Ayer dejé a mi hija en la universidad y, mientras regresaba a casa, entendí que las dos estábamos cerrando un capítulo de nuestras vidas.
La vida es como un libro. Cada uno de nosotros tiene una historia única, llena de capítulos que comienzan y terminan, incluso cuando todavía no estamos preparados para dejarlos ir.
En este episodio comparto las emociones que aparecieron al regresar a una casa diferente: el vacío, la tristeza, el orgullo y, al mismo tiempo, la aceptación de que una nueva etapa está comenzando.
Cuando nuestros hijos empiezan a construir una vida independiente, también nosotros tenemos que preguntarnos quiénes somos más allá de nuestro rol como padres. Y ahí comprendí nuevamente la importancia de Yo Primero. Haber trabajado en mi sanación, en mi identidad y en mi relación conmigo misma no eliminó la tristeza de despedirme, pero me permitió sentirla sin perderme dentro de ella.
Porque prepararlos para volar también implica prepararnos nosotros para dejarlos volar.
Este episodio es para cada madre o padre que está cerrando esa etapa y descubriendo que el nido vacío no tiene por qué significar una vida vacía.
Tus hijos comienzan un nuevo capítulo. Tú también tienes derecho a escribir el tuyo.