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2024 no fue un año cualquiera. En el escenario global, las tensiones geopolíticas marcaron el rumbo de muchas decisiones, desde los conflictos persistentes en regiones estratégicas hasta el reacomodo de las potencias económicas. Las empresas por su parte, como principales motores económicos, tampoco estuvieron exentas de desafíos, el sector privado tuvo que adaptarse a condiciones inciertas, innovando en procesos y replanteando estrategias para mantenerse a flote, y en este contexto, hoy ya no es suficiente ser rentables; debemos ser también responsables.
En América Latina, la confianza en las instituciones (incluyendo las empresas) está por debajo del promedio mundial debido a factores como las crisis económicas y la polarización política, elementos que contribuyen a crear este marco general en el operamos donde priva la desconfianza. Trabajar en estos entornos con altos niveles de desconfianza resulta extremadamente complejo y represente todo un reto para las organizaciones, de allí la importancia de medir consistentemente la confianza para el ámbito empresarial, de cara a establecer estrategias efectivas que nos permitan construirla a pesar de la incertidumbre.
En América Latina, la confianza en las instituciones (incluyendo las empresas) está por debajo del promedio mundial debido a factores como las crisis económicas y la polarización política, elementos que contribuyen a crear este marco general en el operamos donde priva la desconfianza. Trabajar en estos entornos con altos niveles de desconfianza resulta extremadamente complejo y represente todo un reto para las organizaciones, de allí la importancia de medir consistentemente la confianza para el ámbito empresarial, de cara a establecer estrategias efectivas que nos permitan construirla a pesar de la incertidumbre.
La suerte no es solo un hecho aleatorio y fortuito (que no descarto al 100%), sino más bien el resultado de un proceso (a veces incluso inconsciente) que nos prepara para aprovechar las oportunidades cuando se presentan.
Trabajo hibrido, Bienestar, Transformación Digital, Capacitación y Diversidad e inclusión, son variables que hoy definen buena parte de la gestión de capital humano en las organizaciones, lo que representa a su vez un proceso de transformación profunda que está redefiniendo el papel de los gestores del área. Son ellos, sentados al más alto nivel organizacional, los responsables de conducir con una visión de conjunto, la gestión del cambio que promueva esa evolución que nuestras organizaciones requieren en favor de su sostenibilidad.
Las empresas exitosas son aquellas que logran equilibrar datos y relatos para la toma de decisiones, utilizando los datos para fundamentar sus estrategias y los relatos para conectar con los contextos de dichos datos. Es aconsejable no subestimar ninguno de estos dos componentes, por lo tanto, en lugar de ver a los datos y al relato como fuerzas opuestas, es preferible entenderlos como elementos complementarios que, cuando se integran de manera efectiva, pueden llevar a las empresas a alcanzar altos niveles de éxito.
¿No les da la sensación de que los términos "estrategia" y "sosteniblidad" (entre otros), se han convertido en el “jocker" del juego de cartas”?, comodines que los ejecutivos utilizan a diestra y siniestra para dotar de un aire de importancia a cualquier iniciativa, sin importar cuán trivial o mal concebida esta sea. Hoy en día, a todo pareciera querérsele otorgar la etiqueta de “estratégico”, “sostenible” ” o mejor aún, “estratégicamente sostenible” o “sosteniblemente estratégico”, sin embargo, debemos ampliar nuestro pensamiento y sentido crítico al seleccionar estos términos en nuestras organizaciones para referirnos a lo que estamos haciendo.
El sentido propietario y el espíritu de servicio no son meras estrategias, son "filosofías" que redefinen el liderazgo y la gestión empresarial, sin embargo, estas dependen de la voluntad personal; y es esta voluntad, cuando se alinea con un sentido profundo de propiedad y compromiso genuino de servicio, la que impulsa a las organizaciones y a las personas hacia un futuro próspero y sostenible.
Aquellos líderes que reducen su rol a discursos motivacionales y frases cliché, deben cuidar el no dejar de apropiarse de las complejidades que representa liderar para crear, de manera efectiva, oportunidades de crecimiento y sostenibilidad para la organización y su gente. Confundir el “Cheerleading” (animar) con el “Leading” (dirigir) puede tener serias consecuencias para cualquier organización, mientras que la motivación y la energía positiva son importantes, sin duda, deben ser parte de un enfoque más amplio y estratégico.
A pesar de los siglos transcurridos, los esquemas de poder, estrategias e intrigas tan comunes en las antiguas cortes, pueden parecerse mucho a lo que increíblemente pasa también en el mundo empresarial moderno. Identificar y reconocer ciertos paralelismos que puedan existir en su empresa, le permitiría tomar medidas y estrategias para evolucionar como organización, en beneficio de todos sus integrantes, desempeño, y por ende, su éxito a largo plazo.
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