con la recuperación de todas estas canciones. Y también lo entendieron así sus numerosos fans. No hay nada como versionar canciones inmortales. Sobre todo… si se hace bien.
    Familia, estáis emplazados para la próxima semana aquí, en Sienteloconoido.caster.fm. Hasta entonces… ¡Buenas vibraciones!
    34 min

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"Nada más que música" es una sección del magacín cultural transmedia "Siéntelo con Oído" que producimos en Zaragoza y publicamos todos los jueves en nuestro blog: Https://www.sienteloconoido.es. Tiene un solo objetivo, entretener. Para ello vamos a contar con el mejor aliado posible, la música, nada más y nada menos.

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