Pablo ha hecho señales, prodigios y milagros que demuestran su apostolado. Él ha
sido como un padre que no solo ha gastado de lo suyo, sino que se ha entregado por amor. Pablo explica que nunca ha sido una carga para ellos, ni los ha atrapado
con engaño. Su temor es que cuando vuelva a verlos, tenga que llorar por los que
han pecado y no se han arrepentido