¿Un nutricionista o un TSD puede comer “mal”? ¿Hasta qué punto nuestra forma de comer condiciona la percepción de nuestra competencia profesional?
En este episodio hablamos de una creencia muy presente dentro y fuera del sector: la idea de que el profesional de la nutrición debe ser un ejemplo permanente de alimentación “perfecta”. Analizamos cómo esta expectativa se interioriza durante la formación, se refuerza en redes sociales y acaba generando culpa, autoexigencia y miedo al juicio, incluso entre compañeros de profesión.
Reflexionamos sobre la confusión entre coherencia profesional y control alimentario, sobre el peso de la imagen corporal en la credibilidad clínica y sobre cómo esta presión puede afectar tanto a la relación con la comida del profesional como a su práctica asistencial.
Un episodio para cuestionar el ideal del “nutri impecable”, diferenciar conocimiento de conducta, y recordar que ejercer bien no implica comer perfecto, sino tener criterio, flexibilidad y una mirada clínica honesta.
Si eres nutricionista o TSD y alguna vez has sentido que no puedes permitirte comer “como una persona normal”, este episodio es para ti.