"Hija, si tuvieras tiempo para pensar y meditar, Me complacerías aún más. A partir de ahora Me buscarás en el silencio, Me amarás en absoluto silencio, orarás en silencio, entrarás en Mi Mundo Espiritual en silencio2. Recompénsame ahora. Te amo. Hónrame, dándote a Mí. No Me disgustes. Sé Mía, bienamada, ¡habla!
¿Cómo hacerlo en silencio, Señor?
En silencio, mirándome. Quiero que permanezcas silenciosa, sin interferencias de ninguna clase. Búscame en el silencio.
¿Sin ninguna interferencia?
Ninguna en absoluto. Desea el silencio.
Jesús, ¿cómo me sería posible encontrar ese silencio en una familia? ¡Es casi imposible!
Yo te lo proporcionaré. ¡Me das pena, Vassula! Mi resto, Mi mirra, Mi amor, ¡qué no haréYo por ti! Mi Corazón se llena de compasión por tu aflicción y tus caídas. Yo, el Señor, te ayudaré. No te sientas jamás abandonada o no amada. ¿Sabes cómo Me sentí Yo aquella vez que tú te creíste no amada?" Extracto del Mensaje del 31 de mayo de 1987
La voz en los audios es de Bruno Fourure, coordinador de un grupo de oración y colaborador de los retiros de la Verdadera Vida en Dios en México.