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Gabriel salió de España en 2009 debido a la crisis económica. Su primer destino fue Arabia Saudí, todo un reto.
El choque cultural inverso es la etapa en la que los expatriados no solemos pensar mucho ¿qué pasa cuando nos toca regresar a nuestro país de origen? Obviamente no la vas a vivir de la misma manera si regresas de forma voluntaria y deseada que si te toca volver por obligación. Puede que regreses porque has finalizado tus estudios en el extranjero, porque se acabó el proyecto laboral o bien porque algo no ha salido como esperabas.
En cualquier caso, esta fase se refiere a la etapa de readaptación a tu país de origen. Y aunque parezca mentira, no es tan fácil como parece.
Si has vivido una temporada en el extranjero no vas a encontrar tu vida anterior tal y como la dejaste. Tú has cambiado y los demás también. Y lo cierto es que todo y todos hemos evolucionado a diferentes velocidades y en diferentes direcciones.
Si ya ocurre que te cuesta volver a la normalidad después de unas vacaciones, imagínate si has pasado años viviendo aventuras e
¿Cuántas veces te han dicho “qué bien vives” o “qué suerte tienes de la vida que llevas”? ¿y cuántas veces has resoplado y pensado en silencio que nadie te comprende? Por fin un gráfico para mandar a tus familiares y amigos: la curva de (in)felicidad que todo Expat sufre en sus carnes.
Las empresas bien saben cómo analizar los elementos claves para que las expatriaciones de sus empleados sean un éxito. Pero han ido descubriéndolo a base de muchos errores y trompicones. No en vano desplazar a un trabajador y a su familia es una inversión económica importante de la cual se espero retorno.
Pero lo que realmente importa es saber cómo vas a encajar tú –y tu familia si viajas acompañado- en este nuevo rol. Vivir en otro país ya es de por sí todo un reto: la mudanza, las nuevas costumbres o el idioma. Pero cuando, además, viajas con mochila y con un nuevo proyecto laboral, la cosa se complica.
La curva de (in)felicidad es de sobra conocida: en toda experiencia en el extranjero se dan una serie de etapas lógicas y estadísticamente comprobadas.
Helga ha vivido una doble expatriación. De Barcelona a Chile y, unos años después, de Barcelona a Dubai.
Un niño de tercera cultura (Third Culture Kid) es una persona que ha pasado una parte importante de sus años de desarrollo lejos de la cultura paterna. Y aún se complica más en casos como el de Goya, de madre española, padre inglés, que nació en Qatar, vivió los primeros años de su vida en Singapore y desde los tres años está viviendo en los Emiratos Árabes, actualmente en Abu Dhabi.
Lo que muchos padres no comprenden es que para los niños no existen países ni fronteras, sólo su mundo y lo que les rodea. Así que es importante no anticiparse a los problemas que no existen.
Existe la teoría de la identidad social que habla sobre la falta de arraigo o de identidad en un niño de la tercera cultura. Y lo que hay que entender es que los beneficios superan en muchos casos esa crisis de identidad que en realidad sólo viven (o sufren) los adultos.
Está comprobado a que los niños expatriados que se ven
Un niño de tercera cultura (Third Culture Kid) es una persona que ha pasado una parte importante de sus años de desarrollo lejos de la cultura paterna. Y aún se complica más en casos como el de Goya, de madre española, padre inglés, que nació en Qatar, vivió los primeros años de su vida en Singapore y desde los tres años ha vivido en los Emiratos Árabes, actualmente en Abu Dhabi.
Lo que muchos padres no comprenden es que para los niños no existen países ni fronteras, sólo su mundo y lo que les rodea. Así que es importante no anticiparse a los problemas que no existen.
¿Eres mujer expatriada? Dicen que detrás de toda expatriación hay una gran mujer. Pero con frecuencia sufrimos la soledad, la incomprensión y el desprecio de los demás.
Vivir en la República Dominicana despierta toda clase de envidias. Como si residir en este lugar paradisíaco fuera sinónimo de vivir en unas eternas vacaciones. Obviamente no es así, pero yo tampoco sabía lo que significaba antes de llegar aquí. No obstante, dos años después, sigo sin poder explicar qué tiene el Caribe para que me atrape y me enamore. Así que ante la posibilidad hipotética de que este sueño se acerque a su final, hago un repaso de las cosas que no quiero olvidar.
Cada vez que lo pienso, en un posible final, me encuentro haciendo listas mentales de todo lo que me quedaba por hacer en este país. La cantidad de cosas que voy a extrañar, la calidad de vida que me daba vivir en este lugar. Las playas, el sol, las palmeras, la gente, el clima. La belleza de una isla que no acabo de conocer. Ni de entender. No, espera, no podemos irnos todavía.
Flora Biddulph lleva 18 años fuera de su Galicia natal. Lleva muchas mudanzas a cuestas con su marido y su hija Goya ¿quieres escuchar su historia?
La última moda es pagar por unas vacaciones de turismo extremo. El objetivo: pasar penurias. A pocas semanas de mis vacaciones de verano, no doy crédito, aunque tampoco debería sorprenderme. Si lo que buscas es turismo extremo puedes viajar sin agencia y vivir como hacemos los expat de a pie, eso sí que es una aventura.
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