Permanecer
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Permanecer episodes

  • Día 23 - Mandamiento 4 - Serie Los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Examina tu brillantez!

    La segunda cualidad de la luz, que es vital para nuestro éxito diario, es que resulta incompatible con las tinieblas. Así como Dios separó la luz de las tinieblas el primer día de la creación, así también quiere separar a sus hijos de luz de los hijos de las tinieblas.

    El grado en que nosotros participemos de las cosas del mundo, será el mismo en el que disminuya nuestra luz.

    Dios identifica a todas las personas como miembros de dos categorías: “hijos de luz” o “hijos de las tinieblas”. Dios dice de los creyentes: “Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas” (1 Tesalonicenses 5:5). Nos convertimos en hijos de luz con la salvación, porque Dios “…nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Colosenses 1:13).

    Como hijos de luz, hemos de vivir en un nivel más alto que los hijos de las tinieblas. Nosotros hemos de andar “…en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante… Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz” (Efesios 5:2,8).

    En 1 Corintios 5, Pablo nos explica que nosotros hemos de tener interacción con los incrédulos por medio de nuestras responsabilidades diarias. Sin embargo, en estos contactos, es en donde debemos ser luz para ellos. Pero aparte de esto, Dios hace la siguiente apelación: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?... Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré” (2 Corintios 6:14-17).

    Un creyente oscurecido tiene suficiente brillo para ser recibido por los hijos de las tinieblas, pero no tiene suficiente brillo para sentirse confortable con los hijos de luz. ¡Qué dilema!

    Esta instrucción tiene una aplicación profunda en las asociaciones de negocios, ya que una de las características de una persona en tinieblas es la codicia. Jesús advirtió que si la luz de nuestro ojo se volvía maligna [codiciosa], todo nuestro cuerpo se llenaría de tinieblas (Ver Mateo 6:22-23).

    ¿Está siendo oscurecido el brillo de tu testimonio por las influencias del mundo? Si es así, pide a Dios sabiduría en este día para “ir fuera y separarte”.

    5 min
  • Día 22 - Mandamiento 4 - Serie Los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Comprende la luz!

    Hay dos cualidades vitales de la luz que, si se comprenden, tendrán un impacto en nuestra vida diaria. Estos son presentados en el cuarto mandamiento de Cristo.

    Mandamiento cuatro: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16).

    Para poder comprender estas dos cualidades, debemos comprender la secuencia en la que la luz llega al mundo. La primera mención que se hace de la luz, la encontramos en Génesis. Las tinieblas cubrían la tierra, pero luego Dios habló diciendo: “…Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día” (Génesis 1:3-5).

    Segunda, encontramos una historia paralela en el evangelio de Juan, la cual precisamente comienza con las mismas palabras de Génesis 1:1 “En el principio…”. Juan también menciona las tinieblas sobre el mundo y cómo todas las cosas fueron creadas por Cristo, quien es el creador y la luz. Juan luego revela lo siguiente: “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo” (Juan 1:1-9). Hay una correlación entre la primera cualidad de la luz y el amor que necesita ser enfatizado.

    La luz no escoge a quién va a beneficiar o a quién no; así también es el amor. Cada persona es amada por Dios y debería serlo por nosotros. Por tanto, cada persona que nos encuentra debería ver en nosotros la luz y el amor de Dios.

    El “amor selectivo” conduce al fracaso. El Señor Jesucristo nos recuerda que Dios hace que el sol brille sobre justos e injustos. Si nosotros sólo “brillamos” cuando nos encontramos con nuestros amigos, no seremos mejores que los pecadores, ya que ellos también hacen lo mismo (Mateo 5:46-47).

    Un día me encontraba en una recepción de bodas y descubrí a una pareja sentada sola en el salón. Sentí un impulso inmediato de ir y saludarlos, sin embargo, razoné conmigo mismo que no los conocía. Este pensamiento persistió en mí hasta que decidí encaminarme a ellos y presentarme y conocerlos.

    Cuando le pregunté al esposo qué tipo de trabajo hacía, él me respondió: “Soy el juez de la ciudad”. En la plática le pregunté acerca de sus proyectos inmediatos, y él me respondió: “El día de mañana daremos los últimos pasos para demoler un edificio del condado”. Entonces, sus ojos se iluminaron y me preguntó: “Dime, ¿Por qué no le damos esta propiedad a tu organización?” Inmediatamente le respondí: “Nosotros la aceptamos”. Fue de esta manera como obtuvimos un maravilloso edificio de 35 mil metros cuadrados, en una propiedad de 10 hectáreas, para hospedar niños en la ciudad de Indianápolis al costo de un dólar.

    ¿Cuántas bendiciones hemos perdido, porque sólo “brillamos” delante de nuestros conocidos? Propongámonos ahora brillar para todas las personas que nos encontremos.

    5 min
  • Mandamiento 4 - Deja que tu luz brille - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
    Evaluación personal: ¿Cuán generoso eres tú?

    · ¿Ves a Dios como el Proveedor de toda riqueza?

    · ¿Te ves a ti mismo como un administrador de los recursos de Dios?

    · ¿Has dedicado todos tus recursos a Dios?

    · ¿Honras a Dios con una porción generosa de todos tus (Sus) ingresos?

    · ¿Estás viviendo de la forma más moderada posible, de forma que puedas tener más para reinvertir?

    · ¿Compartes con los creyentes cuando conoces que alguno de ellos está pasando por necesidades?

    · Cuando tú das, ¿lo haces pensando en lo que podrías pagar con aquello que estás dando, o lo haces pensando en lo que Dios puede proveer a través de ti?

    · ¿Has rechazado el propósito de ser rico en dinero, y te has apropiado del propósito de ser rico en buenas obras?

    · ¿Cuántas veces has sacrificado cosas que tú querías con el fin de dar para las necesidades de otros?

    Comenzar a demostrar generosidad

    Dedica tus recursos a Dios

    El primer paso hacia la generosidad es dedicar todos nuestros recursos a Dios, incluyendo nuestro dinero, tiempo, posesiones, y fuerzas.

    Practica la moderación personal

    Basados en los requerimientos de la mayordomía, debemos gastar lo menos posible en nosotros mismos de forma que tengamos bastante para invertir en formas que traerán retornos multiplicados.

    Aprende a dar conforme Dios te dirige

    La meta de la generosidad es demostrar el amor del Señor de manera que otros sean conducidos a Él. Cuando una persona que se encuentra en necesidad recibe un regalo anónimo que satisface la necesidad, Dios es glorificado y el dador se alinea para recibir recompensas eternas.

    Si nosotros damos con la motivación de una alabanza pública, recibiremos la alabanza de la gente, pero perderemos las grandes recompensas que vienen de Dios. “Mas cuando tú des limosnas, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:3-4).

    7 min
  • Día 20 - Mandamiento 3 - Serie Los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Ten una GRAN reacción!

    Grandes recompensas están reservadas para todos aquellos que soportan las aflicciones y las pruebas, incluyendo el poder de Dios y la corona de vida: “Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas” (Santiago 1:21). Si podemos aprender cómo tener la reacción correcta a cada situación incluyendo la de ser vituperados, daremos un paso gigantesco al éxito diario.

    Aquellas acusaciones que nos producen enojo, les confirma a los oyentes que en parte somos culpables, pero una reacción gozosa es un gran testimonio de nuestra inocencia.

    Dar gracias: “Dad gracias en todo [incluyendo el ser vituperados], porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:18). Si nuestra primera reacción es dar gracias a Dios, tendremos la actitud correcta del corazón para poder comprender las razones profundas del por qué Dios lo permitió.

    Regocijarnos: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” (Filipenses 4:4). Dar gracias es una reacción de la voluntad, pero el regocijarse es una reacción del espíritu cuando hacemos una lista de los beneficios que Dios intenta darnos a través de la prueba.

    Injertar rhemas: “…recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas” (Santiago 1:21). Durante el tiempo en que Jesús estuvo en el desierto de la tentación, venció a Satanás tres veces empleando las Escrituras: “Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). Nosotros hemos de seguir su ejemplo.

    Clamar a Dios: “E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás” (Salmos 50:15). Clamar a Dios es poderoso. David testificó diciendo: “Serán luego vueltos atrás mis enemigos, el día en que yo clamare; esto sé, que Dios está por mí” (Salmos 56:9).

    Triunfar con buenas obras: “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Romanos 12:21). Es a través de las buenas obras, que serán avergonzados aquellos “…que calumnian vuestra buena conducta en Cristo” (1 Pedro 3:16).

    Cada relación en tu vida será exitosa si ‘estas cinco reacciones las llevas a cabo como una respuesta inmediata a los ataques.

    Dios puede darnos la sabiduría y la gracia para tener una GRAN reacción, comenzando desde ahora.

    5 min
  • Día 21 - Mandamiento 3 - Serie Los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Documenta tus reacciones!

    Bienvenido al día 21 de meditación. En una ocasión escuché que una actividad que se realiza por más de 21 días, se convierte en un hábito. Qué buen hábito es el de meditar. Sin embargo, Dios nos garantiza un éxito completo cuando meditamos en la Palabra de Dios y nos determinamos en cumplirla.

    La luz espiritual que se recibe y que se obedece produce más luz, pero la luz que se descuida y se rechaza, produce más tinieblas.

    Nuestro estorbo más grande para aplicar el mandamiento de regocijarnos cuando somos vituperados, es el enojo que explota cuando las pequeñas cosas salen mal en la familia. Nuestra reacción a las pequeñas irritaciones puede establecer nuestras reacciones a los asaltos mayores.

    Por esta razón, los pasos de la GRAN reacción, la cual meditamos ayer, son vitales. En tu diario en este día, te animo a reunir a tu familia y juntos meditar en estos puntos. Selecciona una área en la cual anteriormente reaccionaste mal y escribe qué hubiera pasado si hubieras aplicado estos pasos.

    Luego, piensa en alguna situación que se presente en tu familia y aplica estos pasos. No puedes imaginarte cómo va a instruir y a animar a tu familia a seguir los caminos de Dios conforme te observan humillarte ante el Señor y aplicar a tu propia vida la verdad de Dios.

    El honor más grande es otorgado al líder que enseña con ejemplo y con un espíritu de humildad.

    El enfoque en tu familia sigue el ejemplo de David, quien hizo de su casa una prioridad: “Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa” (Salmos 101:2).

    Cuando tu desarrollas este proyecto y escribes sus resultados, tendrás un “best-seller” con información para los demás padres que están deseosos de encontrarla para guiar también a sus familias, y descubrirán lo que hiciste para conquistar el enojo, y cuáles fueron los buenos resultados.

    4 min
  • Día 19 - Mandamiento 3 - Serie Los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Considera a los enemigos como agentes!

    Sabiduría es basar nuestras respuestas en el cuadro completo. Esto significa reconocer que lo que nos acontezca, no es por el hecho de la casualidad, o por la voluntad del hombre, sino más bien es la obra de Dios. Un gorrión no puede caer a tierra sin la aprobación de Dios; así tampoco nadie puede dañarnos si Dios no lo permite.

    Si consideramos a los burladores y a los que nos vituperan como enemigos, nos vamos a enojar y a desanimar, pero si los consideramos como agentes de Dios para nuestro bien y para Su gloria, ¡Nos vamos a regocijar!

    Pablo fue atormentado tan dolorosamente, que le pidió a Dios tres veces que le quitara aquel mal; sin embargo, cuando Dios le explicó que este mensajero (agente) de Satanás era permitido para mantenerlo humilde y para que de esa manera reposara más poderosamente el poder de Dios sobre su vida, Pablo se comenzó a gloriar y a gozar (2 Corintios 12:6-10).

    Job también experimentó lo mismo. Satanás fue claramente el responsable de la destrucción de sus hijos, posesiones y salud; sin embargo, en vez de decir: “Dios dio y Satanás quitó”, él pudo decir: “Jehová dio, y Jehová quitó…” (Job 1:21).

    Dios hace que aún la misma ira del hombre le glorifique, al hacer que los mismos ridiculizadores cumplan los propósitos de Él.

    Los hermanos de José lo menospreciaron por causa de sus sueños, en los cuales les decía que un día se iban a postrar ante él. En un arranque de ira y amargura, lo vendieron como esclavo, lo que al paso del tiempo hizo que sus sueños se hicieran realidad. Mucho tiempo después les dijo: “Vosotros pensasteis mal contra mi, pero Dios lo encaminó para bien” (Génesis 50:20).

    Jesús también fue vituperado por los fariseos cuando les dijo que si ellos destruían el templo (su cuerpo), Él lo iba a levantar en tres días. Su cruel acción de crucificarlo, hizo que se cumpliera este evento histórico mediante el cual alcanzamos nuestra salvación.

    En toda la Escritura y la historia hay ejemplos de grandes logros que fueron facilitados gracias a los vituperios de los oponentes. El Dr. Raymond Damadian fue ridiculizado por sus colegas, cuando les dijo acerca de diseñar una máquina para poder tomar imágenes de los órganos internos. Sus reacciones lo motivaron e inventó el escáner MRI que revolucionó el diagnóstico de la medicina.

    Ya que este es el modo de Dios, no deberíamos sorprendernos cuando se nos dice que nos regocijemos cuando los hombres hablen falsamente en nuestra contra. Dios está preparando a esa persona para lograr grandes cosas aquí en la tierra y para recibir grandes recompensas en la eternidad.

    4 min
  • Día 18 - Mandamiento 3 - Serie Los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Intercambia tu reputación!

    Pocas experiencias en la vida son más dolorosas como que nuestra reputación y buen nombre sean difamados. Nuestro nombre representa todo lo que somos, y cuando somos injuriados o vituperados con información falsa o distorsionada, nos sobresaltamos y reaccionamos. Instintivamente sabemos que:

    “De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro” (Proverbios 22:1 ).

    Muchas veces tratamos de aumentar el respeto a nuestro nombre por medio de riquezas, posesiones de prestigio, o por logros plausibles que hemos obtenido. Usualmente, el motivo detrás de este esfuerzo personal es el temor a ser rechazado. Dios advierte que “el temor del hombre pondrá lazo” (Proverbios 29:25). Un lazo es una trampa mortal que sujeta a sus víctimas y no las suelta hasta que son destruidas.

    Nuestro nombre es importante y no debe ser manchado por causa de palabras, acciones o actitudes que dañen a otras personas; sin embargo, debemos tener en mente que hay otro nombre que es mejor que el nuestro, el cual es mejor escoger; este es el nombre de Jesucristo, el cual es sobre todo nombre en el cielo y en la tierra (Filipenses 2:9-11). El mandamiento de regocijarnos incluye el intercambiar nuestra reputación por la reputación de Dios.

    Ya no deberíamos preocuparnos por lo que la gente piensa de nosotros; en vez de eso debemos preguntarnos: ¿Pueden ellos observar al Señor Jesús en nosotros?

    Cuando yo tenía 29 años de edad, era el director de una organización juvenil. Por muchos años había estado desarrollando un plan que creía iba a ser muy efectivo para la juventud. Cuando lo presenté al grupo de directores, me sorprendí por su reacción. No solamente rechazaron y menospreciaron el plan, sino que también me acusaron de diez cosas, las cuales yo creía que eran falsas e insignificantes. También me quitaron el puesto de director del grupo y se lo dieron a otro joven con mucha menos experiencia que yo.

    Durante este tiempo difícil, Dios me aseguró que si me mostraba agradecido y fiel a Él, daría como resultado que apareciera un buen reporte sobre el mal reporte anterior. Esto fue realmente lo que sucedió, ya que el plan que los directores rechazaron se convirtió en el Seminario Básico, el cual ha beneficiado a millones de jóvenes y familias alrededor del mundo.

    Dios también va a actuar a tu favor si declaras de todo corazón: “Oh, Señor, intercambio ahora mi nombre y mi reputación por el majestuoso y poderoso nombre de Jesucristo”.

    5 min
  • Día 17 - Mandamiento 3 - Serie Los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Experimenta un rostro brillante!

    Algo inesperado sucede cuando sufrimos por hacer el bien. Muchas veces nosotros mismos no nos damos cuenta, pero aquellos que nos rodean lo notan. Un espíritu de gloria viene sobre nosotros.

    “Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, Él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado” (1 Pedro 4:14 ).

    La palabra gloria en griego es doxa, que significa: “honor” y “renombre”; lo opuesto es “vergüenza” y “deshonra”. Es el carácter de Dios y Su imagen la que atrae la atención y demanda reconocimiento a sus mandamientos. Esto es equivalente al esplendor, el brillo, a la luz radiante. Esto es lo que Dios nos mostrará en su gran revelación final a cada uno de nosotros. Esto incluye la excelencia y la precisión de la naturaleza divina. La gloria de Dios se inicia dentro del creyente y la refleja en su apariencia exterior, la cual atrae la atención con su brillo y esplendor (vea Hebrew/Greek Key Study Bible , Spiros Zodhiates, Th.D., editor, páginas 1708–1709).

    La fuente de nuestra luz es el rostro del Señor Jesús brillando en nosotros y sobre nosotros, lo cual sucede durante la persecución.

    Note la relación que hay entre el rostro brillante de Dios sobre nosotros y los ataques de los demás: “En tu mano están mis tiempos; líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores. Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo; sálvame por tu misericordia” (Salmos 31:15-16). “Nos pusiste por escarnio a nuestros vecinos, y nuestros enemigos se burlan entre sí. Oh Dios de los ejércitos, restáuranos; haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos” (Salmos 80:6-7 ver también Salmos 119:135).

    Tres de los discípulos contemplaron la transfiguración del rostro del Señor Jesús en el monte cuando “resplandeció como el sol” (Mateo 17:2). También Esteban, en su momento de persecución y martirio, contempló el rostro brillante de Jesús (Hechos 7:54-60).

    Posiblemente, ningún hombre en el siglo dieciocho fue tan ridiculizado, perseguido, escarnecido y ultrajado como lo fue Juan Wesley. Era ridiculizado en los artículos de los periódicos, era motivo de burla en las comedias, en algunos sermones, y hasta en las caricaturas. Muchas de sus reuniones evangelísticas eran interrumpidas por actos vandálicos, y con falsas acusaciones. Sin embargo, a través de todo eso, la gente se sorprendía al contemplar el radiante rostro de Wesley, y en estos tiempos él es uno de los pocos hombres de esa época que son recordados.

    Cuando nosotros le pedimos a Dios que haga resplandecer su rostro sobre alguien, nos estamos enfocando en la recompensa que viene de parte de Dios cuando esa persona reacciona correctamente al vituperio. Mañana vamos a estudiar lo que eso significa.

    Entre tanto, continuemos meditando en los ricos tesoros del mandamiento de regocijarnos.

    4 min
  • Día 16 - Mandamiento 3 - Serie Los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Espera sorpresas!

    Nosotros jamás debemos olvidar que estamos en un combate constante. La vida de aquellos que están bajo nuestro cuidado y protección dependen de nuestro éxito. En la batalla, una de las tácticas más efectivas del enemigo es el ataque sorpresa. Esta táctica la emplea Satanás para lanzarnos sus dardos de vituperio.

    “Aún el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar” (Salmos 41:9).

    Este salmo profético fue experimentado por David y se repite en Salmos 55:12-14: “Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él; sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía, y mi familiar; que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, y andábamos en amistad en la casa de Dios”.

    Cuando la verdad se recibe y se practica, causa división. Jesús lo dijo claramente: “¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión” (Lucas 12:51). Jesús mismo demostró esta verdad que requería un cambio de vida. Muchos de sus seguidores se ofendieron y ya no caminaron más con Él (Juan 6:66). La traición que experimentó la llevó a cabo el discípulo menos esperado, el único que tenía una posición establecida: Judas era el tesorero (Juan 13:29).

    Los ataques sorpresivos también producen resultados sorpresivos en aquellos que los están viendo.

    Cuando yo observé a mi padre tomar la firme decisión de vivir justamente y abandonar la posibilidad de ser el presidente de la compañía, yo me dije a mí mismo: “Si él lo puede hacer en el mundo de los negocios, también yo lo puedo hacer en la escuela”. Así fue como inicié una serie de proyectos acerca de cómo explicar el evangelio a cada compañero de escuela.

    Algunos ataques sorprendentes me sobrevinieron, y no de los estudiantes, sino del superintendente de la escuela. Un día me llamó a la oficina y me exigió respuesta a su pregunta: “¿Estás tratando de convertir a todo el cuerpo estudiantil?” Con respeto pero con entusiasmo le dije que esa era mi intención. Me amenazó si no paraba a un grupo de oración que se reunía en la cafetería antes de las clases, diciéndome que iba a enviar una carta a cada familia diciéndoles qué es lo que creía de “mi fe”.

    Pero Dios tiene la última palabra. Durante esos años yo seguía meditando en las Escrituras de día y de noche y comencé a experimentar las bendiciones de Dios en cada área de mi vida. Así que un día, el superintendente tuvo que felicitarme enfrente de todo el cuerpo estudiantil por haber ganado una competencia: “El futuro científico de América”. También, al final de mi graduación, él mismo tuvo que entregarme una beca especial colectada por los demás estudiantes agradecidos.

    Propongámonos ahora regocijarnos siempre que seamos vituperados. Esto va a causar que las demás personas examinen más profundamente las cosas contra las cuales están reaccionando.

    5 min
  • Día 15 - Mandamiento 3 - Serie Los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Comprende el programa!

    El tener una perspectiva positiva a las circunstancias diarias de la vida, es esencial para el éxito. Sin embargo, si nuestra percepción no da lugar al conflicto que hay entre el bien y el mal, triunfando al final el bien, nos sentiremos desilusionados; por esto, se nos da el tercer mandamiento de regocijarnos.

    Mandamiento tres: “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros” (Mateo 5:11-12).

    Entre más meditemos en este mandamiento, mucho más descubriremos las riquezas que hay por vivir conforme a los caminos de Dios. Estos tesoros están basados en la promesa de que vamos a experimentar recompensas inesperadas, así como traer luz a los “aborrecedores de la luz”, si es que reaccionamos correctamente a sus ataques.

    Cuando uno se convierte en un seguidor de Jesucristo y deja de hacer las cosas que los amigos impíos practican, esos mismos amigos se sienten culpables por sus caminos de maldad; en esa condición, sólo tienen una alternativa: o responden a los impulsos del Espíritu Santo por la convicción de su pecado y se arrepienten, o reaccionan en contra de los reglamentos establecidos por Dios demostrados en la vida de los creyentes.

    Pedro describe este conflicto al declarar que los amigos impíos nos vituperarán: “A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan” (1 Pedro 4:4). Isaías también habló de esta reacción cuando dijo: “Y la verdad fue detenida, y el que se apartó del mal fue puesto en prisión; y lo vio Jehová, y desagradó a sus ojos, porque pereció el derecho” (Isaías 59:15).

    En medio de esta reacción de menosprecio, se nos insta a “regocijarnos, y estar sumamente alegres”. Así que, Dios conoce algo que nosotros ignoramos acerca del beneficio y de las recompensas de ser vituperados por hacer el bien, y esto es lo que queremos meditar en esta semana.

    La reacción emocional de nosotros cuando el bien que hacemos es mal recibido, revela mucho de nuestro nivel de madurez en los caminos de Dios.

    Cuando yo era un adolescente, observé Mateo 5:11-12 en acción. Mi padre era el director ejecutivo de una compañía de publicidad de ingeniería civil. Los papeles estaban en orden para que él llegara a ser el presidente de la compañía y gozar de un salario muy alto. Él era el favorito del jefe, que a su vez se convertía en el jefe principal de la corporación, hasta que mi padre se convirtió al Señor, y ya no participó de las actividades relacionadas a las promociones, tales como el alcohol.

    Su posición favorable con el jefe, poco a poco fue disminuyendo, hasta que un día fue confrontado con un ultimátum: o violaba su conciencia o dejaba el trabajo. Cuando mi padre tomó la decisión de abandonar la compañía, con una esposa y seis hijos que alimentar y sin tener ninguna propuesta de trabajo, él experimentó más vituperio de parte de los demás y muchas veces de fuentes inesperadas. En el devocional de mañana, les diré qué fue lo que pasó por causa de su decisión.

    5 min

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