Ximena Sanz de Santamaría reflexiona, desde la terapia breve estratégica y la idea de “realidad” de Giorgio Nardone, sobre cómo la maternidad transforma de por vida la relación de una mujer consigo misma y implica un duelo: pérdida de tiempo, espontaneidad, libertad, sueño, comer tranquilo, estabilidad económica y una vida con menos miedo. Describe cómo en el posparto se intensifican emociones como miedo, inseguridad, culpa, vergüenza y soledad, alimentadas por el juicio social, la expectativa de “intuición” inmediata y la comparación en redes sociales, pudiendo derivar en pensamientos oscuros y depresión posparto. Propone dosificar redes, buscar conversaciones vulnerables con otras madres, pedir ayuda personal (pareja, familia, red) y profesional (psicología/psiquiatría), y valorar pequeños logros que, con experiencia y tiempo, construyen intuición, seguridad y compasión, descubriendo que las madres son “increíbles” con errores y aprendizajes.