Pero los sacerdotes hijos de Sadoc guardaron el ordenamiento cuando los hijos de Israel se apartaron de Dios. Por tanto, ellos seguirán sirviendo a Dios en el santuario. Deberán guardar las ordenanzas respecto a la vestidura, turbantes, ingesta de bebidas alcohólicas, matrimonio, sepultura, oficio, fiestas solemnes y alimentos, entre otros. Dios será su heredad.