Seguimos reflexionando acerca del Amor, lo hemos contrastado con lo que hacemos, lo que conseguimos, lo que deseamos..., sabemos que sin Amor, en realidad, no hay nada que merezca la pena. Pero, ¿Dónde está el Amor?, en el segundo fragmento de la Carta de San Pablo a los Corintios, se nombran sus atributos. Uno de ellos, la paciencia, una capacidad que debemos entrenar para desoír la voz del ego y mirar más allá de la incertidumbre, la tristeza y las expectativas. Ser paciente nos fortalece y nos sintoniza con la vibración de nuestra fuente amorosa de vida, por sí misma, ya es un logro.