En el Evangelio de hoy (Jn 12,20-24), el Señor nos presenta la imagen del grano de trigo, que tiene caer en la tierra, y morir, para producir nueva vida. Es decir, que, para vivir, hay que primero morir. A simple vista, esta imagen parece un absurdo, o algo contradictorio. Aunque, si observamos con mayor atención, notaremos que hace comprensible algo fundamental, un elemento central de la relación de Dios con nosotros: es una imagen que da vuelta mi forma acostumbrada de ver la vida: para vivir, primero hay que morir; no vivir más de lo mismo, no vivir más según lo acostumbrado.
* Compartido, originalmente, el día 14/03/2021, en el Culto del 4° Domingo de Cuaresma, de la Iglesia Luterana El Redentor: https://youtu.be/dTJqF_Lcf2I