Dios juzgó la casa de Israel por su idolatría, y los esparció por las naciones. Pero por causa de Su santo nombre, santificará a Israel, lo recogerá y lo traerá a su país. Les dará un corazón nuevo y un espíritu nuevo dentro de ellos, para que guarden Sus preceptos. Cuando sean guardados de sus impurezas, se acordarán de su mala conducta.