Es importante recuperar una conversación honesta sobre el trabajo. Una que reconozca la dignidad de ser parte de una empresa (de las buenas), el valor de trabajar en equipo, la posibilidad de crecer profesionalmente sin necesidad de “tener algo propio” para validarse, y al mismo tiempo, reconocer la validez de emprender con valentía, no para el individualismo, sino para que, desde un propósito claro, nuevos emprendimientos contribuyan a crear empresas que puedan ofrecer una mayor cantidad de empleos dignos en favor de otros que lo necesitan.