David comenzó a alabar la Ley de Dios con una frase muy profunda en Salmos 19:7: “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma”. Una de las funciones de la Ley de Dios es convertir la mente, la voluntad y las emociones para que puedan estar en armonía con los caminos y los pensamientos de Dios. Esto es necesario por causa de la Palabra de Dios dicha en Isaías 55:8-9:
“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos, mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.
En Salmos 19:7, la palabra hebrea que se emplea para convertir es shuwb . Esta palabra significa: “regresar…, volver a…, regresarse (figurativamente), volverse a Jehová…, cesar de…, restaurar” (Ayuda del Léxico del Antiguo Testamento, The Hebrew-Greek Key Study Bible ). Esta misma meta para el alma se nos da en Santiago 1:21: “Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas”.
Así que, ¿Cómo convierte el alma la Ley de Dios? Note la secuencia en el salmo 19:
· “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma”. La Ley revela la naturaleza santa de Dios, la cual es un contraste directo con nuestra naturaleza pecaminosa.
· “El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo”. Los testimonios son las historias de los tratos de Dios con ciertos individuos y con su nación. Estos tratos revelan sus caminos, los cuales continuamente incluyen el nacimiento, la muerte y el cumplimiento de una visión.
· “Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón”. Los estatutos son principios bíblicos que se aplican a situaciones específicas. El corazón afirma la sabiduría de éstos.
· “El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos”. Conforme leemos la Palabra de Dios, el Espíritu Santo nos revela verdades que de otra manera no seríamos capaces de comprender, y nos guía a la conclusión de que, por nuestro propio entendimiento, no podríamos alcanzarlas.
· “El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre”. Cuando estamos conscientes de que Dios siempre está observando y evaluando cada una de nuestras palabras, pensamientos y acciones, comenzamos a comprender la sabiduría, lo cual es una herramienta esencial para cada alma convertida.
· “Los juicios de Jehová son verdad, todos justos”. Los decretos formales de Dios son justos y son verdad porque son expresiones de su naturaleza divina.
Hasta que se convierta el alma, podremos entender los caminos de Dios, que de otra manera nos producirían frustración por las cosas que nos suceden.
La Ley de Dios puede convertir nuestras almas, pero eso sólo sucede cuando la leemos. ¿Cuándo fue la última vez que leíste los cinco libros de Moisés?