Pollo, huevos y pan son alimentos po- líticos; alzas no se pueden descuidar
Gobernar en una pandemia es un acontecimiento inédito. A los ya difíciles y tradicionales cartones que hay que atender siempre, se suman asuntos que, por el contexto de crisis económica y sanitaria, demandan atención inmediata.
Hoy día, la agenda, más que nunca, la ponen las circunstancias y no, necesariamente, las promesas de campaña o el plan de gobierno prometido.
Sin embargo, hay temas que son tradicionalmente sensibles y uno de ellos tiene que ver con el alza o carestía de los alimentos.
El aumento del precio del pollo, de los huevos, la amenaza que suba el pan … no se puede descuidar porque son “alimentos políticos” que le ocasionan una crisis a cualquier gestión.
Y es que es alta su incidencia en las poblaciones de clase media baja y baja, que adquieren estos productos al detalle, en el día a día, por lo que resienten cualquier alza en condiciones normales, máxime en las actuales.
La diferencia es que ahora, en este mundo pandémico, estamos ante un contexto internacional que ha explicado la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se caracteriza por aumentos consecutivos en los precios mundiales de los alimentos: cereales, aceites, vegetales, azúcar y, pero en mucho menor proporción, productos lácteos y carnes (HOY, 5 de febrero, 2021).
La FAO explica que inciden, dependiendo del alimento que sea, bajas en producción, condiciones meteorológicas no favorables, compras cuantiosas de naciones particulares que limitan la oferta mundial, huelgas, escasez de mano de obra inmigrante, entre muchas otras condiciones.
Esto es bueno que la ciudadanía lo domine y tal vez sería interesante que las autoridades lo expliquen. De todos modos, es válido no quitarle el ojo a lo que pasa en el patio, incluyendo comportamientos de sectores empresariales que deben colaborar en este y otros temas.
Del lado gubernamental ha sido correcta la pronta reacción en los precios del pollo, reunión con productores de tomates, con empresarios del pan. Correcto el gesto de sentarse en la mesa con estos sectores y no simplemente ignorar su reclamo.
Pero no todo está hecho y esta crisis, como todas, genera oportunidades orientadas a, por ejemplo, mientras se desaparece el INESPRE, como se prometió en campaña, recuperar los mercaditos y popularizarlos; hacer campañas desde Proconsumidor, hasta ideas más variopintas como aumentar siembra de productos de ciclo corto y estimular el consumo de víveres.
Y es que uno siempre debe desear que los gobiernos marchen bien porque eso ayuda a la ciudadanía general, más tras una pandemia donde se debe evitar que una joven gestión con tanto que hacer aún en lucha contra corrupción, impunidad y por fortalecimiento institucional, pierda tiempo y fuerzas en una crisis social y que le griten: ¡Es la economía! ¡Es la economía!