Jesús reprende a Corazín, Betsaida y Capernaúm, ciudades en las cuales ha hecho muchos de Sus milagros, pero no se han arrepentido. Le ha agradado a Dios esconder estas cosas de los sabios y de los entendidos, y revelarlas a los niños. Los trabajados y cargados que vienen a Jesús hallan descanso, porque el yugo del Señor es fácil y ligera Su carga.