¿Para qué trabajamos? Esa pregunta para muchos no es un gran misterio. De algo tenemos que comer, ¿no? La mayor parte de la gente cree que el trabajo es una necesidad. Los filósofos han tratado también de explicar qué sentido tiene que el hombre se esfuerce tanto en el trabajo. Aristóteles decía en la antigüedad que el objetivo del trabajo es poder dedicarse después a lo que realmente nos interesa y Bertrand Russell en el siglo pasado pensaba algo parecido. El marxismo también tuvo diferentes versiones para explicar el sentido del trabajo y el yerno de Marx, el cubano Paul Lafargue, decía en su libro El derecho a la pereza que el trabajo no es lo único que necesitamos para comprender la vida. El trabajo es mucho más que una ocupación y tiene que ver con tu identidad y con cómo eres como persona. Lo que hacemos está relacionado con lo que somos y es por eso que cuando uno se queda sin trabajo lo que uno parece arriesgar es su propia identidad y realización en la vida. La jubilación, por otro lado, a pesar de lo que las agencias de seguros pretenden hacernos creer a través de su publicidad, puede también para muchos que nos acercamos a ella ser una fuente de inquietud, pero ¿por qué? El kohelet que nos habla hoy en este texto nos habla también de su frustración en relación al trabajo.... Podcast de Jose de Segovia sobre Libro del Eclesiastés, Cap. 2 12-26