La empanada mental del sanchismo es ciertamente monumental. No recuerdo algo igual en la política europea. Es posible que la encontremos en países poco avanzados en el terreno democrático o en regímenes autoritarios. Sánchez ha convertido España en un modelo híbrido, porque se comporta como un auténtico déspota que desprecia a las Cortes Generales, el Poder Judicial y, en definitiva, al Estado de Derecho. Al igual que no quiere presentar el proyecto de Presupuestos con la peregrina excusa de que la economía va muy bien, le gustaría hacer lo mismo con la convocatoria electoral.