(Mensaje de Nuestra Santa Madre para la reunión de oración del 19 de enero de 1991.)
"La paz esté con vosotros, amadísimos hijos míos.
Os estoy invitando a todos hoy a orar por la Unidad. Para uniros, debéis amar, para uniros, debéis ser humildes y obedientes. No dejéis que nadie os extravíe con otras doctrinas. Permaneced fieles y no tropezaréis. Hoy en día los países no producen felicidad ni virtud, porque vuestra generación ha desertado al Señor. El resultado de esto es el pecado. Dichoso el hombre que ha sido preservado de él. Si vuestra generación hubiese caminado por la senda de Dios, habríais vivido en paz.
¡Oh, hijos! Os estoy llamando. Mis gritos se dirigen a todas las naciones. Los muertos1 no pueden oír ni alabar al Señor, pero vosotros, los que estáis atentos a Mis llamadas, alabad al Señor, glorificad al Señor con vuestro amor, con vuestra fe y con vuestra esperanza. El Cielo te pertenece, hijo Mío, por eso te ruego a ti, que tienes boca, que hables al Señor y Le bendigas. Tú que tienes ojos, mira Su Belleza. Dedica más tiempo a contemplar Sus Llagas, las Llagas que le fueron infligidas para tu salvación. Tú que tienes oídos, escucha Nuestras súplicas. Tú que tienes corazón, ama al Señor, adóralo y ofrécele tu corazón." Fragmento del Mensaje del 8 de enero de 1991