Hay algo tremendamente ofensivo en el mensaje cristiano queramos o no queramos. Es cierto que nosotros a veces lo hacemos todavía más ofensivo, ya sea por la torpeza de nuestras palabras o por nuestra insensibilidad, pero es que además hay algo en el corazón del evangelio que molesta a toda persona. ¿Cuántas veces hemos oído a la gente decir que no pueden creer que sólo algunos puedan salvarse? ¡y deciden no creer en un Dios que piense así! Pero el Dios en el que creemos y al que cantamos y del que hablamos debe tener el control de decidir cómo es él. Si somos nosotros quienes determinamos quién es él y de qué manera debe ser para poder aceptarlo nos estamos equivocando. La cuestión más importante no es si nosotros le aceptamos a él sino si él, en caso de que exista, te acepta a ti. Porque si él está ahí, de hecho, no importa si le aceptamos o le rechazamos; nada de eso va a cambiar la verdad de cómo es él. En este texto veremos lo importante que es saber que esa verdad se revela precisamente en Cristo.
... Podcast de Jose de Segovia sobre Hechos de los Apóstoles, Cap. 22 30ss