No resistáis al que es malo; cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo niegues. Amad a vuestros enemigos, orad por los que os ultrajan para que seáis hijos de vuestro Padre. Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.