Permanecer
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Permanecer episodes

  • Día 32 - Mandamiento 5 - Serie Los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Descubre los tesoros escondidos!

    Vivimos en una época en la cual la Ley de Dios ha sido sacada del sistema legal, en donde es rechazada por muchas iglesias y a la cual reaccionan negativamente muchos cristianos. El resultado ahora es que cada persona hace lo que bien le parece a sus propios ojos, y las grandes riquezas y recompensas que Dios quiere mostrar al mundo, se pierden.

    Ahora es el tiempo para nosotros, de descubrir las riquezas de la sabiduría y el poder de la Ley de Dios. Cuando entendamos esto, Dios se glorificará a sí mismo a través de nuestras vidas y el mundo comprenderá que el Señor de los ejércitos reina a través de la Ley.

    “Tiempo es de actuar, oh Jehová, porque han invalidado tu ley. Por eso he amado tus mandamientos, más que el oro, y más que oro puro. Por eso estimé rectos todos tus mandamientos sobre todas las cosas, y aborrecí todo camino de mentira” (Salmos 119:126–128).

    Cualquier persona, familia, ciudad o nación que descubre y emplea los tesoros de la sabiduría de Dios, se convertirá en una maravilla para el mundo. Esta fue la promesa que Dios dio a Israel concerniente a sus mandamientos: “Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta. Porque ¿Qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos? Y ¿Qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?” (Deuteronomio 4:6-8).

    Así que, ¿Cómo descubrimos los tesoros de la sabiduría de Dios? Santiago nos da un punto importante:

    “Si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5).

    Salomón, el hombre más sabio que jamás haya vivido, nos da esta instrucción: “Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios” (Proverbios 2:1-5).

    La clave de la sabiduría es tener un temor apropiado a Dios, porque “el temor del Señor es el principio de la sabiduría” (Proverbios 9:10). ¡Demos el primer paso al clamar al Señor por sabiduría y levantemos nuestras voces pidiendo entendimiento!

    5 min
  • Día 31 - Mandamiento 5 - Serie Los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Convierte tu alma!

    David comenzó a alabar la Ley de Dios con una frase muy profunda en Salmos 19:7: “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma”. Una de las funciones de la Ley de Dios es convertir la mente, la voluntad y las emociones para que puedan estar en armonía con los caminos y los pensamientos de Dios. Esto es necesario por causa de la Palabra de Dios dicha en Isaías 55:8-9:

    “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos, mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.

    En Salmos 19:7, la palabra hebrea que se emplea para convertir es shuwb . Esta palabra significa: “regresar…, volver a…, regresarse (figurativamente), volverse a Jehová…, cesar de…, restaurar” (Ayuda del Léxico del Antiguo Testamento, The Hebrew-Greek Key Study Bible ). Esta misma meta para el alma se nos da en Santiago 1:21: “Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas”.

    Así que, ¿Cómo convierte el alma la Ley de Dios? Note la secuencia en el salmo 19:

    · “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma”. La Ley revela la naturaleza santa de Dios, la cual es un contraste directo con nuestra naturaleza pecaminosa.

    · “El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo”. Los testimonios son las historias de los tratos de Dios con ciertos individuos y con su nación. Estos tratos revelan sus caminos, los cuales continuamente incluyen el nacimiento, la muerte y el cumplimiento de una visión.

    · “Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón”. Los estatutos son principios bíblicos que se aplican a situaciones específicas. El corazón afirma la sabiduría de éstos.

    · “El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos”. Conforme leemos la Palabra de Dios, el Espíritu Santo nos revela verdades que de otra manera no seríamos capaces de comprender, y nos guía a la conclusión de que, por nuestro propio entendimiento, no podríamos alcanzarlas.

    · “El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre”. Cuando estamos conscientes de que Dios siempre está observando y evaluando cada una de nuestras palabras, pensamientos y acciones, comenzamos a comprender la sabiduría, lo cual es una herramienta esencial para cada alma convertida.

    · “Los juicios de Jehová son verdad, todos justos”. Los decretos formales de Dios son justos y son verdad porque son expresiones de su naturaleza divina.

    Hasta que se convierta el alma, podremos entender los caminos de Dios, que de otra manera nos producirían frustración por las cosas que nos suceden.

    La Ley de Dios puede convertir nuestras almas, pero eso sólo sucede cuando la leemos. ¿Cuándo fue la última vez que leíste los cinco libros de Moisés?

    5 min
  • Día 30 - Mandamiento 5 - Serie Los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¿Por qué razón Jesús pronunció estas reprensiones tan fuertes o tales recompensas por quebrantar u obedecer el más pequeño de los mandamientos? Para comprender este mandamiento, debemos recordar la reacción de Jesús ante un principal de los fariseos que le preguntó: “¿Cuál es el más grande mandamiento?” Jesús le declaró:

    “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos” (Marcos 12:30–31).

    Si este es el mandamiento más grande, ¿Por qué se le da tanta importancia al menor de los mandamientos? Jesús explicó la relación entre los dos cuando dijo: “De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mateo 22:40).

    Por tanto, cada mandamiento, grande o pequeño, es una expresión práctica de cómo debemos amar a Dios y a los demás. Fallar en alguna área y enseñar mal a los demás en esa misma área, es una preocupación grande para Dios.

    Jesús dio más advertencia con respecto a esto en el siguiente verso: “…Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 5:20).

    Los escribas y los fariseos se enfocaban en la letra de la Ley, y perdían el espíritu de la Ley. Como perdieron el punto importante de amar a los demás, lo que hacían era negar las leyes de Dios. Por ejemplo, la Ley nos dice que honremos a nuestros padres; sin embargo, los fariseos idearon un astuto plan para que se dedicara su dinero al templo; de esa manera, lo podrían seguir usando, y los hijos se excusaban ante sus padres diciendo que no tenían dinero para darles. Jesús condenó esto al decir:

    “…Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición” (Mateo 15:6).

    Así que, para ser grande en el reino de Dios, necesitamos comenzar a ver la Ley a través de los ojos del Señor Jesús. Meditemos en cada uno de los mandamientos, hasta que comprendamos de qué manera nos enseñan a amar a Dios y a los demás.

    5 min
  • Día 29 - Mandamiento 5 - Serie Los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Entremos al cumplimiento!

    El apóstol Pablo declaró: “De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno”. También dijo: “Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado” (Romanos 7:12, 14).

    Mucha gente tiene la idea general de que la Ley de Dios consiste sólo en los Diez Mandamientos, y piensan que porque no han matado a nadie, o porque no han cometido adulterio, han guardado la Ley lo más humanamente posible. Sin embargo, debemos admitir que por lo menos hemos dicho alguna mentira, y Santiago lo deja muy en claro cuando escribe: “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos” (Santiago 2:10).

    Con frecuencia reconocemos que hemos quebrantado la Ley de Dios, y nos refugiamos en la enseñanza de que Cristo vino a quitar la Ley; pero la verdad es que Cristo Jesús dijo:

    Mandamiento cinco: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir” (Mateo 5:17).

    Hay tres maneras principales en las cuales Jesús vino a cumplir la Ley de Dios. Primero, Él cumplió todas las profecías y analogías de la Ley relacionadas a Él. Él es el cordero inmaculado de Dios (Juan 1:29 ), y Él fue: “varón de dolores, experimentado en quebranto…” (Isaías 53:3).

    Segundo, Él cumplió perfectamente todas las regulaciones y requisitos de la Ley. Cuando los fariseos acusaron a Jesús de quebrantar el sábado al sanar a un hombre enfermo, Él enfatizó un estatuto de la Ley que les permitía sacar su buey de un pozo en el que hubiera caído, en el día de reposo.

    Tercero, Él satisfizo perfectamente los requisitos de Dios para pagar la pena por el pecado. Por causa de que el hombre pecó, se tenía que derramar sangre: “…Porque sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados” (Hebreos 9:22). El cumplimiento perfecto y completo de la Ley de Dios, tiene ahora un gran significado para nosotros.

    Cuando una persona se convierte en un nuevo creyente, entra a Cristo y llega a ser uno con todo lo que Cristo hizo, incluyendo el cumplir perfectamente la Ley de Dios (Romanos 7:4–7).

    Estar “en Cristo” por medio de la salvación significa que cuando Él murió, nosotros morimos con Él. Cuando fue sepultado, nosotros fuimos sepultados con Él, y cuando resucitó de los muertos, nosotros también resucitamos con Él. (Romanos 6:4; Colosenses 2:12).

    Por lo tanto, los requisitos de Dios de una perfección santa para poder entrar al cielo, fueron alcanzados por cada creyente en el momento de la salvación. Ahora nosotros somos perfectos en Cristo (Colosenses 2:10). Reconozcamos nuestras propias violaciones de la Ley santa de Dios y afirmemos o reafirmemos nuestra creencia en el Señor Jesucristo y nuestra aceptación de su vida perfecta, muerte y resurrección. La salvación vino al publicano cuando éste clamó: “…Dios sé propicio a mí, pecador” (Lucas 18:13). ¿Has clamado a Dios de esta manera?

    5 min
  • Mandamiento 5 - Honra la ley de Dios - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
    Evaluación personal: ¿Cuán amoroso eres tú?

    · ¿Tiendes a desanimarte y darte por vencido cuando todo parece ir mal?

    • ¿Buscas formas de ser útil y ayudar donde quiera que vas?
    • ¿Tiendes a envidiar las posesiones u oportunidades de las demás personas?
    • ¿Disfrutas al hablar de tus logros más de lo que disfrutas al escuchar de los éxitos      de los demás?
    • ¿Tiendes a despreciar a aquellos que no viven con tus mismos estándares?
    • ¿Escoges tu ropa con el fin de dirigir la atención de los demás hacia ti?
    • ¿Conoces y practicas buenos modales a donde quiera que vas?
    • ¿Tiendes a buscar sólo tu propia manera de hacer las cosas, y contiendes cuando no      lo logras?
    • ¿Te irritas o exasperas fácilmente con otros?
    • ¿Albergas rencor en tu corazón contra aquellos que te han herido?
    • ¿Vives en deseos secretos que satisfacen los deseos de la carne?
    • ¿Meditas en la Palabra de Dios de día y noche, y te deleitas en hacer Su voluntad?
    • 10 min
    • Día 28 - Mandamiento 4 - Serie Los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)

      ¡Gana escribiendo!

      Hace algunos años pregunté a un grupo de jóvenes: “¿Cuál es su irritación más grande?” Alguien respondió: “Mis hermanos y hermanas más jóvenes”. Muchos otros estuvieron de acuerdo. Luego yo les expliqué que la solución a este problema estaba en escribir un libro acerca de cómo hacer de los hermanos y hermanas más pequeños los mejores amigos. El reto de escribir el libro iba a darles una nueva visión y respuestas que de otra manera no entenderían.

      Un día, Sarah Mally, su hermano y hermana menores comenzaron este proyecto. Su libro titulado “Haciendo de hermanos y hermanas mejores amigos” ha sido impreso tres veces y está preparado para ser impreso en español.

      Sarah y su familia están siendo invitados por un creciente número de grupos a través de todo el país para compartir su mensaje. Sarah también inició el proyecto de “Luces brillantes”, un ministerio de discipulado a mujeres jóvenes, del cual hay 90 grupos en la nación de Estados Unidos. Parte de este ministerio incluye enseñar a las jóvenes a tener cualidades positivas de carácter, lo cual promueve la armonía familiar.

      Sarah atribuye el éxito que tiene al Señor, y recuerda cuando tenía 8 años de edad, que su padre la impulsó a memorizar capítulos de las Escrituras. Recientemente terminó de memorizar todo el Nuevo Testamento.

      La pluma es más poderosa que la espada, porque las ideas cambian el comportamiento, y el comportamiento cambia al mundo.

      Juntamente con la memorización de las Escrituras, puedes motivar a tus hijos e hijas a plasmar sus grandes frustraciones en un libro. Entre tanto, hay varias anotaciones que puedes escribir en tu diario en esta semana:

      · ¿Qué es lo que he aprendido acerca de la luz y el amor, los cuales no hacen acepción de personas? ¿De qué manera he mejorado mi saludo amable a los extraños? ¿Qué resultados he visto?

      · Para poder resplandecer más para Cristo, ¿Qué actividades necesito dejar, qué posesiones, de qué asociación de grupos en tinieblas necesito separarme?

      · ¿Qué buenas obras he hecho o estoy planeando hacer, de tal manera que sean los líderes quienes reciban el crédito, Dios obtenga la gloria, y yo goce de las recompensas eternas?

      · ¿Cuál ha sido el resultado de haber escrito cartas de agradecimiento a los líderes gubernamentales?

      · ¿Qué experiencias me han llevado a clamar a Dios, y cuáles han sido los resultados?

      La luz que más lejos brilla, debe brillar más intensamente en la casa.

      Felicitaciones por completar cuatro semanas de meditación de las Escrituras de día y de noche.

      3 min
    • Día 27 - Mandamiento 4 - Serie Los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)

      ¡Haz obras mucho más excelentes!

      Nosotros tenemos una promesa asombrosa: si los mandamientos de Cristo están en nuestro corazón, vamos a hacer cosas mayores que las que Él hizo, no en calidad, sino en cantidad (Juan 14:12; 15:7-8). Cuando Jesús abrió en la sinagoga el rollo en Isaías 61, leyó una lista de las obras que Él vino a hacer.

      El Señor Jesús sanó a muchos enfermos, los cuales eventualmente murieron. Pero las obras más grandes incluyen la sanidad del alma y del espíritu de una persona.

      Note cómo la unción de Cristo está relacionada principalmente con el alma y el espíritu: “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados” (Isaías 61:1-2). El evangelio de Jesucristo es el mensaje del reino para salvación (sozo) del cuerpo, del alma y del espíritu.

      Entre más grandes sean nuestras obras para Dios, mucho más será el brillo de nuestra luz y la gloria que se dará a Dios.

      La historia de Teresa Apple nos ilustra la cautividad y la prisión del alma y la urgente necesidad de las buenas nuevas de los mandamientos de Cristo. Por dos años y medio, ella había estado con mucho dolor, el cual la hacía llorar continuamente. Sólo podía dormir una o dos horas por día, y estaba tomando más de 15 medicamentos antes de cada comida.

      Conforme hablaba con ella, pronto descubrí la causa de raíz de su problema: su corazón quebrantado y su gran resentimiento por aquellos que habían sido responsables por la muerte de su suegro. Tres mandamientos específicos se le explicaron a Teresa y a su esposo. Fue entonces que ella con lágrimas y con esperanza aplicó estos mandamientos.

      Después de una hora, el dolor estaba controlado. En esa misma tarde, ella ya no tuvo necesidad de más pastillas, y esa noche, por primera vez en más de un año y medio, pudo dormir sin experimentar el dolor severo. Han pasado seis meses desde que el Señor la sanó, y su salud sigue fortaleciéndose.

      Conforme seguimos meditando en todos los mandamientos de Cristo y los aplicamos a nuestras vidas, también tendremos el gozo y las recompensas por compartirlos con los demás. Busca oportunidades ahora para compartir los mandamientos de Cristo con aquellos que están cautivos, y descubre la manera en la que Dios los libera.

      4 min
    • Día 26 - Mandamiento 4 - Serie Los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)

      ¡Haz que las buenas obras sean excelentes!

      Estábamos sentados alrededor de una gran mesa de conferencias en nuestra oficina principal en Oak Brook, cuando el director del departamento de educación de Moscú, Rusia, nos hizo esta pregunta directa: “¿Cómo puede su organización ayudar a nuestros maestros y estudiantes?”

      Yo le dije: “Nosotros estamos comprometidos en hacer todo lo que podamos para ayudarles; sin embargo, no tenemos los recursos, sino que están con el Señor. Yo sé que Dios los concederá si nosotros anticipadamente nos proponemos darle a Él toda la gloria por su provisión”. Aquí estaba nuestra oportunidad para aplicar la Escritura: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3).

      Al principio hubo un silencio, y después todos los oficiales estuvieron de acuerdo verbalmente que si Dios proveía para sus necesidades, ellos iban a declararlo públicamente. En esa misma tarde, recibimos varias llamadas telefónicas inesperadas de algunas compañías. Una de ellas nos ofreció gratuitamente miles de pares de zapatos, y otra, 1500 abrigos de piel.

      Meses después, me hallaba reunido con ellos en Moscú, cuando el director les anunció a miles de maestros pensionados los regalos que se les iban a otorgar. Él concluyó diciendo: “Estamos agradecidos a Dios por estas provisiones”.

      Una buena obra se convierte en una obra excelente cuando se logra por medio del poder sobrenatural de Dios.

      En cada generación y civilización, las personas han adorado al dios que ellos perciben como el más poderoso. Esto era así en los días de Elías, quien le declaró a la nación de Israel: “¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra” (1 Reyes 18:21). No respondió el pueblo sino hasta que acordaron tener una “demostración de poder”. Los profetas de Baal clamaron a su dios, pero absolutamente nada sucedió. Entonces Elías clamó a Dios, y fue sólo después de que el pueblo observó el poder sobrenatural de Dios que la gente se postró y lo adoró diciendo: “¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!” (1 Reyes 18:39).

      Ese mismo Dios está esperando por personas que clamen hoy a Él. Con frecuencia, Dios dispondrá circunstancias imposibles que pueden ser resueltas sólo clamando a Él. Su propósito con esto, es que nos convenzamos de nuestra necesidad de Él y demostrar al mundo Su poder.

      ¿Qué necesidades tienen las personas que te rodean, que si Dios suple, demostrará Su poder? Apliquemos con fe la promesa de Jeremías 33:3 a sus necesidades.

      4 min
    • Día 25 - Mandamiento 4 - Serie Los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)

      ¡Haz el bien a todos!

      A nosotros se nos da una instrucción importante en Gálatas 6:10 que dice: “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe”. ¿Cómo podemos hacer bien a todas las personas? Hay una respuesta.

      Los líderes de las ciudades, estados, y naciones son responsables delante de Dios de hacer el bien. Conforme los ayudemos con sus responsabilidades, beneficiaremos a aquellos que están bajo su cuidado.

      En las Escrituras, los oficiales del gobierno son descritos tres veces como: “ministros de Dios para hacer bien”. Son ordenados por Dios para castigar a aquellos que hacen lo malo y para alabar a los que hacen el bien” (Romanos 13:1-10; 1 Pedro 2:13-14).

      Pablo escribe: “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:1-4).

      Note la relación que hay entre apoyar a los líderes en oración y testificar de la salvación. Son los líderes de las naciones los que hacen posible el cumplimiento de la gran comisión de enseñar “a todas las naciones” lo que Cristo nos ha mandado.

      Nuestras buenas obras se han de desarrollar de tal forma que sean los líderes quienes obtengan el crédito, sea Dios quien obtenga la gloria y nosotros tengamos el gozo de las recompensas eternas.

      Hace varios años, el Dr. Kyle Guimon fue a África como un embajador de Cristo. Al llegar, contrató a algunos oficiales del departamento de policía para que lo ayudaran. Un día, el oficial principal, quien era cristiano, le dijo: “Mis hombres me dicen que en realidad es usted el que los sirve, en vez de que ellos le sirvan a usted, ¿Por qué lo hace? El Dr. Guimon le respondió: “Porque ese es mi propósito de estar aquí”; luego agregó: “¿Cómo puedo ayudarle?”.

      El oficial principal pensó por un momento y luego le explicó que algunos de sus familiares habían muerto, y que debía adoptar algunos niños; sin embargo, él no estaba capacitado financieramente para hacerlo. Inmediatamente, el Dr. Guimon le preguntó que si él podía apoyar financieramente a los niños. El oficial, sorprendido y agradecido aceptó la oferta. Después, este oficial les dio testimonio a los oficiales de más alto rango acerca de este cristiano extraordinario.

      Muy pronto, el Dr. Guimon fue a trabajar directamente con los altos oficiales de la nación, uno de los cuales asistió a una conferencia de liderazgo que nosotros impartimos. Ahora, estos mismos líderes, que tienen otra religión, le están otorgando tierras, edificios y un trato preferencial al Dr. Guimon para que pueda servir a un gran número de personas.

      ¿Qué buenas obras puedes hacer a los oficiales del gobierno de tu comunidad? Una manera de iniciar es enviándoles una carta personal de agradecimiento por sus sacrificios y por los beneficios que están trayendo a tu vida.

      5 min
    • Día 24 - Mandamiento 4 - Serie Los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)

      ¡Brilla con buenas obras!

      Conforme seguimos meditando en Mateo 5:16, descubriremos la conexión directa que hay entre dejar brillar nuestra luz y hacer buenas obras. Inclusive, es por medio de nuestras buenas obras como el mundo es capaz de ver la luz y el amor de Cristo en nosotros. Es por esta importante razón que Jesús nos hizo únicos a través de la salvación.

      Jesús nos redimió de toda “…iniquidad… [para] purificar para sí un pueblo propio [único], celoso de buenas obras” (Tito 2:14).

      Ciertamente es muy importante compartir nuestra fe con los demás, sin embargo, el mandamiento no dice de la siguiente manera: “Así brille vuestra luz para que los hombres oigan vuestras buenas palabras”. La verdad, es que a mucha gente no le gustaría escuchar nuestras palabras, sino hasta que miren nuestras buenas obras de amor. Es por esta razón que Dios hace que las buenas obras sean una prioridad para los creyentes.

      · “Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras” (Tito 3:8).

      · “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras” (Hebreos 10:24).

      · “manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras” (1 Pedro 2:12).

      Una buena obra es suplir la necesidad en la vida de alguien más, de tal modo que esa persona le dé la gloria a Dios.

      Este sabio consejo: “Donde sea que estés, testifica a Cristo y, cuando sea necesario, usa palabras”, está basado en 1 Pedro 3:15: “…y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”.

      El líder comunista de cierta nación, se impresionó tanto con el resplandor de los jóvenes de nuestro ministerio, que pidieron que 30 de ellos fueran y les enseñaran a los estudiantes en las escuelas públicas acerca del carácter. Sin embargo, se nos pidió que no habláramos nada con referencia a nuestra fe. Nosotros entusiastamente aceptamos estas “buenas obras” basados en el poderoso testimonio del resplandor de los miembros del ministerio.

      El gobierno le asignó un oficial comunista a nuestro grupo toda la semana. Al final de la semana, el oficial declaró: “Han pasado la prueba, ahora queremos que regresen de una manera permanente”. Conforme les escribo este mensaje electrónico, muchos jóvenes y familias enteras están sirviendo a esta nación de tal manera que están provocando un impacto en los líderes, en los padres y en los estudiantes. Ahora se les permite responder preguntas acerca de la fe, y como resultado, muchas personas han puesto su fe y su confianza en el Señor Jesucristo.

      ¿Qué buenas obras podríamos hacer para invitar a los demás creyentes a que las hagan con nosotros, de tal manera que el mundo observe nuestro amor por Cristo y por ellos, y luego nos pregunten la razón de la esperanza que tenemos?

      4 min

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