Jesús no ha venido a traer paz a la tierra, sino espada. Podrá haber enemistad entre los miembros de la familia por causa del Señor. El que ama más a su familia que al Señor o el que no toma su cruz y le sigue, no es digno de Jesús. Cualquiera que dé a uno de los pequeños un vaso de agua, por cuanto es discípulo, no perderá su recompensa.