Cómo definir metas para el año en términos personales, no tanto en términos empresariales.
Cuando uno se define por primera vez objetivos personales, si no tiene incorporado en el cerebro el autotracking es muy difícil que te lo continues midiendo.
Mucha gente hace objetivos anuales como si fuera una expresión de deseo: cómo me gustaría que sea el año que viene.
El problema de los objetivos anuales es que es un plazo muy largo. "Puedo empezar el mes que viene y llego".
Artículo recomendado: Sistemas vs objetivos por Scott Adams. https://www.scottadamssays.com/2013/11/18/goals-vs-systems/. Básicamente: te ponés a principio de años objetivos ("quiero pesar X kilos a fin de año", "quiero correr una maratón"). Si lo lograste, es muy difícil que lo sostengas en el tiempo.
A su vez, si es muy lejano no conectás el hábito diario con el objetivo. No conectás la dieta o el ejercicio del día con pesar X a fin de año.
Lo ideal es definir objetivos a largo plazo (un año) pero bajarlo a hábitos a cortísimo plazo (semanales o diarios). Objetivo anual: pesar X a fin de año. Objetivo semanal: comer sano X veces por semana y salir a correr X veces por semana.
Hay que hacer grande algo que parece gigante. A su vez no lo podés procrastinar porque tenés objetivos que tenés que cumplir YA (en esta semana).
Hay que premiar comportamientos, no resultados. Felicitate, generá el estímulo positivo el día que comés sano (hábito), no el día que pesás X (objetivo).
A veces es más difícil de lo que parece conectar objetivo con hábito. El objetivo puede ser cortar todos los días el trabajo 17hs, el hábito tal vez sea dejar las pantallas 21hs la noche anterior porque sabés que implica dormirte temprano, que a su vez implica levantarte temprano, que a su vez implica poder cortar más temprano.
Libro recomendado: Atomic Habits: https://www.amazon.com/-/es/James-Clear/dp/0735211299
Personalmente me sirve mucho gamificar (hacer 'juego') los hábitos. Yo en una época tenía un Excel donde sumaba puntitos por cada hábito, sumaban más los más difíciles. Entonces pensaba más en sumar puntos que en mi hábito de "leer 30 minutos".
Es más eficiente confiar en los hábitos que en la MoTiVaCiÓn.
No importa tanto cómo planificás, sino cómo trackeás que eso que planificaste se está llevando a cabos. Grandes planes hace cualquiera.
Cuando trackeas tenés los datos que te sirven para ajustar en la próxima planificación. Un buen planificador es alguien que trackeó todo el tiempo.
La gente hace mucho la de "voy a ir todos los días a entrenar", la primera semana va 4, la siguiente 2, después abandona por completo el hábito. Porque planifica por encima de sus posibilidades concretas. Y no sirve de nada.
O directamente te olvidás de lo que planificaste: "uh yo quería leer libros este año" en mayo. Es un hábito nuevo, no está presente en tu día a día. No es como lavarse los dientes que no lo pensás, lo hacés porque ya está incorporado.
Es muy difícil mejorar en hábitos sin integrarlos a tu sistema porque te vas a olvidar, los vas a posponer, les vas a bajar prioridad. Porque la mayoría de los objetivos, como "leer más", no son de vida o muerte.
Ejercicio recomendado: revisar la agenda del año anterior y todo lo que hiciste antes de definir tus objetivos del año entrante. Sirve para descubrir qué querés priorizar, y para no ponerte objetivos irreales -es muy difícil que de un año al otro empieces a hacer x3 cosas.
Recomendación: trackear objetivos de otra persona y viceversa para generar accountability.
Todo lo bueno en la vida sigue la regla del interés compuesto (@naval).